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Deportes |RECALCULANDO, LA NUEVA VIDA DE LOS EX JUGADORES
Claudio “Rulo” Paris: “Tengo una vida tranquila, bien lejos del fútbol”

Por: NICOLÁS LAMBERTI

Claudio “Rulo” Paris: “Tengo una vida tranquila, bien lejos del fútbol”

EL DIA

Nicolás Lamberti

Por: Nicolás Lamberti
nlamberti@eldia.com

3 de Noviembre de 2018 | 07:32

Claudio Paris, "el Rulo", como lo conocen todos los hinchas pinchas fue parte del ascenso de Estudiantes en 1995 y de la mano del profe Daniel Córdoba participó de una muy buena campaña en Primera División un año después. El mediocampista jugó en Newell’s, Racing y pisó suelo europeo para vestir la camiseta del Peruggia italiano, pero es recordado por un momento particular: su gol a Gimnasia contra la tribuna de calle 55 en 1996.

Esa mediavuelta en el área para vencer a Leo Noce fue uno de los momentos que más pudo disfrutar en una carrera que alternó buenas y malas, pero en la que pesaron más las últimas a la hora de tomar la drástica decisión de borrar prácticamente de un plumazo todo su pasado deportivo. O casi todo.

Por una “necesidad psicológica” Paris reseteó su vida y se abocó al campo en la ciudad natal de su esposa, 25 de Mayo. Allí crecieron sus tres hijas, de las cuales dos hoy estudian en La Plata y una planea hacerlo en Buenos Aires. Allí, con 45 años, dedica su tiempo a la cría de ganado vacuno. 

Una vez que dejé el fútbol me vine para acá, mis hijas hicieron primaria y secundaria acá, Ahora dos están estudiando en La Plata y una se va a Buenos Aires el año que viene”, le contó a EL DIA, y aseguró que “tengo una vida tranquila, me dedico al campo, bien lejos del fútbol. Tengo partes agrícolas que alquilo y yo me dedico a la cría de ganado. Hago el proceso de tener madres, el ternero y el proceso de engorde, que saco novillos a determinados kilos. Así que estoy entretenido con el campo y los animales. Lo descubrí después del fútbol y me gustó”.

Claro que esto no fue cuestión del azar, ya que su suegro fue la brújula que lo orientó dentro de una actividad que le permitió llenar un vacío cumpliendo con la necesidad imperiosa de rehacerse apostando a un cambio radical.

 “Me asesoró mi suegro, que es un hombre de campo de toda la vida, y yo aprendí a los golpes pero aprendí, así que contento con eso. Era una necesidad el cambio. Yo cuando no tenía que jugar y venía a este pueblo encontraba tranquilidad. Lo que necesitaba en ese momento”, contó.

Pero esa necesidad de cambiar tiene un trasfondo: la pasó mal con las lesiones. Quiso olvidarse de esa etapa, pisotearla y que no lo siga dañando. Ampararse, quizás recluirse, alejándose de la urbe y la vorágine fue una necesidad psicológica. “Cuando dejé el fútbol fue porque andaba con lesiones, viví mucho solo en Italia, la pasé mal, estuve mucho tiempo parado por lesiones y eso me agotó. Necesitaba alejarme. Encontré en el campo un lugar de trabajo en el que me siento muy cómodo. Al campo ya lo tenía cuando jugaba pero el proyecto de crianza de animales lo hice después. Fue una necesidad psicológica”.

 

 

PROBÓ PERO PRIORIZÓ LA FAMILIA

Si bien tuvo una experiencia como ayudante de campo de Andrés Rebottaro en Aldosivi, puso muchas cosas en la balanza y nuevamente advirtió que seguir cerca del fútbol no era el deseo que primaba. Reconoció que le gustó pero que la prioridad estaba puesta en otro lado: la familia.

Me gustó la experiencia pero lo que puse en la balanza fueron otra vez las concentraciones, los viajes, estar alejado de la familia...no sentí la necesidad de seguir con el fútbol. Hice un balance, prioricé la familia, y no me arrepiento. Sigo mi vida totalmente alejado, casi no miro fútbol ni siquiera por televisión. Soy un agradecido, pero el día que colgué los botines, no me costó dejarlo. Hoy me hace feliz ir al campo y hacer lo que elegí hacer. Lo disfruto".

De todos modos dejó en claro algo: siempre defenderá la profesión que lo acompañó gran parte de su vida. “Puedo criar vacas, plantar flores o lo que sea, pero mi cabeza sigue siendo de jugador de fútbol. No pierdo nunca el respeto y la admiración para con el jugador.  Lo sigo defendiendo, sobre todo cuando la gente habla o critica sin conocer la vida de un futbolista. Eso me molesta y por eso es el día de hoy que defiendo a los jugadores”.

Esa defensa es propia de alguien que hizo la “colimba” en el semillero para poder ponerse la “8” ó la “4” en un plantel profesional, usar botines cómodos y de marca y poder conocer el Calcio. Aunque remarcó que Estudiantes se encargó de que su “germinación” sea amena  y su futuro, posible. “El fútbol me dejó muchísimo, tanto en lo deportivo como en lo humano. Me crié y eduqué con el fútbol. Estudiantes me hizo hombre y profesional. Pasé por el Demo, la pensión, al igual que Gastoncito Córdoba y otros chicos que pasaron por ahí. Llegué a los 13 años. Estudiantes fue mi familia, me hizo tener bases sólidas para hoy tener el presente que tengo”.

Para un jugador de fútbol, irse tan chiquito lejos de la familia, si no tenés un Estudiantes de La Plata atrás, es muy difícil. Yo por suerte lo tuve y me ayudó muchísimo. Cuando veo a los chicos que estuvieron conmigo en el Demo es como si no hubiese pasado el tiempo, el fútbol te deja esas amistades que son de por vida. El fútbol me ha dado un montón de amigos”, subrayó con firmeza.


MOMENTOS GRATOS: EL ASCENSO, EL GOL A GIMNASIA Y UNA ANÉCDOTA CON DIEGO CAPRIA

Para el Rulo, el mejor recuerdo que tiene vistiendo los bastones rojos y blancos fue el ascenso en 1995. Entrecerrando un poco la vista rememora los estadios llenos, las movilizaciones y la euforia pincha en una campaña muy recordada.

El ascenso fue el mejor recuerdo que yo tengo en el fútbol. Había un equipo y un grupo espectacular, con todos los estadios en los que jugaba Estudiantes llenos. Fue algo imborrable”.

Aunque obviamente no dejó de lado aquel gol al equipo de Gimnasia que peleaba el título en 1996.  Encontró una pelota boyando en el área y como si fuera un penal en movimiento, venció la resistencia de Enzo Leonardo Noce para salir a gritar con todos los pincharratas que estaban en la cabecera de calle 55 en el viejo estadio Jorge Luis Hirschi.

A ese gol a Gimnasia, hoy la gente me lo sigue recordando. Ellos no pudieron salir campeones en cancha de Estudiantes y me puso contento eso, fue una alegría. Cada aniversario me llaman y me mandan mensajes. Acá hay una filial que siempre me lo recuerda. Habíamos hecho una excelente campaña y Gimnasia obviamente también. Significaba mucha presión que Gimnasia pudiera ser campeón en nuestra cancha. Era un tema pesado para nosotros. Una derrota opacaba toda la buena campaña que se había hecho con el Profe Córdoba en una remontada muy grande. Me acuerdo que a los 10 o 15 minutos la gente de Estudiantes gritó un gol, ellos peleaban con Vélez, y el Mellizo (Barros Schelotto) me miraba y me decía ‘fue gol, fue gol’ y desde el banco le decían que no. Fue algo que inventó la gente y funcionó porque los jugadores de Gimnasia se pusieron nerviosos. La verdad que fue una alegría”, recordó.

 

 

Las anécdotas y los buenos momentos compartidos con sus compañeros también ocupan una parte preponderante en su grilla de recuerdos preferidos. Eligió rememorar uno con Diego “Coco” Capria que se dio adentro del campo de juego y en la que el “Zurdo” Squadrone fue su ladero.

“El Coco me va a odiar. Creo que era el primer o segundo partido del Coco en Primera. Con nosotros jugaba el “Loco” González, y en ese partido la había descosido, había jugado muy bien. Y la gente lo quería mucho, porque era muy buen jugador y además carismático. Entonces cuando terminó el partido, la gente empezó a gritar ‘olé, olé, olé, Loco, Loco’...y yo tocando al ‘Zurdo’ por abajo le digo al ‘Coco’: ‘Coco, Coco andá a saludar que te están ovacionando’, y el Coco se adelantó y saludaba con las manos, estaba fascinado. Atrás con el ‘Zurdo’ llorábamos de la risa porque claramente la canción era para el ‘Loco’ González y no para él”, cerró con una sonrisa Claudio “Rulo” Paris, quien hoy elige estar lejos del fútbol pero sin borrar de su memoria, los momentos más dulces de su pasado deportivo.
 

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