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El asesinato del taxista

Recuerdos de una pesadilla: agresivo y con ganas de pelear hasta en los recreos

Así recordó a González Zablocki otra víctima de un ataque ocurrido en 2013. Revivió esa situación ante el fiscal y le dio una descripción del carácter del acusado de matar a Jorge Gómez

La manifestación reunió a entidades de taxistas y remiseros, con familiares y allegados de Jorge Gómez. Reclamaron una dura condena para el acusado del asesinato / Gonzalo mainoldi

Los taxis quedaron parados en señal de reclamo / Gonzalo mainoldi

“Lavá vos. No. Vos”. Unas pocas palabras dan vida a una pesadilla nacida en una disputa adolescente en vacaciones y una placa de titanio en el maxilar evidencia el poder de daño de los puños colocado en una personalidad que está bajo la acusación judicial de cegar una vida con una espeluznante secuencia de golpes luego de un entredicho de tránsito.

En enero de 2013 hubo otro cruce, por la limpieza de una cocina, tras una cena en un departamento de chicos de veintipico, en Mar del Plata. Gabriel Coronel (28) fue quien discutió con Esteban González Zablocki (27) y, según denunció, recibió una descarga similar a la que se ve en el video de una cámara de seguridad de la Municipalidad de Ensenada contra el taxista Jorge Gómez. El fiscal de la causa, Juan Mennucci (UFI Nº 5) se interesó por los rasgos comunes de ambos hechos, para su descripción sobre el perfil de personalidad de quien tiene bajo la lupa por el delito de homicidio doblemente calificado por ensañamiento y alevosía.

Ayer, mientras centenares de colegas taxistas y remiseros de Gómez exigían cárcel perpetua para el acusado, Coronel se sentó ante Mennucci en una cita como testigo de la causa. En un diálogo de una hora de extensión lo recordó como una “persona a quien le gustaba pegar, que hacía gala de su fuerza y era de calentarse bastante seguido”, según contó una fuente con acceso a esa declaración.

Volvió entonces al incidente de hace seis años, cuando todavía eran parte del mismo grupo de amigos y se fueron juntos a Mar del Plata. El joven contó que en medio de un cruce de palabras fue sorprendido por González Zablocki: se tiró sobre él, que estaba acostado en una cama, lo inmovilizó con una rodilla sobre el torso y comenzó a descargar trompadas en su cara. Coronel estaba de perfil -dijo- y recibió la furia sobre el maxilar, que quedó partido. Estuvo 8 meses sin poder salir a la calle, pero hizo una denuncia que no prosperó judicialmente.

Tras la audiencia con el fiscal, Coronel, hoy profesor de educación física, le contó a este diario sobre aquella amistad y su impresión acerca del ahora detenido: “Era una persona que no se maneja como debería y con un comportamiento particular, agresivo, con situaciones en las que se enojaba”, contó.

La amistad nació en el colegio. Ambos fueron al Basiliano de Berisso, con un año de distancia. “Nos empezamos a llevar bien en el secundario, entre los 13 y 14 y nos tratamos hasta los 21. El grupo -de amigos- se formó con dos grados. Hasta 2012 pasamos juntos todos los 20 de julio”. Ese festejo, símbolo de la amistad, se terminó con la golpiza. Coronel tenía la cabeza contra un colchón y un grupo de amigos fue en su auxilio. Gómez recibió alrededor de 15 golpes en la cabeza, al menos 10 a centímetros del pavimento y nadie fue en su ayuda. Varios testigos habrán visto lo que los médicos describieron como un rebote de su cráneo entre el puño del acusado y el asfalto.

“Tenía sus calenturas”

Entre los datos a analizar por parte de Mennucci, está si González Zablocki es un cultor de técnicas letales que usó fuera del contexto de las artes marciales. “No es karateca. Creo que hizo karate kyokushin uno o dos años y no sé si habrá aprendido mucho o tendrá título de karateca. Diría que lo encaró como una forma de sentirse más seguro. Es una persona de gran porte, con fuerza. Lamentablemente aplicó mal lo que vio ahí. Uno no se siente seguro aprendiendo y golpeando en la calle”.

El adolescente que se relacionaba con Coronel en el Basiliano “era sociable y tenía sus calenturas”. Esos arranques lo colocaban en las clásicas rondas de alumnos: “En los recreos había quilombo y estaba él”, le contó a este diario.

Tras su paso por la Fiscalía, el profesor de educación física reiteró su alineamiento con el reclamo de la familia y los compañeros de Gómez por un avance rápido hacia una extensa condena. “Esperemos que el fiscal pueda avanzar. Yo me sentí muy cómodo”, indicó.

Un reclamo en la región

En horas de la mañana, taxistas de La Plata, Berisso y Ensenada llevaron esa demanda hacia la puerta de los tribunales penales a través de una movilización sectorial que incluyó también la participación de remiseros. La movida, que encolumnó a diversas entidades de choferes y propietarios, contó además con la participación de familiares del chofer.

Junto con el reclamo genérico de un proceso penal rápido, se expuso una posición puntual, como es la aplicación de una condena a prisión perpetua a González Zablocki. El delito que le achaca el fiscal y sus agravantes dejan planteado ese escenario.

La concentración comenzó a las 9 en 126 y 50, Ensenada, lugar donde se produjo el brutal ataque, a las 6.30 del miércoles 10. Desde allí se dirigieron hacia 7 y 50. Todo terminó en Tribunales.

La concentración paró todo el tránsito en el Centro. “Pedimos justicia por el asesino, que bajó a matar. No tuvo piedad por nada. De las 18 piñas que le dio a mi tío no pensó en nada”, le dijo a este diario Claudio, sobrino de Gómez, quien reclamó “que se pudra en la cárcel”.

Por otro lado agradeció el apoyo recibido: “No estamos solos por suerte. Gracias a los taxistas, sindicatos, remiseros no estamos solos en esta lucha. Ahora vamos a a Fiscalías a a pedir justicia y que se pudra en la cárcel”. También acompañó a los manifestantes Rosa Schonfeld, madre de Miguel Bru, el estudiante desaparecido en 1993

Romina, hermana de la víctima, manifestó que “repudiamos el brutal asesinato. Queremos la perpetua, no menos que eso”.

También dijo que “acompañamos a la familia porque es tremendo lo que pasó, la violencia que hay en la calle no tiene medida. No queremos que haya más casos como el de Jorge por la calle”.

 

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