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“Me tengo que bajar de ese Chano superpoderoso”

En busca de la felicidad y también de su identidad, el ex Tan Biónica llega a La Plata para presentar su nuevo disco

“Me tengo que bajar de ese Chano superpoderoso”
Pedro Garay

Por: Pedro Garay
pgaray@eldia.com

7 de Diciembre de 2019 | 03:04
Edición impresa

“Yo te pido vida mía que desates esos nudos que me aprietan, que renuncies y denuncies que mi manera de escapar del mundo es ser el otro y ahora el doble”: así canta Chano en “El Doble”, corte de difusión del disco del mismo nombre que presenta esta noche en La Plata.

Y desde esa cadencia de rumbita con bases urbanas emana una revelación, la insinuación que el propio Chano lanza, como en toda su carrera, desde una superficie de hit: desde el nuevo single, brama el deseo de Santiago Moreno Charpentier por escapar, huir de alguna profundidad insondable que habita, de los demonios internos que, reconoce, “son mi cruz”.

Un impulso por despersonalizarse: “El Otro” y “El Doble” son los nombres de sus dos discos, y en el video del corte de difusión Chano literalmente cambia de forma, se transforma en mujer, muta de molde, escapa a los confines de una identidad “que me aprieta y me aprieta”.

“Todavía no encontré mi identidad, de eso estoy seguro. Por eso, ‘El Otro’, ‘El Doble’... como que no me hago cargo de mí”, lanza Chano, en diálogo con EL DIA en la previa al show que ofrecerá esta noche en 58 entre 10 y 11 desde las 21, y abraza la posibilidad “de ser otro”: “Walt Whitman dijo que somos multitudes, dentro de nosotros hay poblaciones: uno no es el mismo cuando está en su casa, cuando está con amigos… no se da cuenta de estos cambios, pero existen”, explica el concepto detrás de su nuevo trabajo discográfico, “más íntimo, con el doble de intimidad” que “El Otro”, un compendio de sus primeros singles como solista lanzado el año pasado.

“Tuve mis infortunios, pero lo mejor está por venir, confío en que mi proyecto llegue, pueda conmover. Traté de hacer las canciones hechos, no con la música del momento, son más personales”, dice Chano, y explica que, de hecho, “cuando compongo no controlo mucho lo que escribo: algo más grande que yo mueve la mano, yo lo interpreto”.

La vulnerabilidad de Chano emana en sus letras, que se suelen mezclar con ritmos engañosamente bailables: en ambos trabajos, de todos modos, se repite la fusión pop de géneros (en “El Doble” hay rumbas, ritmos urbanos, algunas reminiscencias de trap, pop puro, momentos melancólicos), un camaleonismo musical que acompaña ese deseo de escapar a los encierros, a las trampas de la identidad, y que continúa su intento por desmarcarse de los días de Tan Biónica.

“Con el grupo anterior logramos mucha empatía, un estilo donde la gente se encasilló. Pero yo me niego a hacer la misma música de antes: eso lo aprendí de escritores, de otros artistas, nunca hay que repetir la obra, hay que ser moderno. Y cuando uno hace eso, pone en juego la obra”, dice, aunque rápido deconstruye su propio mito: “Pero tampoco me parece tan genial lo que hice”.

FAMA

Chano tiene claro que este desmarque significa volver a empezar. “Sé que tengo que ganarme a la gente, no tengo a la gente comprada ni a palos”, accede. “Y tal vez me cueste diez años, como Tan Biónica. Y no creo que vuelva a ser Tan Biónica: ya estoy grande para los fans con la vincha, gritando contra la valla… Eso por ahí lo tengo que comprender”, se sincera el artista.

“Incluso creo que si vuelvo a tocar con Tan Biónica, la locura va a ser otra, la gente va a ser más grande…”, lanza, casualmente. Es la primera vez que concede la posibilidad de un regreso, pero le pone rápido freno.

Lo cierto es que al menos por ahora, los días de Tan Biónica terminaron. Y Chano tiene que trabajar para conquistar al público como en sus inicios. “Más que antes”, intercede él. “Porque ahora tengo que pensar sobre cosas que han pasado en el medio, que no tienen que ver con la música”.

Chano se refiere a ese pasado que lo persigue, a unos medios y una audiencia que después de convertirlo en la nueva encarnación de la música popular y ayudarlo alcanzar las cumbres del éxito, lo canibalizaron. “No hay que creerse ni un genio ni un idiota”, afirma Chano, aceptando ese camino de vértigo y caídas abruptas. “Me pasaron cosas geniales con lo que hice. Y también cosas tremendas, como la fama”.

La fama ha sido un monstruo en su vida. “Haber sido tan popular te da el beneficio de haber tocado en estadios, pero después también te vas a la B. Y hay que entenderlo, eso. Yo ahora me siento como antes de que Tan Biónica hubiera explotado, pero me gusta el camino que estoy haciendo”, analiza Chano. Y quizás, un perfil un poco más bajo lo beneficia.

“Me ha pesado mucho la fama”, acepta Chano. “Me ha dado cosas muy buenas, y muy malas”. La fama lo ha dejado “un poco solo, sí” (la separación de Tan Biónica fue la separación artística de su hermano, Bambi). Como canta en el cierre del disco, “Solo un nombre”, cuyo nombre da más pistas sobre los demonios que carga Chano. Y que deja en claro este momento de soledad en su letra: “Andar solo consigo mismo no es un acto de libertad”.

Por esos caminos solitarios anda Chano, buscando “reinventarme. Me tengo que bajar de ese Chano superpoderoso, no podía sostener a ese con el que convivía”, afirma, y regresa el tema del doble, esta vez para encarnar ese otro Chano, el que encarna los demonios internos, contra el que lucha constantemente.

“Esa es mi cruz”, acepta (“también es la arcilla para mi escultura”, aclarará luego): en septiembre, Chano volvió a ser tapa por una internación en una clínica de recuperación en Entre Ríos.

“No tuve que internarme: es más divertido contarlo así”, dice con ironía. “Fui a un lugar donde la gente va a dejar de fumar, de tomar. Yo fui a cortar definitivamente con todo, y necesitaba estar en un lugar tranquilo: es otro tipo de internación que las internaciones de droga, es como un spa, donde nadie consume nada, todo vegano, hacés deporte. Estuvo muy bueno. Y a veces necesito ese corte, porque me empiezo a perder un poco”.

Un corte que, ha comprobado en carne propia, puede ser difícil teniendo una vida que incluye tantas giras, tanto cansancio, tanta noche. Pero “ahora no tanto”, dice Chano. “En la época de Tan Biónica estaba muy bien. Después tuve mis accidentes, no la pude pilotear, directamente, literalmente. Era mi forma de bajar de ahí: no me di cuenta, pero entiendo que mi inconsciente habrá querido bajarse. A veces el Chano ese no era tan feliz”.

“Tuve mis infortunios, pero lo mejor está por venir, confío en que mi proyecto llegue, pueda conmover”

 

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