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sexo y pareja

El síndrome “burnout” en la pareja: ¿cómo es estar quemado?

En los últimos tiempos, este trastorno emocional vinculado al trabajo, se volcó al terreno del amor

El síndrome “burnout” en la pareja: ¿cómo es estar quemado?

Estamos atravesando los últimos días de agosto y algunos comenzaron a sentir el cansancio acumulado en el cuerpo y en la mente. Inmediatamente llega a la memoria el término “burnout” que coloquialmente se traduce como “estar quemado” y hace referencia al “síndrome del quemado” o “síndrome de quemarse”. Este trastorno emocional, bastante novato, está vinculado principalmente al ámbito laboral, el estrés generado por el trabajo y al ritmo de vida de determinadas personas.

Resulta que ahora, este término se aplica -curiosamente- también en el ámbito amoroso. Bastan algunas charlas con amigos o amigas, escuchar a la gente en los transportes públicos o las declaraciones de algunos famosos en entrevistas para ratificar que ciertas personas están “cansadas”, “exhaustas”, “agobiadas” en el tema del amor. No solamente la gente soltera, hay también algunas personas que están en pareja y coinciden en haber sufrido ciertas decepciones en el terreno del amor, a lo largo de su vida. Pero aquí se responderá la pregunta crucial para saber si uno se enfrenta a una situación romántica complicada o ante un desgaste irreversible. ¿Se puede abandonar el impulso del deseo tras algunos desencantos? ¿Es posible que una sucesión de malas experiencias consecutivos lleven a las personas a dejar de creer en el amor?

Los profesionales señalan la existencia de “indicadores” que pueden ser la señal de alarma. En primer lugar, el agotamiento de ciertos amantes se puede confundir con la depresión, debido a lo síntomas similares: fatiga, tristeza, irritabilidad, ansiedad, disminución del deseo sexual, trastorno del sueño, por mencionar los principales. De esta manera, el primer escalón que se deberá sortear es averiguar si alguno de esos estados está provocado por la mala o inexistente relación de pareja, o por otros motivos.

Los entendidos en el tema mencionan como el principal síntoma del burnout amoroso a la caída de la confianza en uno mismo. La sensación de fracaso en la pareja puede llevar a una persona a cuestionarse todo a su alrededor y hasta a dudar de su valor, de su capacidad de amar y de ser amado. No es novedad que solemos atribuirnos la “responsabilidad exclusiva” de nuestros “fracasos amorosos”, porque si tantas veces nos sucede, es que algo malo debemos tener. ¿No? Justamente con ese sentimiento de sentirse “exhausto” llega la imposibilidad de verle el lado bueno a algo, y además de desconfiar de nosotros mismos, desconfiamos de otros: creemos que ese hombre o mujer al que conoceremos será incapaz de comprometerse, sernos fieles, entendernos, cuidarnos, acompañarnos... Y nos conformamos con que el amor es una “ilusión” que sólo existe en las novelas, las películas o los cuentos de hadas.

Otro síntoma de agotamiento amoroso es la indecisión. La cabeza comienza a complicarse al pensar que tomaremos malas decisiones en nuestra relación o evitamos nuevos encuentros porque nuestro corazón está demasiado lastimado y no quiere exponerse a otra tristeza. Miedo al rechazo, al abandono y la constante del fracaso nos persigue. Eso puede impedirnos dormir e incluso generar dolencias físicas. Como suelen decir algunos, en este caso estaríamos viendo el vaso medio vacío en vez de verlo medio lleno. También está la excusa de que el amor no es “para todos” o que nunca encontraremos “a la persona adecuada” para nosotros.

LA MIRADA PROFESIONAL

El reconocido psicólogo estadounidense John Gottman (famoso por sus estudios de parejas en su famoso Love Lab - Laboratorio del Amor- que fundó junto a su esposa con su esposa Julie Schwartz), desarrolló un protocolo. El profesional encierra a una pareja en una sala, sin conocerlos previamente, y los observa. Luego de 15 minutos, él asegura que puede determinar (con el 90 por ciento de seguridad) quiénes se van a separar en los próximos cinco años.

¿La fórmula de Gottman? El psicólogo estudia la cantidad de emociones positivas que intercambia esta pareja frente a las negativas. Entre ellas, se puede enumerar: cómo se miran, cómo se tocan, qué se dicen, qué no se dicen. Las parejas exitosas son las que intercambian cinco veces más emociones positivas que negativas. Las que simplemente “se llevan bien” entrecruzan tres emociones positivas por cada negativa y es posible que luego venga la separación, porque no hay pareja que aguante más lo negativo que lo positivo a largo plazo.

Quién también hace referencia al tema del “burnout” en las relaciones de pareja es el psicólogo David D. Burns, que también destaca la positividad sobre la negatividad: “Cuando la pareja convive durante demasiado tiempo con problemas, peleas o incomunicación, es habitual que las emociones positivas que nos provoca la relación se transformen en emociones negativas y en infelicidad. Ante los conflictos y los problemas, hay parejas que deciden cortar la relación; otras -la mayoría- intentan solucionar lo que les está pasando y de esas parejas hay unas que consiguen superar los problemas y hay otras que no; y de esas parejas que no consiguen resolver los problemas hay parejas que rompen y otras que no”.

La teoría del profesional es que esas parejas que permanecen juntas a pesar de sus peleas y sufrimiento tienen un riesgo “muy importante” de sufrir el Síndrome de Burnout en la Pareja. En cuanto al tema, se explaya:

“Aunque pueda ser duro reconocerlo hay personas que viven quemadas en su relación de pareja. Con una sensación de no ir a ninguna parte, de estar en una relación que no les hace disfrutar, de estar perdiendo el tiempo, es decir, de una baja realización personal. Sin fuerzas, continúan en una relación que hace tiempo no saben cómo mejorar, indefensos, evitan estar con sus parejas y sufren al ver que su relación ya no tiene nada que ver con lo que fue. Y con ello sienten en su propia persona el agotamiento personal del Burnout”. Por  último, asegura el profesional,  llega la “despersonalización”: la pareja deja de tratarse con cariño y crecen las actitudes de “desprecio y rencor”. La pareja deja de relacionarse y cuando lo hace, es por medio de peleas y de echarse en cara cosas.  La solución de Burns ante este problema “serio” es “la ayuda profesional” porque “no siempre es fácil salir uno sólo”.

 

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