Ritualizar la lectura puede ser uno de los hábitos para enfrentar largos ejemplares / Freepik
Apoyado en su oficio de equipo duro, ratificó que la ambición es otro título
El endeudamiento, el peronismo y el cuestionado apoyo a “Chiqui” Tapia
El plan de Milei para impulsar las reformas, el poder real de los sindicatos y los reacomodamientos
Domingo inestable en La Plata: cielo nublado y probabilidad de lluvias durante toda la jornada
Una mañana con Saru, una de las golden que visitan el Hospital de Niños
La expansión del parque de motos y cómo reconfigura la vida urbana en La Plata
Los niveles de ruido en el Centro, muy por encima de lo saludable
Qué leen los platenses: de Villa Elisa hasta el casco urbano
Los números de hoy domingo del Cartonazo: pozo de $2.000.000 y $300.000 por línea
Las empresas achican sus márgenes: ganadores y perdedores de este 2025
Panorama económico: inversores desesperados en la búsqueda de algo que pueda dar ganancia
De golpe en golpe: en Barrio Norte están al borde del nocaut
Casas, cuentas y secretos: los 100 millones de dólares de Anderson y Demichelis
Qué piensan los adolescentes argentinos: entre casinos en línea, miedos y el mundo del trabajo
Diciembre en la tevé: las Fiestas llegan con regalos para todos en la pantalla chica
Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí
Entre agendas saturadas, notificaciones constantes y la ansiedad por avanzar rápido, los libros extensos y exigentes parecen un lujo imposible. Con algunos hábitos simples es posible disfrutarlos
Ritualizar la lectura puede ser uno de los hábitos para enfrentar largos ejemplares / Freepik
Hay libros que, apenas los abrimos, parecen mirarnos desde arriba. Novelas monumentales, ensayos riquísimos en ideas, clásicos con oraciones interminables que nos dejan a mitad de camino.
Frente a la magnitud, suele aparecer el mismo reflejo: esto me va a llevar una eternidad.
Pero, lo cierto es que leer libros largos, densos o difíciles no es una habilidad reservada para lectores profesionales o para quienes tienen horas libres al borde del océano. Es una práctica, casi un músculo, que cualquiera puede fortalecer si abandona la lógica de la urgencia y se entrega al ritmo propio del texto.
LE PUEDE INTERESAR
La obra de Giaconda Belli que encarna la memoria y la rebelión
LE PUEDE INTERESAR
“La elegancia del erizo”: la amistad salva
Por ello, aquí algunos secretos para enfrentar aquellas lecturas que fueron abandonadas sólo por su extensión de páginas.
El primer secreto es dejar de pensar la lectura en términos de rendimiento. No es un maratón. No hay que avanzar veinte páginas por día ni llegar al final en dos semanas.
Los libros complejos piden otra cosa: paciencia, constancia y una cierta humildad. Leer de a poco —cinco, diez páginas por vez— es una forma válida y poderosa de avanzar. Lo importante no es la cantidad, sino la continuidad. La lectura fragmentada pero cotidiana sostiene la inmersión, incluso cuando el libro demanda un gran esfuerzo intelectual.
Una segunda y posible recomendación es aceptar que no todo se entiende en la primera pasada. Los textos densos suelen exigir volver atrás, subrayar, anotar, conversar con el libro. Ese diálogo es parte del viaje. La dificultad no es un obstáculo, sino un territorio fértil donde aparecen ideas inesperadas. Leer despacio, sin miedo a releer, permite que la experiencia sea más profunda y menos tiránica.
Otra clave: también ayuda ritualizar la lectura. Encontrar un horario y un lugar donde el teléfono no interrumpa, donde la luz acompañe y el cuerpo pueda instalarse sin apuros. A veces, media hora antes de dormir o cuarenta minutos un domingo a la mañana alcanzan para entrar en obras que parecían infranqueables. El hábito vence al miedo: cuando uno vuelve siempre al mismo punto, la historia empieza a esperarlo.
Por último, otro tip fundamental: conviene elegir bien el momento vital para cada libro. Hay obras que necesitan un lector descansado, curioso, dispuesto a dejarse llevar. No es lo mismo empezar “Guerra y paz” en un pico de estrés que abrirlo cuando la cabeza tiene espacio. Reconocer esos tiempos —y no culparse si no son los de otros— hace que la lectura deje de ser una carga para convertirse en una compañía exigente pero generosa.
Leer libros largos y difíciles no es una proeza, sino un modo de volver a la lectura lenta: esa en la que uno escucha su respiración, se detiene en una frase luminosa y, por un rato, sale del ruido del mundo. Un recordatorio de que la dificultad, bien encarada, puede ser un regalo.
ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES
HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS
Para disfrutar este artículo, análisis y más,
por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales
¿Ya tiene suscripción? Ingresar
Full Promocional mensual
$690/mes
*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $6470
Acceso ilimitado a www.eldia.com
Acceso a la versión PDF
Beneficios Club El Día
Básico Promocional mensual
$530/mes
*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $4190
Acceso ilimitado a www.eldia.com
Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884.
© 2025 El Día SA - Todos los derechos reservados.
Registro DNDA Nº RL-2024-69526764-APN-DNDA#MJ Propietario El Día SAICYF. Edición Nro. 6986 Director: Raúl Kraiselburd. Diag. 80 Nro. 815 - La Plata - Pcia. de Bs. As.
Bienvenido
Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí
Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com
Bienvenido
Estimado lector, con sólo registrarse tendrá acceso a 80 artículos por mes en forma gratuita. Para más información haga clic aquí
DATOS PERSONALES
Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com
¿Querés recibir notificaciones de alertas?
Para comentar suscribite haciendo click aquí