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PANORAMA ECONÓMICO

Balance de 2018 y qué se puede esperar para 2019

Balance de 2018 y qué se puede esperar para 2019

Por NORBERTO SOSA (*)

¿Qué nos pasó en 2018? Según algunos, durante el presente año hemos sido afectados por la tormenta perfecta que generó una de las peores sequías de la historia y un cambio en los mercados internacionales que redujo significativamente su apetito por el riesgo. Quienes son más críticos, plantean que hubo mala praxis. Otros, incluso de una manera casi mística, hablan de la maldición de los años pares. Sin querer entrar en el debate de las causas, queda claro que la realidad con la cual termina 2018 ha defraudado el consenso de expectativas que se había generado hacia fines de 2017.

Como balance frío entre las expectativas y la realidad, a fines de 2017 se esperaba que la economía creciera 3%, que la inflación no superara el 20%, que la tasa de interés con la cual el BCRA controla la liquidez culminara el año por debajo del 22% y que el tipo de cambio terminara el año en aproximadamente $/USD 22.

Del lado de la realidad, la actividad económica caerá al menos 2,5% considerando el promedio de 2018 contra el promedio de 2017, pero si la medición se hace comparando el final del año con respecto al final de 2017, el ritmo de caída es de más del doble de la cifra anterior. En términos de inflación, el IPC acumuló a noviembre 43,9%. Si hablamos de la tasa de interés de regulación monetaria del BCRA, si bien se eliminó el piso del 60%, por el momento resulta difícil alejarse de dicho nivel. Por último, no hace falta que les cuente cuantos pesos hacen falta para comprar un dólar, ni el sentimiento generalizado sobre la economía.

CONTEXTO GLOBAL

2019 plantea algunos desafíos a nivel global. Se espera una desaceleración en el crecimiento del PBI mundial: la tasa de crecimiento pasaría del 3,8% al 3,5%. Dicha desaceleración afectaría tanto a Estados Unidos como a Europa y a China. Quiero remarcar que se trata de un menor ritmo de crecimiento, no de recesión. Entrando en temas más técnicos, estaremos en un cambio de ciclo de la liquidez global, donde la sumatoria de la hoja de activos de los balances de la FED, el ECB y el BOJ comenzará a disminuir. La FED seguirá subiendo su tasa de interés, pero están aumentando las chances que sea menor a lo esperado previamente. En síntesis, no se espera un año donde el viento nos impulse con fuerza, pero estaríamos lejos de un contextos como el de 2008. Uno de los principales factores de incertidumbre seguiría siendo la guerra comercial entre EE.UU. y China.

En 2019, se espera una desaceleración en el crecimiento del PBI mundial

 

SITUACIÓN REGIONAL

Nuestro continente no se caracterizaría por ser el de mayor crecimiento económico. No obstante, algunas economías como las de Paraguay y Perú crecerían por encima del promedio mundial y tanto Colombia como Chile en el nivel promedio. Más afectados por las incertidumbres de inicios de mandatos presidenciales, tanto Brasil como México crecerían entre 2 y 2,5%. Más allá de la suerte de Venezuela, la zona de menor crecimiento estaría en el Rio de la Plata, con Uruguay al 1% y de Argentina del cual hablare en un próximo párrafo.

AÑO ELECTORAL

En las últimas semanas ha quedado más que claro, que los acreedores de la Argentina, es decir aquellos que tienen bonos, no se sienten cómodos con la idea que Cristina Fernández de Kirchner (CFK) pueda volver a ser Presidenta de la Argentina. El riesgo país, luego de haber alcanzado un máximo de 783 puntos en agosto, el segundo acuerdo alcanzado con el FMI permitió reducirlo a 597 puntos. Sin embargo, iniciado noviembre comenzaron a circular encuestas que planteaban un serio deterioro en la imagen presidencial y una importante recuperación de CFK, a tal punto de ponerlos en igualdad de condiciones en vistas de la elección presidencial de 2019. El escenario dicotómico que plantea las elecciones presidenciales alimenta el riesgo país, el cual cerró el viernes en 773 puntos, neutralizando prácticamente toda la mejora que había generado el acuerdo recargado con el FMI.

LA ECONOMÍA

Una vez más nos sumergimos en el ejercicio de las expectativas económicas con las cuales comenzaría 2019. Según el relevamiento realizado por el BCRA, el tipo de cambio terminaría 2019 en $/USD 49, la inflación minorista acumularía 27,5%, la tasa interés de interés con la cual el BCRA regula la oferta monetaria terminaría en 35% y la economía en promedio caería 1,2%. Con respecto al ritmo del crecimiento económico con el cual terminaría 2019, el Ministro Dujovne estima que sería del 8%, mientras que el escenario base del FMI estima un 4%. En síntesis, un año que mostraría una clara mejora con respecto a 2018 pero con un comienzo de año que no genera demasiado optimismo.

La zona de menor crecimiento estaría en el Río de La Plata, con Uruguay y Argentina

 

Más allá de las variables comentadas, nadie duda que el desequilibrio externo esté disminuyendo, así como también el del frente fiscal, lo cual proyecta una economía más sana. Sin embargo la incertidumbre tiene base en la demanda de pesos que no reacciona y exige un nivel de tasas de interés que erosiona el financiamiento del capital de trabajo y del consumo.

Por el momento, las esperanzas sobre la reactivación económica están basadas sobre el campo, el impacto favorable que la devaluación generó sobre algunas economías regionales, así como también sobre el turismo receptivo. No obstante, queda claro que mientras algunos sectores de la economía se recuperarían durante 2019, dicha mejora difícilmente sea general.

CONCLUSIÓN

El riesgo país no sólo ha crecido por el componente político, algunos analistas consideran que aún en un escenario de reelección de Mauricio Macri, Argentina necesitaría hacer una reestructuración ordenada de su deuda como lo hizo Ucrania en 2015. Paralemente, también se considera que mientras que ese sería el escenario pesimista en el caso de ganar Macri, podría ser el escenario optimista en el caso de ganar CFK.

Cerrando el año y estando tan próximo a los brindis, estimo que lo mejor que podemos desear desde el punto de vista económico es que las expectativas estén nuevamente equivocadas, pero que a diferencia de lo ocurrido en 2018, para el caso de 2019 la realidad sea para mejor.

 

(*) Director de IEB

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