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Séptimo Día |ESCRIBIR EN CONTRA
“El libro de las diatribas”: indagar la veta literaria del odio y el hastío

Los autores aportaron breves ensayos que, desde la crítica, terminan por definir una mirada del mundo. Cancelación, trabajo y matrimonio son algunas de las temáticas

“El libro de las diatribas”: indagar la veta literaria del odio y el hastío

Carolina Sanín, Tamara Tenembaum y Juan José Becerra / Web

27 de Noviembre de 2022 | 07:24
Edición impresa

Con once textos encargados a autores de distintos estilos y generaciones como la colombiana Carolina Sanín, Tamara Tenembaum o Juan José Becerra, “El libro de las diatribas” propone un breve tratado para pensar los grandes temas desde la crítica y la oposición y, con planteos llenos de argumentos pero también de ira, cuestiona e ilumina tópicos como los superhéroes, el matrimonio, la cancelación o la bondad.

Convocados por los escritores Mauro Libertella y Joana D´Alessio, responsables del catálogo del sello Vinilo, los autores aportaron breves ensayos que, desde la crítica y por la negativa, terminan por definir una mirada del mundo.

La idea nació en plena pandemia, durante el verano de 2021. “Barbijos, ómicron, calor, etcétera. Caminaba con un amigo por la calle, pesadamente, en cámara lenta, como se camina en verano. Esa tarde hablábamos de pavadas, un tipo de conversación arbórea, sin punto fijo, que lleva años y que puede saltar de la euforia a la desesperación en media cuadra. En algún momento del recorrido pasamos por uno de esos muchos, de esos demasiados locales mezcla de cervecería, hamburguesas ostentosas y papas cheddar que pueblan nuestra ciudad y le digo a mi amigo: cómo odio esas banquetas altas que ponen en estos lugares. Lo dije así, con acento en la D: oddddio”, recordó Libertella sobre cómo nació la idea.

Después, explicó cómo la literatura lo ayudó a transitar ese odio y finalmente, convirtió esa idea en un proyecto editorial: “Creo que mi amigo no me escuchó, o por lo menos no me dijo nada, y seguimos caminando. Pero me quedé pensando: no puedo prohibir esas sillas porque no tengo la autoridad ni la potestad para hacerlo; no puedo refundar la patria porque no tengo la investidura ni la voluntad para hacerlo pero podría escribir un textito contra las sillas, así me saco las ganas y además despunto el viejo placer de la queja”.

El entramado del libro propone un encadenamiento de temas que van desde el capricho de la inspiración hasta la agenda de cuestiones más “urgentes” en el debate cultural. Dolores Gil escribió contra el matrimonio; Rafael Spregelburd, contra los superhéroes, Tamara Tenenbaum, contra la nostalgia, Andrea Calamari, contra la cancelación; Osvaldo Baigorria, contra el trabajo; Mariano Tenconi Blanco, contra lo útil; Virginia Cosin, contra la sumisión; Juan José Becerra, contra el consumo o el consumismo; Acevedo, contra la imaginación y Juan Sklar, contra la bondad. El último texto es de la escritora Ángeles Salvador, autora de las novelas “La última fiesta” y “El papel preponderante del oxígeno”, quien falleció en junio. Su texto es uno de esos golpes de sentido que solo la literatura puede dar: publicado en forma póstuma, su diatriba es contra la muerte. Vinilo y los autores decidieron dedicarle el libro.

“Estaría bien resucitar: que cuando me muera, a la semana, se descubra un método para reactivar el proceso homeostático de mis células y que cicatricen y rejuvenezcan con diecinueve o veintidós años. Que me exhumen y la ciencia me dé el soplo vital. Que me tengan en un hospital hidratada con un suero. Que me miren asombrados. Y me digan que fui seleccionada entre un grupo selecto de muertos recientes para beneficiarse con los primeros ensayos de resucitación celular en occisos humanos y que conmigo han logrado el resultado esperado”, comienza el texto póstumo de Salvador.

La escritora Virginia Cosin emprendió contra la sumisión en su ensayo “De rotas cadenas”. Con el tiempo me volví más paciente, más reposada. Intento no librar guerras que están perdidas de antemano ni armar escándalos ante cualquier inconformidad o discordancia. No siempre puedo. A veces no me sale”, confiesa para luego contar las múltiples formas en las que logra sustraerse del deseo o la indicación de un otro.

“Escribir en contra de algo es muy productivo. El odio es muy productivo como punto de partida: organiza los pensamientos y una lógica. Es algo que en general aparece en mi escritura”, cuenta por su parte Dolores Gil, quien el año pasado publicó en Vinilo “Parte de la felicidad” y ahora se unió al seleccionado de escritores que escribió las diatribas.

Acepta que el matrimonio no fue el primer tema que tenía en la cabeza y que le inspiraba odio. “Me debatía entre escribir en contra del pánico o la resiliencia. Pero mi deseo no estaba ahí. Creo que aunque sea por encargo hay que encontrar el hilo del deseo para que la escritura se active”, explica.

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