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El ídolo de Los Ramones que se enamoró de una fan platense y vino a vivir acá

Bárbara Zampini tiene 20 años. Siempre le gustó el rock y en plena adolescencia era una fanática de la música punk. Toca el bajo y llegó a formar su propia banda.
Hasta ahí, su historia no sería demasiado distinta a la de muchas otras chicas de La Plata. Pero hay un dato que la distingue: una tarde logró cumplir el sueño imposible de todas las fans de los grandes músicos internacionales. Uno de sus máximos ídolos era Dee Dee, puntal de The Ramones, la mítica banda norteamericana que figura entre las más célebres de la historia del rock. Cuando Bárbara se enteró que él estaba en Buenos Aires fue a esperarlo, como tantas, al hotel en el que se alojaba. Lo vio, charló con él. Y si con eso ya cumplía un sueño, lo que vino después fue mucho más. Se enamoraron y viajaron por el mundo. Ahora, desde hace pocos días, Dee Dee -uno de los mitos del rock mundial- está instalado en La Plata, en la casa de su suegro.

Para esta chica platense, haberse convertido en la novia de su ídolo -después de aquel encuentro que buscó como lo hacen miles de fans con sus estrellas preferidas- es algo así como cumplir con la utopía imposible de millones de jóvenes en el mundo. Y que Dee Dee -Douglas Colvin, según su verdadero nombre- se haya instalado en La Plata y conviva con una familia de barrio, después de años de agitado frenesí que arrancaron en Berlín, donde nació y vivió hasta su adolescencia, y siguieron en Queens (Nueva York), donde se armó The Ramones, se parecería un poco a la historia del revés.
Pero es así. Y Dee Dee ahora planea tocar con músicos de La Plata y suele sentarse a comer en la pizzería de su suegro.
Dee Dee fue una de las piezas claves del legendario y disuelto grupo The Ramones, que se formó en 1974 en Nueva York y fue el primer grupo de punk rock. Tocaron juntos hasta principios de los 90 y en algún momento, las revistas especializadas del rock mundial llegaron a incluirlos entre las bandas más importantes de la historia del rock, junto a los Beatles, los Rolling Stones, Led Zeppelin y Sex Pistols, entre otros.
Sólo muy pocos en el barrio -uno de los más antiguos del casco urbano, que no se menciona por pedido expreso de la familia- saben que ahí vive Dee Dee. Funciona una suerte de pacto no escrito para que la noticia no se difunda demasiado y la cuadra no se convierta en un mar de fanáticos aullantes y vestidos de negro.
Si ello llegara a ocurrir, Douglas Colvin armaría sus bolsos y buscaría un sitio más tranquilo porque, como dicen sus anfitriones platenses, "se ha vuelto medio fóbico a la gente y no quiere que lo molesten".
La historia arrancó hace cuatro años, cuando Bárbara Zampini -la mayor de seis hermanos- acababa de cumplir 15 años y se había entregado de cuerpo y alma a la música punk.

Bárbara, que toca el bajo y llegó a tener su propio grupo de rock -"Penadas por la Ley"-, se enteró por aquellos días de noviembre de 1994 que visitaría la Argentina el grupo ILCL, una suerte de desprendimiento de Los Ramones que por entonces ya estaba disuelto.
El líder de ILCL era justamente el hombre que durante años había escrito y compuesto los temas de Los Ramones y que había sido, junto a Joey Ramone, uno de los puntales de aquella banda.
Bárbara, que hizo la primaria en la Escuela 45 y después abandonó el secundario, hace un mohín de fastidio cuando se le pregunta si el primer acercamiento tuvo como excusa pedirle un autógrafo y cuenta que "no, autógrafo no, le fui a hablar y él me contestó y nos pusimos a charlar a pesar de que yo no entendía muy bien el idioma".
"Yo fui a verlo porque ellos eran mis ídolos. No le fui a pedir un autógrafo, fui a hablarle. En realidad yo no hablaba inglés pero estaba con un amigo que me hizo de intérprete. Ese día él me invitó y nos quedamos juntos. Fue todo muy rápido. A la semana estábamos viviendo juntos y viajando a Estados Unidos".
"Al principio no lo podía creer. No es fácil tener una historia con tu ídolo. Pero después me fui acostumbrando. Si, es cuestión de acostumbrarse. Hace 4 años que estamos juntos y hemos viajado mucho, especialmente por Estados Unidos y Holanda", contó Bárbara mientras apuraba el fuego para cocinar unas salchichas, uno de los platos preferidos del rockero.
Hoy Bárbara tiene 20 años y es desde hace 4 la pareja de Dee Dee con quien hace doce días viajó desde Estados Unidos -previo paso por Holanda- a La Plata a pasar las fiestas con su familia.
En la casa de su padre, un comerciante platense muy joven, la pareja aceptó una charla con EL DIA en la que contaron parte de su historia y durante la que Dee Dee interrumpió una composición para hablar de Los Ramones, de su vida, de su presente y de su futuro en la ciudad.
"Hace 12 días que estoy en La Plata. Mucho no he paseado, pero me gusta este lugar. Me impresionó mucho esa catedral que tienen. Es realmente imponente", dijo Douglas "Dee Dee" Colvin, mientras apoyaba, con cuidado de cirujano, un bajo sobre una silla.
Contra las aspiraciones de otros músicos de rock, que han hecho recitales en templos, a Dee Dee no le parece buena idea tocar en la catedral de La Plata: "no creo que sea un buen lugar para hacer un recital. Me parece que sería una falta de respeto a la religión y además, si yo hiciera un recital ahí, los fans romperían todo".
A los 47 años, con muchas canas y el cuerpo cubierto por tatuajes, Dee Dee transmite la sensación de estar a años luz de aquel rockero punk que a los 14 años ya era adicto a la heroína, según la historia que se cuenta sobre él en una página de Internet.
Dee Dee vuelve sobre la idea del recital y dice que "tengo ganas de hacer uno pero en un lugar más abierto, como un parque o algo así. Un lugar donde la gente pueda estar cómoda y no haya problemas".
Vino a pasar las fiestas pero con Bárbara decidieron quedarse hasta el fin del verano. Viven entre Manhattan y california pero asegura que su proyecto es volver para instalarse en La Plata un tiempo prolongado.
"Tengo ganas de quedarme en esta ciudad. De todos modos vamos a seguir viajando pero me gustaría estar un tiempo y ver qué se puede hacer. La idea es formar una banda y tocar, que es lo mejor. La música me hace sentir bien. Si formamos un grupo lo vamos a hacer con músicos de acá, de esta ciudad. Bárbara va a tocar el bajo y Emiliano Elso (del grupo local Embajada Boliviana) y yo, la guitarra. Y estamos buscando un baterista. Tenemos una idea acerca de una chica como baterista pero no podemos decir quién es. Es de La Plata pero ella está con un grupo y no queda bien decirlo. De todos modos seguimos buscando al baterista".
Dee Dee cuenta que ha escrito libros "sobre mi vida con Los Ramones. Escribir es otra de las cosas que me gusta hacer. Y también pintar. Yo creo que cuando la vida a uno le ha dado muchas cosas, lo que debe hacer es devolverlas y mi forma de hacerlo es con la música, la pintura y con las cosas que me gusta hacer".
Cuando se le pregunta si no estar sobre un escenario le trae complicaciones económicas, contesta que "el dinero no es algo que me preocupa. En la vida hay cosas más valiosas y cosas que me hacen sentir mucho mejor que el dinero. Además es una preocupación que no tengo porque como yo escribí todas las canciones del grupo recibo dinero por derechos de autor".
Al regresar sobre su perfil de pintor, Dee Dee cuenta que "acá ya pinté tres cuadros y tengo una idea pero no se si podré llevarla a cabo. Me gustaría pintar una iglesia que vi en Punta Lara, la Stella Maris. Me impactó esa iglesia. Me parece muy clásica y me encantaría poder pintarla pero no como Miguel Angel (se ríe); lo mío son dibujos pop, cosas que me salen de adentro".
A medida que transcurre la charla, en la que Bárbara -que dijo haber aprendido a hablar en inglés en sólo un año y sin haber recibido más instrucción que la de compartir 24 horas al día con su pareja- oficia de intérprete, Dee Dee cuenta entusiasmado que "por estos días estoy viendo la posibilidad de conseguir un buen telescopio para mirar las estrellas y pintarlas".
Con la misma buena predisposición con que encara temas que parecen livianos, Dee Dee acepta hablar del mundo al que pertenece: "el mundo de la música es jodido. Es un mundo egoista, un mundo despiadado. Pero en ese mundo está la música, que es lo mejor de todo, y entonces uno lo soporta porque la música es lo que te mantiene bien arriba, lo que te hace sentir siempre bien arriba".
Se cruza de piernas, prende un nuevo cigarrillo, pide que le apaguen un ventilador y mira al vacío para admitir que "tengo alguna nostalgia de Los Ramones. Era una banda excelente, con mucho coraje. Pero bueno, ya no está. De todos modos no es para ver las cosas como si se hubiese muerto alguien. Todavía no murió nadie", dice, y se ríe.
Entonces deja la pelota picando para la pregunta obligada sobre la posibilidad de una re-unión del legendario grupo punk.
"No, unirnos no. Jamás. Por dos razones de mucho peso. La primera es que -y digo esto como primicia mundial y con muchísimo dolor-, Joey Ramón se está muriendo. Está en un hospital en Estados Unidos y se lo está devorando el cáncer. A esta altura creo que Joey morirá, que ya no tiene oportunidad. Y el otro problema es que Los Ramones son muy chiquilines. Viven en una burbuja y eso se veía en la banda. Es imposible volver a tocar juntos porque donde empezamos a hacerlo terminamos peléandonos".
Sobre su idea de formar una nueva banda aquí, Dee Dee explica que "es bueno tener una banda, no sólo para hacer música sino también para protegerse. Cuando uno no tiene una banda está expuesto a que todo el mundo venga y te tironee, te diga 'vení a tocar, vení a tocar'. En cambio, cuando estás en una banda nadie te va a decir eso. Es como una protección".
Del mundo de la música la charla pasa a cuestiones familiares y transita por el tema de su estadía en la ciudad. "En febrero o en marzo nos vamos. Bárbara está tramitando su residencia fija en Estados Unidos y tenemos que ir allá. Y tenemos ganas de volver a Holanda. Pero la idea es volver y quedarnos un tiempo en La Plata".
Se produce entonces un momento de risas y bromas cuando el cronista le sugiere que si se va a convertir en platense debe elegir uno de los dos cuadros de fútbol de la ciudad. Entonces parte de la familia de Bárbara se divide y se superponen las voces: "de Estudiantes; no, de El Lobo", le apuntan.
Y Dee Dee, en tono de veredicto, cuenta "yo ya lo he pensado y me gusta más el de la casaca que tiene azul y blanco. ¿Ese es el Lobo?", pregunta entonces para aclarar enseguida que "no sé si voy a ir a ver partidos. Me gusta ver el fútbol soccer pero la última vez que fui a ver un partido me agarré a navajazos. En Europa es peligroso, a la salida se le vienen a uno encima y hay que defenderse. No sé como será acá pero por las dudas quizá no vaya a ver partidos".
El músico insiste con lo bien que lo está pasando en La Plata y con su idea de quedarse a vivir acá. "La familia de Bárbara es muy buena gente. Me quieren y me tienen mucha paciencia. Sobre todo la abuela. Con ella nos amamos", dice, mientras se dan un abrazo.
A la hora de la despedida, el cronista pide disculpas por su falta de conocimiento musical. Y le cuenta que se quedó en la época de Pink Floyd. "no, no, al contrario. Yo odio a los periodistas especializados. Creen saber más que uno que vivió toda la vida haciendo música. Yo más de una vez he sentido ganas de estrangular a uno. Son insoportables cuando se ponen a hablar como si ellos supieran todo y uno no fuera nadie. Además, después de todo, no es problema haberse quedado en Pink Floyd. Yo me quedé mucho más atrás. La vez pasada me encontré con Keith Richard (legendaria figura de los Rolling) y le conté que acababa de conseguir dos viejos álbumes de ellos que había perdido y Keith me dijo: 'tenes que comprar los nuevos, no los viejos'. Y yo le dije no, Keith, me gustan más los álbumes viejos, los de 1966. Así que si vos musicalmente te quedaste en Pink Floyd yo me quedé más atrás, no te preocupes".

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