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DESTACADO DE LA CARTELERA

Adrián Dárgelos: “Cuando la música se pone muy seria, pierde la magia de lo indecible”

Antes de llegar con Babasónicos a La Plata, la voz del combo de Lanús habló con EL DIA de la industria, el pop, la actualidad, el capitalismo y la provocación

Adrián Dárgelos: “Cuando la música se pone muy seria, pierde la magia de lo indecible”

Dárgelos y compañía volverán el sábado a la ciudad, en esta ocasión, para presentar “Discutible”, su último disco

Por PEDRO GARAY

pgaray@eldia.com

“Entendemos que Babasónicos es un combo provocador. Yo estoy siempre de acuerdo con que la música mira al futuro. Pero a veces hay avances que en esencia son retrocesos: eso es lo que tenemos que encontrar como Babasónicos, esos puntos de enclave donde la cultura es falsa, donde su avance es falso, donde lo que se está diciendo no está totalmente bien”, dice del otro lado del teléfono Adrián Dárgelos, con esa voz que solo podría ser de un combo mutante y sensual como Babasónicos, en la víspera del show del sábado, en nuestra ciudad.

“Porque sí, la modernidad, pero ¿hacia dónde vamos?”, se pregunta Dárgelos en diálogo con EL DIA. “¿Hacia la modernidad de la corporación o hacia la ampliación de los derechos y libertades individuales? Es complejo. Porque lo que normalmente ocurre con cada una de esas libertades es que oscilan hacia nuevas formas de consumo, y las corporaciones se apropian de eso”.

Esa paradoja inmensa entre modernidad, libertad y opresión, pende sobre “Discutible”, el último trabajo de la banda de Lanús que desde la ambigüedad de su título y de su primera canción y manifiesto, “La pregunta”, vuelve a plantarse en la zona de la incerteza, mientras lanza sus dardos contra el sistema, provoca al escucha y sigue sin pregonar a los fieles, cambiando otra vez más de piel: en la calle ídolos le gritan “no cambies más”, aunque Dárgelos se ríe y dice que, en su caso, eso significaría que sigan cambiando siempre.

Y en “Discutible”, eje del show que se verá en Atenas a las 19 del sábado (que contará además un recorrido por toda la discografía babasónica con nuevos disfraces para los viejos éxitos, recital similar al brindado este año en el Hipódromo de Palermo, el concierto más largo de su carrera), Babasónicos vuelve a discutirse a sí mismo, aunque “es un poco más que eso”, dice Dárgelos. “Suponete que en el subtexto nos discutimos a nosotros mismos, pero también le discutimos a la realidad. A la industria discográfica, a la forma en que los discos se muestran y se escuchan, al contenido, a lo que dicen las canciones, a los usos y costumbres. Es bastante contingente en cuanto a los tiempos”.

Con el concepto de lo discutible como guía, Babasónicos vuelve a pararse en esa zona de ambigüedad estética y filosófica que se corre de lo establecido, de lo encorsetado. Y que juega, porque “la música es un juego, y cuando todo se pone muy serio, pierde la magia que debería transportar, que es todo lo indecible”.

“Hay cosas que están bien, y todos están de acuerdo, como el sentido común que es cada vez más aberrante. Después hay cosas que están mal, y todos saben que está mal. Pero hay un límite… que todavía es borroso. Babasónicos opera sobre ese borde de las cosas que todavía son discutibles. Y nosotros creemos que la belleza también opera sobre eso”, dice Dárgelos.

Así, en ese borde, el combo dio a luz a un disco con un arte de tapa fastuoso que no condice con los tiempos de streaming, una campaña publicitaria paródica, y definido por sus creadores como “transgénero”, como si estuviera diseñado para romper la matrix, ese algoritmo que “induce” nuestra escucha.

Y algo de eso hay en este trabajo antisistema que emerge en el marco de una música contemporánea “tapada de cosas que se repiten” producidas en el trópico. “Es muy complejo meterte a codazos entre esa música: el disco sabe que va a ir contra una marea de dulce de leche”, afirma la voz de los Baba, una versión prosaica de lo que lanza en el primer corte, “La pregunta”: “No se puede sólo desatar el nudo con un estribillo pop que lo repetís hasta que lo pueden cantar un conjunto de orangutanes”.

¿Qué nudo quiere desatar Babasónicos? Un comienzo de disco que dice “la vida es un vaso de gaseosa aguada, como una secuencia de bromas pesadas, disfruta este trago porque al terminar. habrá que pagar y quizá pagarlo de más”, sonó a muchos escuchas como una referencia al presente más inmediato de nuestro país, y llevó a trazar paralelismos: ¿es “Discutible” a la era macrista lo que fue “Miami” para la era menemista? “Con este gobierno no se puede viajar mucho”, lanza Dárgelos con ironía, y aunque dice que “no me importa meterme en una donde no voy a salir ganando”, luego tira que “tampoco es una época para quedarse tan callado. Y no se puede volver a hacer rock de protesta, ya se hizo…”

“Y ‘La pregunta’ dice bastantes cosas, me parece”, agrega: un himno de protesta del siglo XXI, ambiguo y a la vez transparente, lanzado por una banda masiva que graba con Sony, pero no hay contradicción, dice Dárgelos casi desestimando la consulta: “Podemos estar siempre en un margen del sistema para salir lo más provechosos posibles, no ser esclavizados. Pero fuera del sistema no se puede, no harías música pop. No hay nada más capitalista que la música pop, que le voy a hacer, no es mi culpa: aunque yo no amo el sistema capitalista, tengo un pensamiento iconoclasta y antisistema, pero vertido dentro del cauce de la música popular”.

“Yo estoy educado ahí, y vos probablemente también”, insiste. “Nosotros esperábamos semanas que salgan las canciones de los artistas que nos gustaban. Y percibía el tiempo, la modernidad, incluso la inspiración, la transformación de mi sensibilidad, a través de la música pop. Conocí escritores, pintores, el mundo, a través de cómo se contaban las canciones, y ampliaba mis aspectos lingüísticos y metafóricos: cualquier información de Virus está llena de esa información cruzada”.

En ese sentido, manifiesta, “Babasónicos le devuelve al mundo según como fue inspirado. Aunque hoy haya otro sistemas de información, que es internet, que es googlear”.

“Pero probablemente es capcioso hacia dónde lleva, y sea mucho más concentracionista”, agrega, volviendo sobre la industria tropicalísima y algorítmica que gobierna el mundo de aparente libre e infinita elección, y en esa declaración suena como un eco aquella primera declaración: ¿hacia dónde vamos, hacia la libertad, o hacia un futuro de corporaciones dominando nuestro deseo?

“Si hubiésemos sido más anticapitalista capaz no tendríamos que haber hecho ni música. Pero por lo menos no me incorporé a colaborar desde el lado del trabajo en el mundo; el único aporte que le di al mundo fue imaginación, no construcción de armas, de estupideces…”, cierra Dárgelos. “Y en cierta forma, la música tiene ese algo de chamanismo, de lo tribal, y Babasónicos rescata eso”.

 

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