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La estrategia de Kicillof para esquivar a Vidal en las futuras negociaciones por las leyes

Apunta a atomizar el espacio opositor para garantizarse número. Legisladores “sueltos” y la UCR, en la mira

La estrategia de Kicillof para esquivar a Vidal en las futuras negociaciones por las leyes

la cámara de diputados, entre intrigas y negociaciones/archivo

Nicolás Maldonado

Por: Nicolás Maldonado
nmaldonado@eldia.com

10 de Noviembre de 2019 | 02:34
Edición impresa

Axel Kicillof asumirá el próximo 10 de diciembre con varias urgencias en materia de gestión y un desafío político: resolver un escenario adverso en la Legislatura bonaerense, donde María Eugenia Vidal perfila como principal referente de un espacio opositor que tendrá mayoría en el Senado y un bloque de mucho peso en Diputados. Por estos días, mientras avanzan las negociaciones por la transición, el gobernador electo comenzó a diseñar estrategias para destrabar ese panorama y conseguir número en los recintos para sancionar todas las leyes que impulsará en el primer tramo de su gestión.

Va a ser un enero agitado en la Legislatura bonaerense. Después de un 2019 marcado por el histórico parate en Diputados, que hace seis meses que no tiene actividad en el recinto, la asunción del nuevo gobierno va a cambiar el panorama en las dos cámaras. Kicillof quiere imprimir un ritmo fuerte a los primeros meses de su gestión en la Provincia, con la mira puesta en la situación social pero también en algunas reformas que analiza para la administración del Estado. Además, como adelantó la vicegobernadora electa Verónica Magario días atrás, también se impulsaría un proyecto para declarar el estado de emergencia alimentaria en la Provincia.

Pero el futuro gobernador tiene un panorama inicial muy complicado. Con los números de la Legislatura para después del 10 de diciembre, para hacer que avance cualquier proyecto en las cámaras deberá negociar con los bloques de Juntos por el Cambio, a los que Vidal busca mantener unidos y alinear detrás de su liderazgo.

Con el 40 por ciento cosechado en la última elección más el importante número de legisladores electos en 2017 y con mandato hasta 2021, Cambiemos tendría un bloque de 26 senadores (el Frente de Todos tendrá seis menos, 20) y con una bancada de entre 43 y 44 sobre 92 en Diputados. Si se mantiene unido, ninguna ley podrá salir sin el aval.

Claro que está lejos de ser un espacio homogéneo y pacífico. En el futuro espacio opositor conviven, con roces, un grupo de senadores y diputados alineados detrás de la figura de María Eugenia Vidal, otro que responde a distintos intendentes del PRO, caso Jorge Macri, otro del radicalismo -que viene alzando la voz pidiendo más protagonismo- y algunos de la Coalición Cívica.

Kicillof necesita imperiosamente que en el espacio opositor empiecen a producirse fisuras que le permitan encontrar interlocutores para conseguir acuerdos parlamentarios. Eso, y encolumnar a los propios, ya que en las filas del Frente de Todos también hay sectores en pugna, como La Cámpora, los intendentes del Conurbano y el interior, los movimientos sociales, referentes sindicales y el massismo, que ya avisó que formará un bloque separado aunque en coordinación con el resto.

DOS ESPADAS

Por ahora, el gobernador electo se respalda en dos dirigentes que fueron sumando peso en su entorno y que serán sus espadas en la Legislatura. El diputado Carlos “Cuto” Moreno y la senadora Teresa García. Pero deberá, a medida que avance en su gestión encontrar nuevos respaldos, sobre todo para mantener encolumnados a los distintos espacios y lograr “disciplina legislativa” en los momentos de las votaciones.

Pero Kicillof necesita imperiosamente que en el espacio opositor empiece a haber fisuras y desprendimientos donde encontrar interlocutores en las futuras negociaciones. El escenario parece más favorable en Diputados. Allí, el Frente de Todos más el Frente Renovador massista sería primera minoría y apenas necesitaría dos o tres voluntades ajenas para conseguir quórum, aunque los dos tercios siguen estando lejos.

Quienes miran los movimientos políticos en Diputados pusieron el foco en el acercamiento de dos unibloques de raíz peronista: el de Mario Giacobbe y el de Fabio Britos. Ambos anunciaron esta semana que trabajarán “en coordinación”. Si suman un integrante más, conseguirían la llave para inclinar las balanzas en las votaciones. En ese marco, algunos especulaban con el futuro del monzoísta Guillermo Bardón. Lo que parecía una salida segura del bloque de Cambiemos ahora quedó envuelta en dudas, sobre todo a partir de los movimientos de Emilio Monzó y de la propia situación de los legisladores de su espacio en la Provincia.

En ese horizonte asoma con fuerza el radicalismo. Con diez diputados y seis senadores, la UCR hizo una demostración de fuerza en los últimos días, con un claro mensaje de que buscan subir el perfil y posicionarse como posibles interlocutores del gobierno.

Claro que todo dependerá de la negociación que se terminará de armar en estos días por el reparto de espacios de poder, sobre todo los sillones de autoridades en las cámaras y las presidencias de los bloques. De allí saldrán las claves de qué actores estarán en la futura mesa de negociación con el gobernador Kicillof para la sanción de las leyes.

 

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