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Ruidos y trastornos

Ruidos y trastornos

Silvia Bermudez Integrante de la Comision de Audiologia del Colegio de Fonoaudiologos de La Plata

En nuestra sociedad estamos habituados a vincular celebraciones y festejos con ruido. El estallido de pirotecnia se transforma en el instrumento para expresar la alegría. Pero estos rituales y costumbres no contemplan el impacto que provoca en nuestros oidos.

La sobreestimulación acústica puede producir tres tipos de trastornos: Traumatismos acústicos agudos (TSA); traumatismos acústicos crónicos; alteraciones no otológicas. Se entiende por traumatismo acústico agudo el daño coclear producido accidentalmente por la sobreestimulación acústica de un ruido impulsivo de gran intensidad y corta duración, único o repetitivo, como son las detonaciones por arma de fuego. De forma inmediata se producen lesiones cocleares e hipoacusia consecuente con las mismas que pueden ser reversibles, o no.

También se denomina traumatismo por explosión, queriendo indicar con ello que está producido por una onda acústica y para diferenciarlo del traumatismo producido por detonación. Esta última está producida por una onda de presión, o bien por los dos tipos de ondas, acústica y presión. El oído humano está capacitado para detectar sonidos con una gama de intensidades y límites de frecuencia acordes con el ambiente sonoro existente en la naturaleza. Un ruido o un sonido a una intensidad excesiva supone una agresión, que si es severa, puede llegar a destruirlo.

El riesgo de sufrir un trauma acústico agudo y la posible gravedad del mismo, aumenta a medida que lo hacen el número de exposiciones. El poder de lesión de una onda sonora es mayor cuanto más directamente alcanza el oído y cuanto más próxima al oído se encuentre la fuente generadora. Susceptibilidad individual. ¿Porqué unos individuos, en igualdad de condiciones, sufren más daño que otros? Esto es debido a factores individuales como: - Edad: a mayor edad, más susceptibilidad. A partir de los 40 años la cóclea es más vulnerable y la recuperación más dificultosa.

Todas estas afecciones se podrían evitar, o al menos atenuar con una restricción al uso de la pirotecnia. Es una medida que debe ir en contra de una antigua y extendida tradición. Pero las sociedades evolucionan y una acción apuntada a cuidar la salud, es un paso adelante.

 

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