La HowlCore, el evento más importante de la cultura “furry”, se desarrolló durante el fin de semana en un hotel céntrico ubicado en calle 6 entre 53 y 54, donde convocó a cientos de participantes que celebraron el arte y la identidad vinculada a los animales con características humanas.
El movimiento furry (palabra proveniente del inglés “fur”, que significa “pelaje”) es una subcultura nacida en California durante la década del 80 que logró expandirse a nivel mundial gracias a Internet y las comunidades digitales.
En la ciudad, los asistentes participaron de talleres, charlas de dibujo y distintas actividades de socialización. El mayor atractivo visual fueron los “fursuits”, trajes de animales personalizados elaborados artesanalmente que representan el personaje o “avatar” de cada integrante.
Aunque gran parte de las propuestas se realizaron puertas adentro del hotel, el momento más convocante tuvo lugar en Plaza San Martín, donde se llevó a cabo un desfile que reunió a más de 200 participantes. La jornada concluyó cerca de las 14.30 con una foto grupal que reunió a los presentes y marcó el cierre del encuentro público.
Ser “furro” no es lo mismo que “therian”: mientras los primeros desarrollan un hobby artístico basado en la creación de personajes animales antropomórficos, los segundos refieren a una identidad personal, espiritual o psicológica vinculada a un animal. Los “furros” utilizan fursuits para la interpretación artística o recreativa, mientras que los therians pueden emplear accesorios simbólicos para expresar su identidad.
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