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La Ciudad |Crece la preocupación por las estafas online
Los cuenteros del tío y los pungas ahora mutaron al ciberdelito

Esta modalidad delictual parece haber recrudecido en tiempos de pandemia. Con la gente adentro de sus casas por el COVID-19, los ladrones ya no necesitan cruzarla en la calle para robarle

Los cuenteros del tío y los pungas ahora mutaron al ciberdelito
Hipólito Sanzone

Por: Hipólito Sanzone
hsanzone@eldia.com

24 de Agosto de 2020 | 04:51
Edición impresa

Hubo un tiempo, no tan lejano, en que la mayoría de los trabajadores y trabajadoras cobraban sus salarios en dinero efectivo. “Andar con el sueldo encima”, era una riesgosa aventura que había que emprender una vez al mes. En esos días de cobro los taxistas celebraban por sus mejores jornadas en que se trataba de evitar el transporte público masivo. Los punguistas o carteristas rondaban el imaginario colectivo, pero también andaban de carne y hueso por los micros, los subtes y los trenes. Más allá del lugar que ocupaban en el mundo del hampa, los rodeaba un halo especial. Sus “habilidades” eran reconocidas casi como una rama de lo artístico. Si hasta en los archivos de las crónicas policiales se decía que los pungas llegaban a serlo después de años de esforzado entrenamiento. Si hasta en algún museo policial se suelen mostrar los “sacos con cascabeles” con que, se decía, empezaban a formarse en el arte de meter los dedos en bolsillos ajenos.

Hoy los punguistas ya no son tantos ni tan hábiles, porque la bancarización y el dinero plástico les pegó en la línea de flotación, del mismo modo en que lo hizo con algunos de sus colegas cultores del llamado “cuento del tío”.

Pero la modernidad con todo el andamiaje del que dispone en internet para las operaciones bancarias no pudo con ni con los pungas ni con los cuenteros del tío.

“Hay mutación, el delincuente también muta”, suele decir el experto en seguridad bancaria Héctor Muzzio, cuando se le cuenta sobre un nuevo caso de personas a las que en cuestión de minutos le vaciaron la cuenta bancaria, le pidieron un crédito y hasta un adelanto de sueldo. Estas formas de “cuento del tío” o de “punguear” por internet tienen varios nombres y formas: desde pishing a páginas espejos, pasando por charlas telefónicas con promesas de premios que para cobrarlos hay que entregar datos y claves que terminan siendo la pala con el que el estafado cava su propia fosa.

En todo el país, pero particularmente en La Plata, los casos se multiplican y a partir de un seguimiento de algunos de ellos surge que las entidades bancarias no responden en la medida esperada. “Usted le dio las claves, señora”, contó a eldia.com una docente platense, jubilada, a la que le saquearon sus ahorros a partir de un engaño que empezó cuando ingresó a la página del banco con el que opera para pedir un turno para ser atendida en una sucursal.

Alguien detectó la gestión, ubicó a la mujer por internet y desplegó un cuento del tío.

BANCARIZACIÓN FORZADA

La digitalización de las operaciones bancarias de manera obligatoria, que se llevó adelante en los últimos años, no incluyó a la luz de los resultados, efectivas campañas de educación para que sus clientes, incluso aquellos que no son adultos mayores, estuviesen preparados para enfrentar a esta nueva clase de cuenteros del tío y de punguistas.

Sólo algunas entidades suelen advertir en las comunicaciones que envían a sus clientes vía e-mail, la advertencia “esta entidad nunca le pedirá claves ni datos personales por esta o ninguna otra vía”, dejando claro que si el cliente es reconocido como tal, no puede haber ninguna necesidad de pedirle datos.

“Es algo parecido a lo que ocurre cuando dicen llamarnos de una compañía de servicios y nos preguntan: “con quién tengo el gusto” o “quisiera hablar con el titular de la línea”. Es raro que llamen a alguien sin saber quién es, sobre todo si esa persona en cliente de esa compañía. Por eso siempre hay que desconfiar”, señaló un experto consultado.

El problema de la soledad y la des protección en que las entidades bancarias han dejado a sus clientes ante la amenaza del cuento del tío o el punguismo cibernético, quedó recientemente expuesto en la presentación judicial que hizo una usuaria, Marcela Liliana Lesniowski.

Su caso fue reflejado por eldia.com entre los de otros usuarios de cuentas del Banco Provincia que fueron estafados.

“El Poder Judicial no actúa de manera diligente ante un caso como el que me tocó. Como usuaria de los servicios del Banco Provincia de Buenos Aires, intenté realizar trámites por medios informáticos de los que desconozco su buen funcionamiento y caí en un ardid orquestado por personas que a través del uso de técnicas de ingeniería social como fue en este caso brindar ayuda a clientes del banco”.

La mujer fue, ni más ni menos, víctima de un caso de phishing, un cuento del tío cibernético que empezó con una persona que se hizo pasar por trabajador del banco y que le envió capturas de pantalla de la entidad cuando en realidad era una página falsa, o espejo.

indignación

“Se hicieron de mis ahorros y a su vez algo que yo nunca supe, es que tenía la posibilidad de pedir un adelanto de sueldo y un préstamo pre-acordado”, señaló dejando en claro que los ciberdelincuentes tenían más y mejor información sobre el banco que ella misma, que es la clienta.

“Ni bien visualicé los primeros movimientos de mi cuenta hice la denuncia personal en el Banco, y me sugirieron que hiciera lo mismo por vía telefónica. Lo hice, tal cual me había recomendado una persona del BaPro, aún estando en conocimiento de la situación y sabiendo que hay más de 800 casos en la Provincia confirmados por Defensor del Pueblo de la Provincia y que la mayoría corresponden a la misma entidad bancaria”, relató.

“No sólo no realizaron un bloqueo de mi cuenta sino que a la madrugada del otro día siguieron con los movimientos en mi cuenta. El Banco me notificó que yo era responsable directa por la situación que estaba viviendo, desligándose de toda responsabilidad. El banco se puso del lado de los delincuentes, colocándome a mi en una posición de indefensión total como cliente, usuaria y consumidora de los servicios bancarios del BaPro”.

El banco le dijo más tarde que iba a descontar sus cuenta sueldo el dinero del supuesto préstamo pedido. Desde entonces, la protagonista de este caso siguió un camino de otras denuncias, pero “en todos los organismos judiciales y administrativos me encontré que no sólo no quieren trabajar sino que desconocen de la temática en cuestión. Me asesoré con mi patrocinio letrado especialista en derecho informático de la UBA Gastón Nuccetelli, quien intentó realizar las denuncias pertinentes en la Fiscalía y presentarse con sus colegas los doctores Torossian y Zaccardi como particular damnificado para ofrecer y solicitar distintos medios de prueba ante la Fiscalía de Tigre Centro, que no tomó ninguna medida y ni siquiera aceptó la solicitud para presentarme como particular damnificada con el consecuente menosprecio a los derechos de la víctima”.

Pero el padecimiento no terminaría ahí. Al haber en la estafa involucrados números telefónicas de capital federal y conexión de movimientos vedados por el BCRA hizo otra denuncia ante la UFECI Fiscalía Federal especializada en delitos informático. “Ni siquiera se interiorizó por los hechos. A través del patrocinio letrado del doctor Nuccetelli en el ámbito civil, logré obtener una medida cautelar para que se prosiga con las investigaciones y eviten descontar dinero del préstamo que no pedí”.

Del cuentero del tío y el punguista al robo informático

Los estafadores usan mensajes de correo electrónico o mensajes de texto para engañar, para mostrar página de entidades que parecen idénticas pero no lo son y obtener información personal como contraseñas, números de cuenta.

Las maniobras no se agotan en el fraude bancario. Recientemente la plataforma Netflix empezó a ser instrumento para ese tipo de fraude.

Empieza con un e-mail que avisa que su cuenta ha sido cancelada por problemas en el cobro del abono. Lo primero que piensa el que recibe el e-mail es que “no puede ser”, porque él paga por débito automático de tarjeta de crédito. Entonces, al leer con atención, se encuentra con que para poder seguir viendo series y películas debe “validar” los datos de pago. Y ahí lo derivan a una página de Netflix que no es, que parece, pero no es. Y ahí le piden los números, fecha de vencimiento y código de seguridad de la tarjeta de crédito con la que viene pagando la suscripción. Con esos datos, queda consumado el cuento del tío cibernético y esa tarjeta se usará impiadosamente en perjuicio del propietario.

Los estafadores suelen actualizar sus tácticas, pero hay algunos indicios que lo ayudarán a reconocer un e-mail o mensaje de texto tipo phishing, donde se cuenta una irreal, un cuento del tío.

Las recomendaciones son no hacer caso, eliminar el e-mail y denunciarlo como spam.

PáGINAS ESPEJO

Algunos de los cuentos del cibertío son decir que se ha detectado alguna actividad sospechosa o intentos de inicio de sesión; afirmar que hay un problema con su cuenta o con su información de pago; que debe confirmar algunos datos personales; incluir una factura falsa; pedirle que haga clic en un enlace para hacer un pago o, el que parece estar de moda últimamente: informar que se ha ganado un premio.

“Me dijeron que había ganado 250 mil pesos y nafta gratis por un año. Cuando entré a la página que me indicaron parecería la de la petrolera Shell y estaba la imagen de Santiago del Moro y mi nombre en la lista de ganadores. Después una persona me llamó para pedirme que vaya a un cajero automático para generar un mecanismo de pago y poder recibir el premio. Todo falso era”, contó el platense Franco Sousa.

“Señora, usted le dio las claves”. La frase, en tono fastidioso de la empleada que la atendió hace unos días en la sucursal del Banco Provincia, donde denunció la estafa que padeció, le sonó como puñal.

No pidió ser bancarizada. Si hubiese sido por ella seguiría con el antiguo sistema, pero la modernidad se la llevó puesta. No le dieron herramientas, no le enseñaron a enfrentar los peligros que vendrían. La dejaron sola y como la víctima del caso anterior, también siente que el banco se puso del lado de los malos.

la postura del provincia

Según reconocieron desde el Banco Provincia, la digitalización masiva de las operaciones producto de la pandemia significó un salto beneficioso para la mayoría de los usuarios, porque facilitó la gestión de los trámites bancarios, pero por otro lado trajo aparejado un aumento de los ciberataques y las campañas de phishing. Muchos clientes y clientas se volcaron a los canales digitales y estos delitos se aprovechan de la poca experiencia o el incipiente aprendizaje de algunas personas en el uso de estas herramientas para concretar las estafas, que cada vez son más sofisticadas.

Por eso “es fundamental el rol de educación financiera que llevamos adelante”, indicaron desde el Provincia. “Desde los primeros días que arrancó el aislamiento comenzamos a alertar por la posibilidad de fraudes, engaños y estafas a nuestros clientes y clientas. Utilizamos todos nuestros canales para difundir recomendaciones de seguridad y recordamos que sólo son oficiales las comunicaciones de nuestros perfiles certificados, es decir los que contienen la insignia azul”, aclararon.

Estas son las principales recomendaciones que el Banco Provincia tiene publicadas y que son de gran utilidad para evitar estafas: https://www.bancoprovincia.com.ar/CDN/Get/recomendaciones_seguridad

En paralelo, “nuestros equipos de Seguridad Lógica están alertas e intervienen de manera constante para desactivar esta modalidad de ciberataques que afectan la confidencialidad o la integridad de los datos”, concluyeron.

Sólo algunas entidades suelen advertir que nunca pedirán claves o datos personales

“Ud. dio las claves”, es la respuesta que más bronca genera en las víctimas de este tipo de delito

 

 

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