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¿Quién inventó el dulce de leche?

El más tradicional de los dulces argentinos parecería no serlo tanto. Ahora, se lo atribuyen desde Francia a Filipinas.

¿Quién inventó  el dulce de leche?

Junto con el mate, las empanadas y el asado, el dulce de leche integra el patrimonio cultural gastronómico nacional, más allá de que su invención se la atribuyan Oriente, Francia u otras regiones.

17 de Octubre de 2016 | 01:50

Es, sin dudas, el dulce preferido de los argentinos. Y si se quiere adjudicar a algo un grado de argentinidad, se dice que “es más argentino que el dulce de leche”. Pero ¿en realidad es el dulce de leche un producto argentino?

La tradición dice que el dulce de leche nació en 1829 durante un encuentro entre Lavalle y Rosas, en la localidad bonaerense de Cañuelas, más precisamente en la estancia “El Pino”, donde a causa de la imprevista irrupción del adversario del caudillo, la cocinera empastó la lechada (leche de vaca con azúcar, al fuego para agregar al mate) que estaba preparando, mientras su patrón dormía la siesta.

Así, dicen, sin querer se inventó el dulce de leche el 24 de junio de 1829, y en horas de la siesta. Claro que no existen pruebas de ello, más que la oralidad transmitida desde entonces.

Sin embargo, hay otras investigaciones que aseguran que el dulce de leche viajó desde el sudeste asiático a Filipinas y de alli a Acapulco, en México.

¿ARGENTINO O EXTRANJERO?

Para el historiador argentino Daniel Balmaceda, autor del libro “La Comida en la Historia Argentina”, “el mito del dulce de leche se remonta a un encuentro entre Juan Lavalle y Juan Manuel de Rosas, pero también hay otras versiones”.

“La primera de ellas - contó el historiador, involucra a la escritora Victoria Ocampo, quien quiso impresionar al director de orquesta ruso Igor Stravinsky y le ofreció probar el dulce de leche, pero el músico le atribuyó al manjar el nombre de “Kajmak”, y aseguró que “era una comida” de su tierra”.

Otra de las historias, más cercanas en el tiempo, señalan a la empresa La Martona, fundada por el abuelo de Adolfo Bioy Casares, quien contrató a su nieto y a su amigo Jorge Luis Borges para hacer lo que hoy sería una campaña de márketing.

Sobre esto, Balmaceda señala que “lo que me pregunto es si no habrán tenido algo que ver estos dos señores con ese asunto de hacernos creer a todos que el dulce de leche es argentino, aunque no tengo ninguna prueba al respecto. Lo cierto es que uno descubre que el dulce de leche se comía en el sudeste asiático en la antigüedad, y que de allí pasó a Filipinas y por el Pacífico a Acapulco. Pareciera que fuimos los últimos en comer dulce de leche”.

“SI NO ES ARGENTINO, DEBERIA SERLO”

“De no haber sido argentino-señala Ximena Sáenz, de “Cocineros Argentinos”- merecería serlo por ser el producto que más conforma al paladar de los argentinos. Es el ganador, el preferido a la hora de los dulces, y sólo por eso merece ser local”.

Sáenz no solo es una reconocida chef, sino que además da clases exclusivas de dulce de leche a sus alumnos.

Y explica que “por intensidad, fuerza y definición es lo que pide el paladar de los argentinos a la hora de los postres, y combinado con frutillas, queso crema, o chocolate, no se deja superar por ningún otro. Desde el desayuno, en tortas y postres, y hasta ese bocado antes de ir a la cama, el dulce de leche es nuestro por nacimiento o por adopción. Pero es nuestro, definitivamente”.

CON DISTINTOS NOMBRES

Por lo pronto, el producto ya se comercializa en muchos países, aunque con distintos nombres. Es “doce de leite” en Brasil y Portugal; “milk sweet” en los países de habla inglesa; “confiture de lait” en Francia y simplemente “manjar” en Chile.

Pero su invención, como se vio, se la atribuyen también varios países, como Argentina y Francia, que comparten una historia similar en torno a leche con azúcar olvidada sobre el fuego por las criadas de Rosas o Napoleón, según el caso.

Pero también se dice que el general San Martín lo degustaba en Chile tras la gesta Libertadora, y que pronto el dulce de leche se trasladó a Mendoza y luego a Buenos Aires.

Ante la incerteza de su origen, esta creación “divina” para los golosos del mundo, tampoco reconoce coincidencias a la hora de fechar su orígen. Como quedó dicho, la versión que se lo atribuye a la cocinera de Rosas se remonta a un 24 de junio, pero sin embargo, en nuestro país se “celebra” el “Día del Dulce de Leche”, por determinación comercial, al 11 de octubre.

Sea como fuere en cuanto a sus orígenes y fechas, lo cierto es que el dulce de leche, junto con el mate, las empanadas y el asado, integra el patrimonio cultural gastronómico nacional, más allá de que su invención se la atribuyan Oriente, Francia u otras regiones.

Y de hecho, los argentinos son los mayores consumidores mundiales de dulce de leche, que aquí se devora de a cucharadas en sus distintas versiones, ya sea tradicional, familiar, repostero, heladero o alfajorero.

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