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Mundo vinilo: una vieja forma de escuchar música que ahora le gana en ventas al CD

Entre los formatos rígidos, el legendario disco supera en preferencias al compacto. Testimonios y claves tras el resurgir del vinilo

Mundo vinilo: una vieja forma de escuchar música que ahora le gana en ventas al CD

Cristian Carracedo, vendedor de discos “ La mayor parte del tiempo escucho discos. A la experiencia vinilo, si se tiene un buen equipo, no hay con qué darle. Reapareció en 2005 con la venta de usados y de nuevos pero importados porque en el país habían dejado de fabricarse. Desde entonces hasta ahora la venta creció mucho”.

17 de Febrero de 2020 | 03:07
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En medio de una carrera en la que, claramente, pierden todos los soportes físicos contra los formatos digitales, entre la oferta de cds y los vinilos, el legendario disco le gana en preferencias al compacto. Así sucedió, al menos, durante 2019 en el mundo, pues por primera vez en 33 años la venta de los “larga duración” fue superior al sistema de lectura por láser. La tendencia se advierte también en las pocas disquerías todavía abiertas en La Plata, donde sorprende este reverdecer del viejo modo de escuchar música, bandeja y púa mediantes.

El dato mundial lo dio a conocer la Asociación de la Industria Musical Americana (Recording Industry Association of America – RIAA), que nuclea a la mayor parte de las compañías discográficas de Estados Unidos. En su informe anual, la entidad detalló que durante el primer semestre de 2019, la venta de vinilos aumentó un 12,9 por ciento en comparación con el segundo semestre de 2018. Por ejemplo, en Estados Unidos alcanzó 10 millones de copias comercializadas, mientras que en el Reino Unido concretaron más de 4,3 millones operaciones con discos. De esta manera, se confirma el arco de crecimiento que ha experimentado la industria de los vinilos en la última década y que alcanza su curva más alta desde 1986.

Nuestra ciudad no escapa a la tendencia que reivindica el formato musical furor entre los años 60 y 70, antes de que irrumpiera el cassette (reproducción por cinta que significó una revolución tecnológica) y que se llevara puesto a su predecesor igual que ahora lo hacen las plataformas de streaming como Spotify. Por un lado, las disquerías tienen clientes fanáticos del vinilo y además, se organizan ferias, de compra-venta o trueque, en las que se comercializan discos. Al fenómeno del mercado de los usados, que se revenden a veces muy bien cotizados porque son los perseguidos por los coleccionistas, circulan las reediciones, es decir, los relanzamientos de clásicos del rock nacional e internacional que ni en estos tiempos se apagaron y que responden siempre a una demanda que no cae. Es más, algunas bandas, atentas a este suceso, graban sus producciones en cd y reservan una pequeña partida de copias para el formato del vinilo.

Sucesor del disco de pasta, larga duración o simple, programado para 33 ó 45 revoluciones, el vinilo transformó en su momento la manera de reproducir música. “Todo vuelve”, asegura un dicho popular, y eso se da con regularidad en las modas. Cada tanto, en todas las épocas, se impone algo “retro”. Y en el caso de la música el vinilo resurgió años atrás de la mano de djs que vieron en el viejo soporte cierta reivindicación del oficio: contra el repertorio infinito que se bajan directo de los sistemas digitales se revalorizó la antigua modalidad del “enganche” de disco con disco.

Pablo Paoli (57) es uno de esos djs que pasaban música en los boliches platenses en la época del “long play”. En rigor, como comenzó con la actividad en 1989, fue testigo de la transición que terminó instituyendo el compacto. Ahora, tres décadas después, nada lo despega de sus dos bandejas y sus más de 2.000 discos. Dueño de un bar cultural de 57 entre 11 y 12 despliega toda su habilidad mezclando temas cada noche que la ocasión lo invita. El explica así su inclinación al vinilo: “es un trabajo artesanal, porque hay que saber enganchar uno con otro; y es otro sonido, mucho más puro, único”, sintetiza.

Incondicional del vinilo, Paoli puede dar cátedra sobre los títulos e intérpretes más vendidos en la historia de la música. La lista que detalla menciona a Fito Páez y su “El amor después del amor”, que en realidad encabezó el ranking por sobre todo el resto del rock nacional pero en versión cd -1993-. “El año pasado lo reeditaron en vinilo”, precisa el dj y saca uno tras otro ejemplar de su discoteca, como el célebre “Thriller” de Michael Jackson, y “Rockas vivas”, de Zas. Comenta que hay un “paquete” de 5 discos al que aspira tener todo buen coleccionista. “La obra completa de los Redondos es la más codiciada y debe estar entre 40 y 50 mil pesos”, indica Paoli.

Tiene 39 años y una pequeña disquería en 54 entre 8 y 9. Creció escuchando cassettes y al seguir creciendo incorporó los cds. Curiosamente, aunque no pertenece a la generación del vinilo, durante la atención del local, mientras revisa remitos o agenda encargos se acompaña de la música que reproduce una bandeja instalada a su lado. “La mayor parte del tiempo escucho discos. A la experiencia vinilo, si se tiene un buen equipo, no hay con qué darle”, enfatiza Cristian Carracedo y se entusiasma al contar la historia del resurgimiento del viejo formato. “Reapareció en 2005 con la venta de usados y de nuevos pero importados porque en el país habían dejado de fabricarse. Desde entonces hasta ahora la venta creció mucho, tanto que acá hay días que la salida de cds y vinilos queda equiparada”

La movida por la búsqueda de vinilos es intensa en la Ciudad. Por ejemplo, hay todo un público de generaciones mayores, muy “fana” de esos discos, que como un ritual ineludible los sábados a la mañana recorren las disquerías para encontrar alguna “perlita”, por lo general de las usadas, en buenas condiciones. “Con la reediciones también vienen pibes a comprar”, asevera Carracedo.

Hay un condimento extra que viene con los discos y que es parte del culto por los vinilos. Además del particular sonido que llama a los nostálgicos y de la posibilidad que brinda la modalidad para “tocar” música en una fiesta, se le suma la gráfica de las tapas, cada vez más elaborada y creativa porque en la industria saben que ahí se centra un punto fuerte del interés del público. “También se venden mucho por la presentación”, dice otro disquero, Lucas Pasari, del local de 7 entre 56 y 57, quien advierte un alza en la demanda de ese material aunque, señala, al mismo tiempo, que “en general, todo el mercado musical está en caída”.

A la hora de comparar precios, un cd está entre $600 y $800; por un vinilo, se puede pagar $800, $1.000 y hasta $1.500, aunque en este caso los valores dependen de si la producción es nacional o importada. Los discos usados, en cambio, más considerados por los coleccionistas, pueden llegar a dispararse hacia mucho más arriba.

El “boom” por la renovada industria del vinilo es tal que motorizó la fabricación de otros productos, como el Phonocut, un grabador de discos casero, o la promesa de llegar al hd sin abandonar el formato físico. Según señalan los expertos, esos avances “contrastan con los pocos cambios que han propuesto los productores de cds en estos años y, en parte, explican la caída de ese mercado, que tuvo su apogeo a comienzos de los 2000.

No obstante todo este repunte en el consumo de vinilos, es una realidad que nada le puede a los canales virtuales y es que los servicios de streaming siguen dominando por lejos el mercado discográfico, ya que representa el 80 por ciento del consumo musical.

Las disquerías tienen clientes fanáticos del vinilo y además se organizan ferias

Hay un condimento extra que viene con los discos y que es parte del culto por los vinilos

 

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Pablo Paoli, DJ Tres décadas después de empezar a pasar música en la época del “long play”, a Pablo Paoli hoy nada lo despega de sus dos bandejas y sus más de 2.000 discos. Sobre mezclar los vinilos cuenta: “Es un trabajo artesanal, porque hay que saber enganchar uno con otro; y es otro sonidos, mucho más puro, único”.

Cristian Carracedo, vendedor de discos “ La mayor parte del tiempo escucho discos. A la experiencia vinilo, si se tiene un buen equipo, no hay con qué darle. Reapareció en 2005 con la venta de usados y de nuevos pero importados porque en el país habían dejado de fabricarse. Desde entonces hasta ahora la venta creció mucho”.

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