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Impresiones

Canario Gutiérrez, el hombre que mudaba sin desarmar y con la gente adentro

Un “cricket” y parte de un malacate para levantar casas y mudarlas

En la hoja de vida de las casas de chapa, se asegura que es el resultado de la búsqueda de una forma de vivienda fácil de mudar, de llevar de un lado a otro de la manera más rápida y segura.

Acaso por eso en Berisso, Juan Domingo Gutiérrez es una especie de prócer que hasta tiene en su homenaje un Pasaje que atraviesa el canal de la avenida Génova.

Le decían Canario porque había nacido en aquellas islas y generaciones de berissenses le deben la aventura de mudanzas increíbles con las casas montadas sobre palos y poleas, tiradas por caballos, para marchar más lento que a paso de hombre desde un terreno a otro.

“Almacenero, apúrese que yo me bajo en la esquina”, refiere un poema del Flaco Silvestri, que desde la pulpa de la cultura urbana berissense contó aquellas mudanzas.

Es que cuando había que mudar un comercio, no podían darse el lujo de cerrarlo y entonces el traslado se hacía completo, funcionando a pleno.

Lo mismo pasaba con las casas de familia. Néstor Juzwa que desde una casa de chapa llegó a la intendencia de su ciudad, cuenta que “la casa tenía que seguir funcionando y a veces el traslado era corto, de una esquina a la otra, pero otras había que recorrer varias cuadras y entonces eran muchos días de marcha. Los pibes teníamos que seguir yendo a la escuela, la gente a trabajar y la casa tenía que seguir viva”.

“Salir de una zona baja para irse más al centro, no aguantarse los chimentos o charlas del vecindario, detonantes para que el Canario inicie el procedimiento”, dice el poema que cuenta en detalle aquellas increíbles mudanzas.

“El inmueble navegaba lleno con familia y mobiliario... y dentro de esa rutina también mudó un almacén, en marcha suben vecinas por yerba, sal, harina y la libreta del fiado, se oye en jerga de rodado: almacenero, en la esquina”.

Trabajos de incalculable valor histórico como “El Cofre de los Recuerdos, Vivencias del Pueblo Lituano” muestran imágenes de los malacates, y los enormes crickets que se usaban para levantar la estructura y poder desplazarla sobre palos engrasados.

 

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