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Mónica Poggio: “Uno es un coleccionista de experiencias”

Socióloga, artista, conductora, productora, la platense vuelve a su primer amor, la actuación, en “Manto de gemas”, película de Natalia López Gallardo que sigue a tres mujeres en tiempos desesperados

Mónica Poggio: “Uno es un coleccionista de experiencias”

Poggio en “Manto de gemas”, donde encarna a Eugenia, la madre de la atribulada Isabel

7 de Julio de 2022 | 03:44
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“Tuve una vida diversa”, confiesa la platense Mónica Poggio: socióloga, docente de sociología de la moda, jefa de prensa del Museo de Arte Moderno, conductora radial, productora de cine, mujer de viajes y experiencias, en el comienzo quiso ser actriz: “Fue la primera carrera que elegí”, recuerda sobre aquellos días estudiando teatro con Francisco Javier en nuestra ciudad. “Pero la abandoné, quizás la vocación no era tan fuerte en ese momento…”

Décadas más tarde, como si fuera cosa del destino, la actuación volvió a golpear a su puerta: junto a Nailea Norvind y Daniel Garcia Treviño, protagoniza “Manto de gemas”, película de la mexicano-boliviana Natalia López Gallardo ganadora del Oso de Plata en Berlín, y que se podrá ver desde hoy hasta el miércoles, a las 19, en el Cine Select del Pasaje Dardo Rocha.

Esta segunda oportunidad le llegó, cuenta en diálogo con EL DIA, producto de una serie de casualidades: Poggio vivía en aquel momento en Estados Unidos, donde vive gran parte de su familia, “cuando una amiga mía, argentina, diseñadora de modas, me comentó que se iba a Tepoztlán, México, donde tenía una casa. E iba a cenar con unos amigos, entre ellos Carlos Reygadas. Yo, cuando escuché Reygadas, casi me muero: era lejos mi director de cine latinoamericano preferido”.

Fue una charla entre amigas, pero pasaron los días y sonó el teléfono: su amiga le había mostrado una foto donde estaba Poggio a Reygadas, y en la cena estaba Natalia López Gallardo, preparando su primera película. La montajista y realizadora vio a Poggio y dijo: “Esta mujer es la madre de la protagonista de mi película”.

Así es que a la artista local la entrevistaron por Skype, y luego viajó a México para convivir dos semanas con el resto del equipo durante la etapa de preproducción. Luego “volví a Estados Unidos y pasaron dos años, hasta que el guión tomó forma. En medio, me volví a Argentina, que es donde me gusta vivir, me gusta Buenos Aires”.

Finalmente, la llamaron justo cuando la pandemia comenzaba a cerrar espacios en el mundo. Tenía que viajar a Tepoztlán para el rodaje de “Manto de gemas”, la historia de tres mujeres: Isabel, encarnada por Nailea Norvind, que en medio de un divorcio brutal y silencioso se refugia con sus dos hijos en la casa de su familia en las afueras de la ciudad; María, la ayudante de la casa, cuya hermana ha desaparecido; y Roberta, una policía que intenta alejar a su hijo de los carteles que lo quieren reclutar. A medida que se acaba el tiempo, las tres mujeres emprenden un camino de dolor y transformación.

Poggio encarna en la película a Eugenia, la madre de Isabel, con quien sostiene una mala relación. “Es una mujer de clase alta muy centrada en sí misma”, comenta Poggio, mientras que su hija comienza a transitar justamente el camino contrario, intentando ayudar a María en su búsqueda desesperada.

“La película está hecha de pinceladas, es una vasija donde cada uno puede ir poniendo su subjetividad”, define la actriz platense. En ese sentido es que la película tiene su nombre: “Para los budistas, el manto de gemas representa la realidad, y cada gema representa la totalidad del resto”.

Y esas tres historias entrelazadas, cada una su propio universo pero a la vez la totalidad, ofrecen, sigue Poggio, “una mirada contemporánea a la realidad que vive México, y que vive todo América Latina, que tiene que ver con la violencia que sufrimos las mujeres, con las desapariciones, relacionadas en este caso con la policía, la corrupción, el narcotráfico”, con un final metafórico que revela “cuánto nos cuesta comprometernos con el otro, en este mundo donde pareciera que nada de lo que hacemos puede solucionar los problemas de desigualdad, de injusticia” y cómo las mujeres, ante esa hostilidad, “suelen ser más empáticas con el prójimo”.

LA MODA Y EL CINE

Poggio relata que utilizó su propia ropa para el rol de Eugenia, coordinando los atuendos con la encargada del vestuario por Zoom, en los albores de la pandemia. Es que la actriz tiene también importante experiencia en el mundo de la moda: docente en sociología de la moda, dueña “hace mucho tiempo ya” de una boutique junto a Silvia Kistenmacher, hija del preparador físico del Estudiantes campeón del mundo, Poggio modeló en su juventud, y como parte del Museo de Arte Contemporáneo organizó “El arte está de moda”, un evento anual en el que “convocábamos a diseñadores y les decíamos que eligieran un artista que figurara en el patrimonio del museo: en base a ese artista armaban una colección y se organizaba una fiesta para juntar fondos para el museo”.

Tales son sus conocimientos que Soledad Silveyra le pidió, durante su primer año en “ShowMatch”, que la vistiera. “A Solita le gustaba como me vestía”, cuenta la platense, que solo aceptó vestirla “siempre y cuando seas Jackie Kennedy, porque en ‘ShowMatch’ había unas vestimentas que… dios mío”. La experiencia, recuerda, fue “agotadora” y “después de un año ya no daba más. Pero nos divertimos mucho”.

Con toda esta experiencia, fue natural para Poggio vestir a su personaje, Eugenia. Y también, confiesa, también vivió el regreso a la actuación con naturalidad, incluso en un papel potente y emocionalmente cargado como Eugenia. Es que “Natalia sabe muy bien lo que quiere, es a la vez muy calma y muy firme, lo que parece una paradoja. Y nos dirigió con una mano suave, pero precisa”.

“Para mi fue una experiencia maravillosa. Ahora espero que se repita”, se entusiasma. Es que “es interesante”, dice, “que a una mujer grande como yo, de mi edad, le salga un proyecto nuevo: es muy loco como a veces uno encuentra su verdadera vocación después de tanto tiempo”.

Poggio comenta como siempre resonó en el fondo de su cabeza algo que le dijo Marta Minujín: “Ella me decía ‘Monique, siempre hay que seguir la misma zanahoria’... y yo nunca seguí la misma zanahoria. Tuve una educación estricta, fui al Colegio Inmaculada, y a los 19 me harté de tanta rigidez: tomé un avión y me fui a vivir con quien sería el padre de mis hijas a vivir a Chile”. Comenzó así una vida itinerante, “diversa”, que incluyó, además de sus ocupaciones múltiples, un casamiento con un abogado polista, otro con un artista plástico, y un tercero con un francés. “Hice lo contrario a seguir una zanahoria siempre: cada vez que había una zanahoria nueva, a mi me entusiasmaba. Es algo de lo que renegué siempre, pensaba que nunca iba a cosechar lo sembrado. Pero ahora pienso que la diversidad es mi zanahoria. Ese es un mensaje importante para las mujeres: a los 70 se puede tener un proyecto nuevo y vivirlo con un entusiasmo fantástico. Es una cosa que se debe decir, porque si no pareciera que la vejez es algo que le pasa a los demás, pero nos pasa a todos. Y la mejor manera de vivir es esa, estar abierto a cosas nuevas. Porque, al final, uno es un coleccionista de experiencias”.

Así que cuando apareció esta nueva zanahoria, que era a la vez un viejo anhelo, “fue maravilloso”. Poggio había hecho un poco de producción de cine, y había trabajado incluso delante de cámara, pero “todo de manera amateur”, como cuando produjo y actuó en “+bien”, película de culto con Gustavo Cerati y Ruth Infarinato. Cerati, cuenta, era el padrino de su nieto, “una persona absolutamente adorable”.

Pero “Manto de gemas” “fue trabajo profesional, me preparé con una coach de actores, me pagaron”. Así que Poggio no dudó en perseguir esa nueva-vieja zanahoria, y, de hecho, “me mandé sola: mi pareja de entonces me quiso acompañar pero vas en pareja, y después te peleás a la noche y al otro día tenés que hacer una escena… No quería que nada interfiriera, porque lo veía como un regalo que me hacía la vida”.

“Manto de gemas” se podrá ver en el Select desde hoy al próximo miércoles, a las 19

“A los 70 se puede tener un proyecto nuevo y vivirlo con un entusiasmo fantástico. Es una cosa que se debe decir, porque si no pareciera que la vejez es algo que le pasa a los demás, pero nos pasa a todos”

 

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Poggio en “Manto de gemas”, donde encarna a Eugenia, la madre de la atribulada Isabel

Poggio en el set de “Manto de gemas” / Instagram

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