La tragedia golpeó de lleno a una familia bonaerense y dejó una profunda conmoción tanto en Magdalena como en el ambiente del pato, el deporte nacional. Un vecino de esa ciudad, de 41 años, murió ayer por la mañana tras ser atropellado en la autopista Perito Moreno, a la altura del peaje Parque Avellaneda, cuando había descendido de su camioneta para revisar un desperfecto mecánico. Su hijo, de 19 años, que lo acompañaba, resultó gravemente herido aunque permanece fuera de peligro.
Todo ocurrió cerca de las 7.40, cuando la víctima fatal -identificada oficialmente como Damián Irungaray- y su hijo viajaban a bordo de una Toyota Hilux blanca con tráiler, en la que trasladaban cuatro caballos y equipamiento de competencia, rumbo a Campo de Mayo, donde iban a participar del tradicional Torneo de Remonta y Veterinaria del Ejército.
De acuerdo a la reconstrucción oficial, durante el trayecto el conductor advirtió un inconveniente en una de las ruedas traseras del vehículo, por lo que decidió detenerse sobre la banquina, con balizas encendidas, para inspeccionar el desperfecto. Padre e hijo descendieron de la camioneta y, mientras revisaban el problema, fueron embestidos por una Ford EcoSport que circulaba a alta velocidad.
El impacto fue devastador. El hombre sufrió heridas gravísimas y entró en paro cardiorrespiratorio. Personal del SAME llegó rápidamente al lugar e intentó reanimarlo, pero los esfuerzos fueron en vano: murió sobre la cinta asfáltica. Su hijo, en tanto, fue trasladado de urgencia al Hospital Piñero con politraumatismos. Aunque su cuadro inicial era delicado, con el correr de las horas se confirmó que estaba fuera de peligro.
Lo que agravó aún más el caso fue que el conductor responsable no frenó para asistir a las víctimas. Tras el atropello, escapó por la avenida General Paz en dirección a la provincia de Buenos Aires, dejando atrás la escena del horror.
Horas más tarde, el rodado fue localizado en Villa Celina, donde quedó secuestrado por orden judicial. Acorralado por la investigación, el conductor, un hombre de 33 años, finalmente decidió entregarse, presentándose junto a su abogado ante la Justicia. Quedó detenido y a disposición de la Unidad de Flagrancia Sur, mientras avanza la causa por el hecho.
La víctima era una persona muy conocida en Magdalena y especialmente en Bartolomé Bavio, localidad de donde era oriunda su familia. Vinculado profundamente al ámbito rural, era reconocido como tropillero, montador y jugador de pato, actividad que desarrollaba con pasión en el club La Carreta. Su muerte causó un fuerte impacto. Desde distintas instituciones vinculadas al deporte y al campo expresaron su dolor, mientras que el torneo al que se dirigía junto a su hijo fue suspendido en señal de duelo.
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