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Vientos de cambio en la industria televisiva nacional

“Mirá como nos ponemos”: cómo se gestó el #MeToo argentino

Nacida como un conjunto de colegas para luchar por la legalización del aborto, el Colectivo de Actrices inició el martes una revolución en el medio al acompañar la denuncia de Thelma Fardin contra Darthés

“Mirá como nos ponemos”: cómo se gestó el #MeToo argentino

télam

“Mirá cómo nos ponemos”: el grito de guerra que sonó en el Multiteatro porteño el martes ya es hashtag, y se convirtió en primera tendencia global mientras Thelma Fardín hacía pública su denuncia por violación contra Juan Darthés. “Estamos abriendo una puerta que no se va a cerrar más”, adelantó Jazmín Stuart, una de las cabezas del Colectivo de Actrices Argentinas que acompañó la denuncia: efectivamente, el martes 11 de diciembre quedará instaurado para siempre como la piedra fundamental del #MeToo argentino.

Es que algo había que hacer. Calu Rivero había denunciado mediáticamente a Darthés por acoso durante las grabaciones de “Dulce amor”, y al galán le dieron el micrófono de Mirtha Legrand para explicarse. “Me acusan de besar mucho”, tiraba en sorna Darthés, que además inició acciones legales contra Calu, acciones que continúan todavía hoy.

Y mientras tanto, dos testimonios más: Anita Coacci y Natalia Juncos denunciaron a Darthés por abusos en el set televisivo, con relatos similares al realizado por Fardin (incluso ya aparecía el infame “mirá como me ponés”). La Justicia, sin embargo, no avanzaba contra el artista; los medios parecían olvidar esta terna de denuncias.

El colectivo tomó nota. Una denuncia de Fardin podría caer en el mismo saco roto, que no está roto por casualidad: “la Justicia y el estado obstaculizan, desestiman, demoran, estigmatizan a las víctimas o fallan en forma aberrante a favor de los victimarios”, escribirían las actrices en el comunicado del martes pasado, y también dirían que “la justicia no actúa con perspectiva de genero. Animarse a hacer una denuncia es un acto arriesgado cuando el poder judicial nos pone en el banquillo de las acusadas preguntando cómo nos vestimos, qué tipo de vida llevamos o si provocamos los ataques”. Todo un sistema organizado para dar más garantías a los victimarios que a las víctimas, un sistema de herencia patriarcal y con una visión en disonancia con las perspectivas feministas.

Frente a este maltrato, “esta indiferencia y mordaza legal, las actrices nos organizamos”: convocaron a una conferencia de prensa multitudinaria, a la que acudieron figuras de la talla de Dolores Fonzi, Griselda Siciliani, Jazmín Stuart, Julieta Cardinali, Julieta Díaz, Julieta Ortega, Julieta Zylberberg, Lali Espósito, Laura Azcurra, Nancy Duplaá, Violeta Urtizberea, Alejandra Flechner, Bárbara Lombardo, Cecilia Dopazo, Cecilia Roth, Cristina Banegas, Mirta Busnelli y Muriel Santa Ana, para ofrecer en un acto de sororidad respaldo a Fardín, pero también para dar un megáfono al reclamo y que ya nadie pueda hacer oídos sordos, ni la justicia ni los medios.

NACIMIENTO Y AMPLIACIÓN

Cambiar el medio es el objetivo de fondo para el colectivo, que nació con el debate por el derecho al aborto legal, pero luego tomó vida propia. El colectivo se identificaría luego con otras demandas como la igualdad salarial entre varones y mujeres y otros tipos de violencias, mientras teñían de verde las entregas de premios.

El colectivo fue así creciendo en sus intenciones y hoy, Stuart afirmó el martes, el programa es mucho más integral: pretenden una revolución en el medio, “dar una mirada panorámica sobre cómo debe modificarse el espacio donde trabajamos, un espacio históricamente cómplice de un montón de silencios. Las actrices somos silenciadas sistemáticamente cuando ponemos en duda algo del engranaje en el que trabajamos. Es muy fácil que nos dejen de llamar, que nos saquen de nuestro trabajo, que nos quiten ese papel que estamos interpretando”.

El comunicado ampliaba esta idea base: “El precio que nos ha sido impuesto a la hora de desarrollarnos profesionalmente ha sido el de callar y someternos. Según una encuesta reciente de SAGAI, el 66% de les intérpretes afirmó haber sido víctima de algún tipo de acoso y/o abuso sexual en el ejercicio de la profesión. Se parece más a una norma que a una excepción. Porque, ¿a quién vamos a denunciar? ¿Al jefe de casting? ¿Al dueño de la productora? ¿Al director de la obra o película? ¿Al maestro de teatro?”.

“Las actrices somos ignoradas al denunciar y exponer los abusos”, continúa el texto. “Se duda sistemáticamente de nuestras voces, de nuestros testimonios. En nuestro ámbito laboral se nos aísla frente a vivencias traumáticas que están naturalizadas, que llevan a veces años identificar y poner en palabras. Mientras tanto, el abusador habla, actúa y trabaja con total impunidad, y pretende hacer a la víctima responsable de su propio abuso. Necesitamos herramientas para enfrentar estas cuestiones que ademas se ven agudizadas por la precariedad laboral y la falta de trabajo. Contra todas esas formas de violencia y para que esto cambie, nos ponemos a trabajar desde hoy para dar esa batalla”.

El comunicado cierra diciendo que “esto recién empieza”, y en la misma línea declararon actrices del colectivo en la semana. “Todos aquellos ligados a la TV, al teatro y al cine que acosaron, abusaron y obligaron a realizar castings sábana a las chicas van a tener que ir con mucho cuidado, porque la ola de denuncias recién comienza”, avisó Andrea Pietra. “Los vamos a escrachar, vamos a hacer conferencias de prensa acompañadas de denuncias judiciales y estamos generando un sistema para proteger a la compañera y colega que tiene miedo de denunciar para cuidarla”.

Para Pietra, “la condena social es tan importante como la denuncia judicial, porque todavía hay muchas actitudes y comportamientos machistas en la Justicia. Hay que estar atentos con la colega desvalida que llega del interior, de la que se aprovechan mucho. Y no caer en las estigmatizaciones contra las vedettes o bailarinas. Si una mujer dice que no, es no”.

Y en el mismo sentido se pronunció Valeria Bertuccelli: “A veces escucho decir que están aburridos de escuchar casos de acoso, como si fuera algo que ahora se puso de moda. Y les digo: cómprense una silla y siéntense a esperar porque van a aparecer muchos más y algunos hasta impensados. Creo que hay varios que deben estar con el culo a cuatro manos y lo bien que hacen. ¡Agárrenselo fuerte!”.

 

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