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20.4.2018
El barrio de las batallas a tiros

En dos semanas de “ocupación” policial en El Mercadito ya hubo 19 detenciones

La mayor parte se vincula a causas por narcomenudeo, en las que se investiga el funcionamiento de dos bandas. En la zona temen por la influencia de los cabecillas y piden continuidad del control

En dos semanas de “ocupación” policial en El Mercadito ya hubo 19 detenciones

tras una semana de suspensión, el club de fútbol infantil “los tolosanos” retomó su actividad/el dia

Sin el “Chucky”, sin kioscos, sin motos, sin soldaditos, sin la “Flaca”. “El Mercadito” presenta hoy un paisaje urbano al que sus vecinos definen con de forma unívoca, con tres palabras: “Todo muy tranquilo”. Disfrutan de una paz sin tiros, ni corridas, ni dealers que vino con una ocupación policial sin antecedentes a la vista en la Ciudad, que en sucesivas redadas de las últimas dos semanas produjo 19 detenciones, controles callejeros permanentes y secuestros de vehículos.

Sin embargo, el helicóptero que flotaba sobre los techos, ayer por la tarde, más la persistente presencia de unos 200 policías en guardia, día y noche, apuran en casi todas las charlas un interrogante acerca del futuro del barrio que se extiende entre la avenida 520, la Autopista, el Arroyo Del Gato y las vías del ferrocarril Roca: “¿Qué va a pasar cuando se vaya la Policía?”, se repite.

Según la delegación platense de la Policía Federal, el “operativo de saturación” que se inició el martes 3, en forma conjunta con la comisaría sexta de Tolosa, tiene 20 días de plazo. La “ocupación” se dispuso tras semanas de batallas nocturnas a tiros entre dos bandas de la zona. Dentro de una semana, los policías, las carpas con equipamiento para identificación y constatación de antecedentes y el helicóptero haciendo vista de “gran hermano” empezarán a ser un recuerdo.

“Nosotros no tenemos recursos para sostener esto en forma permanente”, se aclaró desde la Policía Federal con asiento en la Ciudad.

Concretamente, en el barrio piden continuidad al patrullaje que le cierre el paso a las bandas vinculadas al narcomenudeo y a los robos. A la vez, en voz baja, se manifiesta el temor por la reconfiguración de esos grupos, si es que sus líderes, hoy detenidos, vuelven a la calle.

Luego de una primera semana de tensión extrema en el barrio, durante los últimos días El Mercadito intentaba recobrar sus actividades. Por caso, las prácticas de fútbol para 150 chicos en el club Los Tolosanos, punto de encuentro de las familias.

“Fijate que no hay motos”, comentó un policía apostado en una esquina. No se ven porque hay controles de papeles en el punto límite de Tolosa y Ringuelet donde se juntan las avenidas 120 y 520 a unos 300 metros del Mercado Regional. Es muy difícil entrar a El Mercadito por otro lado. Las motos no se ven, porque varios de los que las montaban están detenidos en procedimientos por Infracción de la Ley 23.737 (pena la tenencia y comercialización de drogas).

soldaditos

Según indicó uno de los investigadores, entre los 11 arrestados varios cumplían funciones de “soldaditos”.

Con un arma y una moto se movían por la zona más vieja del Mercadito, entre la curva de las avenidas y las viviendas del Plan Federal, un complejo de unas 500 casas que en la década pasada cambió la fisonomía del área donde se habían plantado las primeras casillas a fines de la década de los ´60 del siglo pasado. “Acá tenías a dos que vendían la droga y varios pibes que les hacían de custodia”, explicó un vecino con amplio conocimiento del barrio. El “Chucky” y la “Flaca” vivían a metros, se dedicaban a los mismo, pero no tenían conflictos ni enfrentamientos visibles.

“El Chucky tenía la familia en el barrio, pero vino hace unos diez años. Empezó con el tema de la droga y se ve que le fue bien. Tanto, que tenía una bandita de 5 o 6 soldaditos”, detalló la fuente barrial. Entre las historias sobre el negocio aparecen las de los allanamientos fallidos, donde nada de se encontraba, en los últimos años. También la exhibición de los beneficios del dinero fácil.

Los soldaditos de 18 a 20 años andaban con armas. Los más chiquitos, de 12 a 14, con la gomera

 

“El Chucky había estado preso, empezó a vender y al tiempo apareció un con una Ranger. La Policía se la sacó y a la semana apareció con otra”, indicó un frentista de la cuadra estratégica del barrio, por donde todos deben pasar para entrar y salir. La “Ranger” es una camioneta Ford 4 x 4, de alta gama.

Las ventas se concretaban en un área bien adentro, hacia el arroyo, en una casa del Plan Federal usurpada o en comercios que mezclan el kiosco con el almacén y están abiertos todo el día.

“El negocio es la máscara. Todos van a comprar cocaína. Gente de adentro del barrio y de afuera. Eso es parte del problema porque a los que venían de afuera a veces los querían robar una vez que la compraban y ahí tenías un tiroteo”, apuntó uno de los vecinos que habló con este diario.

Cuando fue detenido, Chucky tenía el beneficio de la prisión domiciliaria en otra causa por drogas.

Entre las particularidades de la escena está la acusación contra una mujer de sostener otro punto de narcomenudeo. Fue detenida el lunes 2, el día antes del desembarco de los policías de la Federal hasta con una tanqueta de estilo militar. La mujer cargaba a un bebe de días y convivía con otros hijos en la casa (con un almacén) a la que se señala como punto de venta.

“Los soldaditos de unos 18 a 20 años, andaban con pistolas o cuchillos. Les pagaban con plata o droga y los tenían en la esquina. La ametralladora que secuestró la Policía era de ellos”, explicaron en la zona. Según investigadores y vecinos también tenían chicos de entre 12 y 14 años que andan con gomeras y piedras.

“El día que se llevaron a la Flaca intentaron defenderla a piedrazos y rompieron los patrulleros”, dijo una fuente del barrio.

La mujer, está pareja con un hombre que cumple una condena por robo. En el barrio sospechan que tenía alguna “protección” porque en muy poco tiempo creció mucho en el negocio. “Hasta trajo gente de afuera, que vivía en unas casillas, pero un día hubo un tiroteo a plena luz del día y otros vecinos los echaron a patadas”, recordó un dirigente barrial.

Los vecinos sostienen que hay 2 integrantes de la banda de El Mercadito, aún prófugos. “No están, pero no es para confiarse. Aún intentan controlar el barrio. Uno denuncia y al otro día hay gente preguntando quién es el buchón´. Ya no está la flaca, por ejemplo, pero sus hijos andan con la gomera rompiendo las luces de la calle, igual que en la época en la que vendía droga y ordenaba un barrio a oscuras”, indicó un vecino.

 

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