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DATOS DE LA ULTIMA DECADA

En la Provincia, creció más el empleo público que la población

Según un estudio, Buenos Aires tiene 180 mil estatales más de lo que necesita. Es un 37% por arriba de lo óptimo. Surge de comparar el crecimiento de la población y el aumento en la cantidad de agentes

Por MARIANO PEREZ DE EULATE

GráficosUn estudio privado reveló que el empleo público en las provincias argentinas creció desmedidamente en la última década, en comparación con la evolución que tuvo la población: mientras que entre 2003 y 2013 la cantidad de habitantes aumentó un 11%, el trabajo estatal en todos los distritos lo hizo en un 43%.

En ese esquema, en términos absolutos la Provincia de Buenos Aires –por la cantidad de población- aparece como el distrito que más empleados públicos “excedentes” presenta, con unos 180 mil agentes por arriba de lo que, según el trabajo, se consideraría razonable. Eso es un 37% más de lo óptimo.

Sin embargo, en términos relativos, y haciendo un cálculo entre esa planta excedente y la óptima de acuerdo al crecimiento poblacional, la provincia de Daniel Scioli no está entre las que presenta un mayor sobredimensionamiento del empleo público. Ese podio lo encabeza Catamarca, que posee una dotación de agentes 63% mayor de la que necesitaría el estado para funcionar.

Los datos son parte de un estudio de la consultora especializada NOAnomics, en base a cifras de las administraciones provinciales y del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Indec). Según esta estimación, el 2013 cerró con una planta de 1,98 millones de empleados públicos provinciales, lo que implica cerca de 600 mil agentes más que en el año 2003 (el 43% de aumento antes mencionado).

Esos números comprenden sólo el empleo público de las provincias, sin considerar el municipal ni el que se generó por organismos nacionales que tienen sede en las jurisdicciones provinciales.

DOBLE IMPACTO

Este crecimiento tiene un doble impacto. Uno: fiscalmente, a través del aumento del gasto en salarios del sector público de cada jurisdicción. Dos: en el mercado laboral en general, al reducir las tasas de desempleo que se observan en las provincias, que hubieran sido mayores sin los estados provinciales expandiendo sus plantas de agentes por encima de lo necesario.

De acuerdo a este trabajo, si se hubiera dado un escenario sin los estados provinciales en expansión, la tasa de desempleo del tercer trimestre del año pasado habría llegado al 9,1% y no al 6,6% como se observó oficialmente. Es decir, 2,5 puntos porcentuales más en la tasa promedio nacional, contando todas las provincias.

Ese mismo porcentaje, un 2,5%, es el que evidenció Buenos Aires. Los números oficiales dicen que la tasa de desempleo efectiva general en la Provincia, en el período estudiado, fue de 7,6 %. Pero si se descuenta el “exceso de empleo público” antes mencionado, ese guarismo hubiera trepado al 10,1 por ciento.

Se recuerda que esta estimación se realizó en base a la hipótesis de cuáles hubieran sido las tasas de desempleo observadas en las provincias si las plantas estatales provinciales hubieran crecido al mismo ritmo que su población, no incorporando los excedentes.

De acuerdo al trabajo que firma el economista Félix Piacentini, “en principio se puede asumir que no existiría un efecto desplazamiento o ‘crowding out’ del empleo público versus el privado. En otras palabras el empleo público no quitaría puestos al sector privado, con lo que aquellos que no hubieran podido ser contratados por el Estado habrían quedado desempleados, al menos en el corto a mediano plazo”.

Por supuesto que como el período considerado, toda una década, es extenso aquellas personas que no hubieran encontrado trabajo después de un tiempo técnicamente se habrían retirado de la llamada Población Económicamente Activa, pasando a la inactividad. No obstante, el trabajo aclara que “se considera que el ejercicio hipotético aquí propuesto sirve para dimensionar el impacto del empleo público sobrante sobre los mercados laborales de los estados subnacionales, a la vez de contribuir a apreciar la gravedad e intensidad del fenómeno”.

Se reitera: el período para el que se realizó la simulación corresponde al tercer trimestre de 2013, utilizando la información de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU) del Indec, que se realiza cada año durante el trimestre indicado y cubre toda la población urbana del país (cerca del 90% del total).

Otro ejercicio que hace el análisis de Piacentini tiene que ver con establecer cuánto tendría que crecer el sector privado en cada provincia para absorber el llamado empleo público sobrante. O, lo que es igual, qué cantidad de empresas privadas adicionales deberían crearse para emplear en blanco a los trabajadores estatales que se nombraron en la última década y que se estima que están “de más”.

Serían necesarias, según esa proyección, 45 mil empresas privadas adicionales para incorporar a las 434 mil personas no absorbidas por todos los estados provinciales que hoy sí trabajan en las administraciones públicas de los diferentes distritos. Eso es un 7% más de firmas de las que existen en la actualidad.

En el caso de Buenos Aires, se necesitarían unas 18.216 nuevas firmas. Esto es un 9% más de las ya existentes y la estimación dice que insumiría unos 5 años alcanzar esa meta.

En términos porcentuales es poco si se considera que Catamarca necesitaría 51% más de empresas de las que tiene para absorber al sector público excedente y tardaría 14 años en alcanzar el objetivo. En esa línea está Corrientes (32% más de firmas), Santiago del Estero (25%) o Jujuy (20%), por mencionar al lote que encabeza la proyección.

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