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PANORAMA NACIONAL

El lado “B” de la política, entre carpetazos y abusos de poder

Las denuncias como las que afronta el senador Marino no salían a la luz, pero el movimiento de mujeres puso sobre la mesa asuntos que iban bajo la alfombra

El lado “B” de la política, entre carpetazos y abusos de poder

Por MARIANO SPEZZAPRIA

@mnspezzapria

La política argentina tiene un lado “B”, que no suele salir a la luz, salvo excepcionales circunstancias. Dentro de ese submundo que se corporiza en rumores y versiones incomprobables, los abusos de poder, el nepotismo y la falta de transparencia son moneda corriente. También aparecen ahí los famosos “carpetazos”, tan temidos por los dirigentes, incluso cuando las acusaciones resulten falsas. Y sobre todo, cuando se refieren a conductas privadas de características reprochables.

Esas informaciones –que en la prensa se suelen definir como “carne podrida”- tienen un elemento en común: funcionan más como un mensaje subterráneo entre adversarios políticos, ya sea de distintas fuerzas como de la misma (esto último es más frecuente de lo que parece), a modo de amenaza, antes que con la intención de que la sociedad realmente tome conciencia de alguna situación. Es un juego perverso que raramente traspasa las esferas del poder.

Un tiempo atrás, ese hubiera sido el destino de la denuncia de acoso sexual que una empleada legislativa le acaba de hacer al senador nacional Juan Carlos Marino. De hecho, más allá de la veracidad, o no, de la acusación, lo más probable es que el legislador conviviera con esa denuncia hasta que, en alguna instancia, le hicieran notar el antecedente. Con un agravante: Marino es presidente de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia.

En la jerga política, Marino podría permanecer así “encarpetado” por el tiempo que fuera necesario. Pero la realidad cambió de forma ostensible: el avance del movimiento femenino puso sobre la mesa asuntos que antes estaban bajo la alfombra. Y la denuncia de la asesora Claudia Guebel deberá investigarse hasta que resulte esclarecida. Sobre Marino hay otro dato sugestivo: se había bajado de la carrera electoral por la Gobernación de La Pampa aunque medía bien.

El senador radical guarda silencio, aunque por medio del macrista Federico Pinedo dejó trascender que está dispuesto a renunciar a sus fueros para que la Justicia lo investigue sin prerrogativas. Pero en realidad, es el Senado el que debe retirarle la inmunidad de arresto y de allanamiento si es que así lo decide la mayoría del cuerpo. Ya se discutió largamente este procedimiento cuando arreciaban los pedidos judiciales y políticos para desaforar a la senadora Cristina Kirchner.

EL CASO DEL MINISTRO

Un ministro del Gabinete nacional también fue denunciado de abuso sexual por una mujer que, utilizando las redes sociales, afirmó que el funcionario se había propasado con ella cuando tenía sólo 13 años y él 18, ya que vivían en el mismo barrio. Pero en este caso, a cuyos detalles tuvo acceso este columnista, se comprobó que la denuncia fue parte de una campaña de hostigamiento para perjudicar la imagen del ministro, que tiene aspiraciones políticas en territorio bonaerense.

Aunque lo más llamativo es que el integrante del Gabinete nacional cree que la campaña en su contra no fue montada por algún dirigente opositor, sino por un referente distrital de Cambiemos. La lucha por el poder suele deparar sorpresas. Otro funcionario de alto rango fue señalado por la periodista Romina Manguel en un programa de TV, aunque en ese caso la colega no reveló su identidad. Sin embargo en la Casa Rosada tienen claro de quién se trata. El Gobierno acaba de lanzar un plan rector de igualdad de género mediante el cual intenta asimilar en las prácticas del Estado las demandas del colectivo de mujeres, que en los últimos días volvieron al centro de la escena con la denuncia de Thelma Fardin contra Juan Darthés.

En términos políticos, sectores afines al oficialismo buscaron caracterizar a la agrupación Actrices Argentinas –que le dio soporte a la denuncia de Fardín- como una organización kirchnerista, pero ese tipo de afirmaciones quedan muy pequeñas al lado de la gravedad de los hechos. Existe, en ese punto, una tendencia a ahondar la grieta que pone de un lado a Cambiemos y del otro a Cristina Kirchner, aunque para ello se fuercen los razonamientos al extremo de lo burdo.

“El tiempo que vive la Argentina no es para banales; no se puede gobernar mirando encuestas”, advirtió ayer Maximiliano Ferraro, el flamante presidente de la Coalición Cívica, la fuerza que lidera Elisa Carrió. Y que manifiesta sus disidencias con la mesa chica del PRO, en especial con Macri, Marcos Peña y Jaime Durán Barba, que a juicio de “Lilita” tienen como estrategia la profundización de la grieta con el kirchnerismo, sin advertir los riesgos que ello importa.

UNA JUBILADA PECULIAR

Carrió reapareció ayer en el congreso de la CC en Ezeiza y dejó una frase elocuente: “Nosotros somos Cambiemos, pero no somos corruptos, ni cómplices, no tenemos nada que ver con la mafia del fútbol. Defendemos los derechos humanos de todos y nunca vamos a ser fascistas”, proclamó la diputada que mandó a iniciar los trámites para su jubilación. Pero que, por lo visto, no se privará de decir sus verdades.

Macri, que venía disfrutando las mieles del G20 y que por ello tuvo un repunte en las encuestas, afrontó en la semana algunas noticias adversas. A tal punto, que vio cómo su hermano Gianfranco debió acudir a los tribunales federales de Comodoro Py para declarar ante el juez Claudio Bonadio en la causa de los cuadernos. En rigor, en una nueva fase del procedimiento derivado de menciones que hicieron ex funcionarios y empresarios en el transcurso de la investigación.

Por muy poco, realmente, los abogados de la familia presidencial consiguieron que no siguiera el mismo camino Franco Macri, por motivos de salud. Pero la sola presencia del hermano del mandatario en los Tribunales despertó prevenciones entre los empresarios, que por lo bajo reprochan al Presidente que la situación se le fue de las manos. El procesamiento de Paolo Rocca, el jefe máximo de Techint, es otro hecho que hace sonar alarmas entre los hombres de negocios.

No obstante el malestar con el Gobierno, que se percibe especialmente en la UIA, no llegó al punto del desborde: Cristiano Ratazzi y Funes de Rioja impidieron que la entidad fabril firmara un duro documento contra la política económica de Cambiemos, que recibió el último jueves la Conferencia Episcopal de manos de sindicalistas y ex piqueteros como Emilio Pérsico. Con la supuesta bendición papal, la jugada política estuvo a punto de sumar a la UIA.

El Gobierno busca encarrilar la relación con la Iglesia católica pese a esos movimientos que siempre le causan sospechas. Con ese objetivo, Macri recibirá el próximo jueves a los obispos de la CEA en la Casa Rosada. Allí seguramente hablarán de la paulatina retirada del financiamiento estatal a la curia y de otros asuntos, pero lo que con certeza no faltará será una mención de los prelados al aumento de la pobreza, que es tal vez la promesa más incumplida del Presidente.

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