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Un crimen atroz

Suman testigos y buscan más cámaras para identificar a los asesinos del repartidor

Se incorporaron nuevas declaraciones, pero aún no hay sospechosos. Confirman que en la escena hallaron el seguro de la pistola 9 mm

Suman testigos y buscan más cámaras para identificar a los asesinos del repartidor

Nicolás pérez gatti con sus padres y su hermana mayor/facebook

Con testimonios, peritajes y una búsqueda que pone el foco en todas las cámaras que pudieron haber filmado el recorrido de la moto que trasladó a los criminales, los investigadores del homicidio de Nicolás Pérez Gatti (19) intentan identificar a los responsables, seguros como están de que el tiempo que corre juega en su contra.

Cuentan ya con algunos datos bastante certeros: actuaron dos hombres que tenían una pistola calibre 9 milímetros (presumiblemente de la marca Bersa) y el objetivo de asaltar a una víctima que eligieron “al voleo”, resultando este pibe que dos meses antes arrancó a trabajar como repartidor de pizzas para ayudar a la economía familiar y el sábado pasado quiso hacer una última entrega en 81 entre 116 y 117 antes de ir al casamiento de su suegra.

Nicolás era delivery en La Italiana, situada en 81 entre 118 y 118 bis. Y fue a llevar el pedido, a dos cuadras de ahí, en moto. Tras pagar con un billete de 500 pesos, la clienta, Carina, volvió adentro por otros 130, pero en el camino escuchó una detonación. Su marido Javier también lo oyó. Y cuando éste salió a la vereda para conocer el motivo vio a Pérez Gatti tirado en el piso, debajo de la moto Honda Wave, perdiendo sangre.

Un testigo comentó que había visto a dos hombres en moto merodear la zona desde poco antes del crimen. Habló de “una moto 110”, de un conductor delgado, “de entre 20 y 30 años, con una chalina negra y blanca que le tapaba la cara, campera y gorra oscuras, aunque en las últimas horas se sumaron testimonios nuevos, según se limitaron a decir fuentes oficiales.

En este punto no está de más aclarar que la pesquisa avanza sobre el más estricto hermetismo.

hipótesis

Una pata clave en este tipo de investigación la constituyen los peritajes científicos, no tanto para avanzar en la identificación de los sospechosos, como para ubicarlos en la escena, ligarlos con la ejecución del hecho o desvincularlos definitivamente de la causa.

Como ya se ha venido informando, en la escena del crimen los peritos en rastros encontraron una vaina servida del calibre 9 milímetros y lo que parecía, a simple vista, “un pedazo de arma”.

Resultó ser el seguro de la pistola, lo que fortalece la teoría de que a los asesinos “se les pudo haber escapado el disparo”. Por otro lado, Nicolás recibió el tiro en el cuello y a quemarropa, posición que es compatible con la de un “apriete” dirigido a neutralizar cualquier intento de resistencia y apurar a la víctima para que haga lo que se le ordena.

Distintas fuentes con acceso al expediente aclararon, no obstante, que esta posibilidad “no es más que una hipótesis” que no exime de ningún modo la responsabilidad penal de los autores y “el desprecio por la vida que demostraron” al encañonar al joven para despojarlo del dinero.

En caso de que identifiquen a los responsables y se concrete el secuestro de un arma, los investigadores disponen de elementos para compararlos y determinar si participó del hecho.

Es que además de la vaina se recuperó el plomo que mató a Nicolás. “Cayó de entre sus prendas cuando los médicos manipularon el cuerpo para acomodarlo en la camilla”, se explicó. Los forenses confirmaron luego en la autopsia que el joven presentaba un impacto de entrada y de salida.

Por otro lado, los investigadores que trabajan bajo la instrucción de la fiscal Ana Medina ampliaron el radio de la búsqueda de cámaras de seguridad privadas y de monitoreo público, en un intento por reconstruir al máximo el recorrido que hizo la moto de los criminales y obtener alguna imagen “lo más nítida posible” de sus ocupantes, explicó un vocero.

Mientras tanto, los amigos, vecinos y familiares de Nicolás, que el lunes protagonizaron un fuerte reclamo de justicia, esperan que el caso se esclarezca lo antes posible.

Exhibieron su malestar el lunes pasado con un “alarmazo” en El Mondongo, Villa Ponsati y Barrio Jardín, en La Plata; y Villa Argüello, en Berisso. Y con un piquete en la esquina de 122 y 77, a pocos metros de donde vivió. trabajó y murió Pérez Gatti.

 

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