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“Enrique”: el último día en la vida de Santos Discépolo, entre obsesiones y tangos

Bajo la dirección de Rubén Pires, Luis Longhi trae la obra por la que fue premiado con el Hugo a la mejor actuación

“Enrique”: el último día en la vida de Santos Discépolo, entre obsesiones y tangos

lUIS LONGHI COMO SANTOS DISCÉPOLO (DER.) Y NICOLÁS CUCARO COMO EL “CHE, PIBE” QUE LE AYUDARÁ A RECORDAR

7 de Diciembre de 2019 | 03:05
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“Enrique”, de Luis Longhi, bajo la dirección de Rubén Pires, se ofrecerá esta noche en La Plata, con un relato íntimo, enmarcado en un camarín, donde Enrique Santos Discépolo, sus fantasmas y sus tangos transitan el entramado laberinto del 23 de diciembre de 1951, preámbulo de su última función en el teatro de la vida.

Protagonizada por Luis Longhi y Nicolás Cúcaro, la obra presenta un interesante abordaje a la vida de “Discepolín”.

Actor, escritor, periodista, director teatral, músico intuitivo, pero reconocido sobre todo como creador de los tangos más emblemáticos del género, el compromiso social de Enrique es un dato mayor a la hora de evaluar la pasión con la que este pequeño gran hombre transitó la primera mitad del siglo XX.

“Es mi mayor superhéroe de la cultura nacional y popular argentina de los últimos tiempos”, aseguró Luis Longhi, sobre el personaje tan especial al que le toca prestarle el cuerpo en las tablas. Porque, dice el actor platense, mucho fue lo que aprendió gracias a él.

“Me enseñó lo que es el tango, el arte y, en particular a mí, y creo que a muchos artistas también, a plantarnos arriba del escenario, en nuestro tiempo, en nuestro aquí y ahora”, agregó el actor.

“También me enseñó decir lo que tengo que decir, a pensar lo que debo pensar, a expresar lo que hay que expresar según el tiempo, según los avasallamientos que vamos padeciendo según las circunstancias”, reflexionó el intérprete.

En diálogo con EL DIA, Longhi contó que, hace casi tres años, cuando nació este proyecto, su cuerpo experimentó una necesidad en todos sus sentidos.

Desde lo físico, lo espiritual, lo artístico y lo político sintió que era un momento especial para volver a subir a Discépolo, su esencia, al teatro. Porque, admitió Longhi, “él me enseñó que hay que batallar desde el escenario”.

Porque, reconoció Longhi, “él empezó a batallar de joven desde sus primeros tangos. Ya en plena década infame nacieron emblemas como ‘Gira Gira’ y unos años después ‘Cambalache’. Entonces sentí que en estos tiempos despiadados, donde nos quitaban derechos, perdíamos trabajos, cerraban fábricas y centros culturales, era necesario rescatarlo y volver a darle voz”.

También quiso con esta obra llevar su impronta a otros públicos. “Hay un traspaso generacional, y por ahí muchos jóvenes no conocen a estos grandes artistas”, dijo Longhi, y se entusiasmó en la figura que aún hoy tiene como norte.

“Más que un gran letrista de tango, fue un gran escritor de teatro, y también un gran actor. En la obra quiero reinvindicarlo como actor: él nació y murió como actor. Y batalló también desde la radio y desde sus películas”, manifestó.

En la historia, Longhi es Enrique, a quien vemos en el camarín a diez minutos de salir a escena. Ese tiempo se lo recuerda el “che, pibe”, al que le da vida el cantante y actor Nicolás Cúcaro, y quien despierta en Discépolo los fantasmas que lo han acechado desde siempre.

“Entre tangos, se van desarrollando todas las obsesiones de Enrique”, anticipó Longhi, y contó que se interpretan más de una decena de sus tangos.

Según destacó Longhi, Rubén Pires, reconocido director de teatro y comedia musical, “le dio la inspiración musical que le hacía falta a este espectáculo, desgranando cada uno de estos fragmentos en mitad de la trama, por lo que la gente se va a encontrar con un espectáculo muy emotivo, conmovedor, divertido y, sobre todo, muy musical”.

Es importante remarcar que la música del espectáculo es en vivo. Longhi asume un gran desafío en escena porque, por primera vez en su vida artística, toca el piano en un espectáculo, algo que le demandó más de seis meses de arduo entrenamiento.

Por su interpretación de Enrique, Luis Longhi -ganador del Premio Tablas a la trayectoria teatral, y declarado Personalidad de la Cultura local- fue distinguido con el Premio Hugo al Teatro Musical como Mejor Actor.

“Señor Presidente, usted y todo su equipo actúan realmente mal. La Argentina no es un teatro, es una ficción, es una realidad y esta realidad nos está asfixiando”, bramó durante su celebrado discurso al recibir el preciado galardón, que le dedicó a la Escuela de Teatro de La Plata, donde se formó.

Declarado de Interés Cultural por la Legislatura porteña, “Enrique”, que cuenta con asistencia de dirección de Dana Taicher, cerrará esta noche desde las 21 su segunda temporada en Dynamo, 17 y 68, y el año próximo volverá por su tercera entrega en el circuito porteño.

Mientras tanto, Longhi, también bajo la dirección de Pires, forma parte del espectáculo “Stefano”, de Armando Discépolo, que se ofrece los jueves en Andamio ‘90 -Paraná 660-. En febrero será parte de la reapertura del Teatro del Pueblo, que inaugura su nueva etapa con “Solo queda rezar”, de Roberto “Tito” Cossa, bajo la dirección de Andrés Bazzalo, y que lo tendrá como protagonista junto a otro actor platense, Carlos Weber.

 

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