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Policiales |Cuatro delincuentes irrumpieron en un domicilio y amenazaron a una familia

“Nos llevamos a los nenes”: minutos de pánico absoluto en La Plata

Un padre fue reducido frente a sus dos hijos menores durante un brutal asalto ocurrido al mediodía en una vivienda de 7 entre 526 y 527. Los asaltantes usaron amenazas directas contra los niños para exigir dinero

“Nos llevamos a los nenes”: minutos de pánico absoluto en La Plata
10 de Enero de 2026 | 04:25
Edición impresa

En Tolosa, el mediodía se quebró de golpe. No fue una sirena ni un disparo lo que alteró la calma, sino algo más íntimo y aterrador: el ruido seco de una puerta que se abre con llave cuando nadie espera visitas. Eran cerca de las 12.30 de ayer cuando Maximiliano descansaba en su domicilio de Avenida 7, entre 526 y 527. En la vivienda estaban también sus dos hijos, un nene de 11 años, y una nena, de apenas 4. Un momento cotidiano, doméstico, que en segundos se transformó en una pesadilla.

El primer sonido lo despertó sobresaltado. Al incorporarse, todavía aturdido, vio ingresar a un hombre. Detrás de él, entraron otros tres. Eran cuatro en total. Vestían ropa oscura y llevaban guantes. No hubo forcejeo con la cerradura: la puerta se abrió con llave, como si conocieran los movimientos de la casa. El miedo apareció de inmediato, pero también el instinto. La víctima -según detalló en su denuncia a la tuvo acceso EL DIA- se abalanzó sobre ellos en un intento desesperado por defender su hogar y, sobre todo, a sus hijos.

La reacción fue inmediata y brutal. Superado en número, cayó al suelo bajo los golpes. Allí, reducido, escuchó las primeras amenazas. “Dame la plata, ¿dónde tenés la plata? No te hagas el héroe. Nos llevamos a los nenes, nosotros también somos padres”. Las palabras quedaron suspendidas en el aire como un cuchillo. La mención directa a sus hijos fue el punto de quiebre. El cuerpo se calmó, pero el terror se volvió absoluto.

Con cables de computación que encontraron sobre una mesa, le ataron los pies. Lo arrastraron hacia un costado, siempre manteniéndolo cerca de los chicos. Mientras tanto, le sacaron la billetera del bolsillo del pantalón: allí tenía su DNI, los documentos de sus hijos, dos anillos de plata y dinero en efectivo. La escena continuó con una división calculada: dos de los asaltantes se quedaron con él en el comedor y los otros dos comenzaron a recorrer el resto de la casa, revisando hasta el baño.

Una remera en la boca

Las amenazas no cesaron. Una y otra vez preguntaban por el dinero. Volvían a mencionar a los chicos. E incluso para evitar que gritara, le colocaron una remera en la boca. El tiempo se volvió espeso. Pasaron minutos que parecieron horas, hasta que el damnificado escuchó una frase que le heló la sangre: “Ya podemos salir. ¿Cómo está afuera? ¿Está preparada la camioneta?”. Esa frase le hizo entender que no estaban a pie y que la huida estaba planificada.

No conformes con lo encontrado, intentaron que transfiriera dinero a través de aplicaciones de pago. No llegaron a concretarlo. Cerca de veinte minutos después del ingreso, decidieron irse. Salieron por la misma puerta, que volvieron a cerrar con llave. Antes, dejaron una advertencia final: “Esperá unos 10 o 15 minutos más para salir, o volvemos”.

Pasados unos instantes, el damnificado logró asomarse por una ventana al frente y vio pasar a un hombre. Le pidió auxilio, que llamara al 911 y que avisara en la verdulería de la esquina, en 7 y 527. Recién entonces comenzó a dimensionar el daño. Verificó que sus hijos estaban ilesos, aunque profundamente conmocionados.

La casa estaba revuelta. De la cocina faltaba una batería de cuchillos. De un cajón, algunos dólares que guardaba en una caja. Del freezer, bebidas alcohólicas y comida. En otro mueble del living, había más de un millón de pesos que también desaparecieron. La intervención policial llegó luego, con agentes de la comisaría Sexta de Tolosa, que tomó el caso.

El hecho quedó bajo investigación. Hay cámaras privadas en la esquina y un domo en 7 y 527 que podrían aportar imágenes clave. Mientras tanto, el barrio vuelve a quedar marcado. Tolosa, una vez más, sacudida por la inseguridad.

 

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