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“Puerta 7”: viaje hacia el interior del violento mundo de los barras, donde todos son cómplices

Netflix estrena hoy su cuarta serie hecha en Argentina, una ficción sobre las hinchadas argentinas que promete generar debate

21 de Febrero de 2020 | 05:13
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La premisa de “Puerta 7” es un duelo: una abogada ingresa en un club para poner fin a las barras bravas, una tarea casi imposible debido al complicado entramado que envuelve a un fenómeno de violencia fomentada por un botín de millones de dólares: en el entramado, según lo narran el director Israel Adrián Caetano y el estadounidense de madre argentina Martin Zimmerman (“Narcos”, “Ozark”) en esta producción de Pol-ka, entran todos, desde los políticos y la policía hasta los vecinos del barrio.

“Puerta 7”, que se estrena hoy en la pantalla de Netflix, es apenas la cuarta serie de la plataforma on demand de factura nacional y, tras “Apache: La vida de Carlos Tevez”, la segunda que toca esa pasión “for export” tan pretendidamente “argenta” como la que en estas tierras se vive por el fútbol. Con Dolores Fonzi como Diana, la abogada protagonista, que lidera una ONG que ayuda a chicos de la calle y que se transforma en la flamante jefa de seguridad del ficticio Ferroviarios Fútbol Club, y con Carlos Belloso como “Lomito”, el líder de la barra a la que Diana se enfrenta, la serie procura evitar reproducir el tratamiento poblado de estereotipos con el que los medios de comunicación abordan el universo violento que rodea al fútbol y muestra el tejido que conforman la pasión por el club, las dinámicas en un mundo de violencia machista y marginalidad y las construcción de identidades barriales.

“No es que son ellos y nosotros, los barras no están separados de la sociedad. Todos somos parte de un sistema que crea ese fenómeno”, dice Zimmerman sobre el punto de vista de la serie. Agrega Caetano: “Todos tenemos conocimiento de los barras. Hay algo muy pacato en la sociedad, que hacen de cuenta que no tienen nada que ver con la violencia: pero es una sociedad que aún hoy tiene una raíz violenta, desentendernos sería muy careta. Los barras conviven en la sociedad, el estadio aplaude cuando entran, hay una aceptación, la gente se saca fotos con Di Zeo… Los lazos que tienen con el poder existen porque hay una sociedad que banca eso, la forma de hacer política y armar poder en Argentina sigue siendo la misma, la mafia sigue siendo una conformación de poder primitiva, pero una de las pocas que conocemos”.

SIN BUENOS Y MALOS

De esa forma, sigue el director, “Puerta 7” “no es una denuncia a los barras: se mete adentro y convive con estos personajes, para entender que no son ‘malos’ y ya, es mucho más complejo, están insertados en la sociedad, conviven, son queridos, tienen sus códigos particulares”. Caetano se ríe al hablar de códigos y recordar que “yo iba a la cancha con mi hija, me hacían un cerco para que la avalancha no me aplastara… y un día fui sin mi hija y me robaron a la camiseta”: la serie busca reflejar esos códigos tan extraños, lo que hace parecer a la serie de Netflix a las ficciones sobre mafias, gángsters, universos masculinos y violencia que Hollywood nos legó.

“La mafia siciliana es distinta, pasa más por la sangre: acá pasa más por el barrio, por lo social”, advierte al respecto Zimmerman. “Queríamos iluminar las diferencias y mostrar las similitudes para que sea legible por un público internacional, que hace años aprende como es una mafia estadounidense a través de los medios masivos estadounidenses”.

EL CORTOCIRCUITO

Y es en ese universo masculino y de códigos mafiosos donde irrumpe Diana: inspirada en la experiencia de la ahora tertuliana televisiva Florencia Arietto como jefa de seguridad de Independiente en tiempos de Javier Cantero, la abogada deberá aprender a navegar en un mundo de corrupción y violencia dominado por el jefe de la barra, “Lomito” y su lugarteniente Fabián (Esteban Lamothe) y en permanente tensión con el presidente y el tesorero del club (encarnados respectivamente por Antonio Grimau y Juan Gil Navarro).

“Nos pareció interesante tener esa energía de una mujer en ese mundo tan machista, y como puede producir en ciertos momentos un corto circuito”, acota el creador de la serie, que recuerda que cuando comenzaron a producir la serie “muchos decían que nunca llegaría una mujer a ser presidente de un club... y a los dos meses se dio”.

“Puerta 7” quiere entonces “reflejar ese cambio y ayudar a llevarlo a cabo: los medios influyen en la percepción de los medios de lo que es posible”, dice Zimmerman, aunque Caetano no está tan de acuerdo: “Estaría bueno que genere debate: yo soy un poco escéptico, no creo que las películas cambien la historia. Más bien, la serie es una consecuencia de la realidad”.

“Espero que genere debate, y creo que el debate es el modo en que los medios pueden ejercer cambio, lentamente”, negocia la pluma de la serie de Netflix. “Hay que provocar preguntas con las series: si no, has fracasado”.

 

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