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Calu “Dignity” Rivero: una abonada a la polémica

La foto contra el racismo que no fue bien recibida en las redes
La foto contra el racismo que no fue bien recibida en las redes
Los bailes de Calu causan sensación
Los bailes de Calu causan sensación
La foto contra el racismo que no fue bien recibida en las redes
Los bailes de Calu causan sensación

Por Redacción

Posteos que generan repudio, actitudes incomprensibles y bailes estrambóticos protagonizan los últimos escándalos de la actriz

Esta semana, con otra llamativa aparición, quien desde hace algún tiempo pidió que la llamen “Dignity” (aunque siempre es pertinente la aclaración que se hace referencia a Calu Rivero) fue señalada en las redes sociales por una publicación.

La “actriz y activista” (ella misma utiliza estas dos palabras -en inglés- para definirse en su Instagram) se sumó a la campaña mundial BlackOut Tuesday, un “apagón” virtual cuyo objetivo era protestar contra la desigualdad racial y la brutalidad policial, pero el contenido que subió a su cuenta personal causó bastante revuelo, como tantos otros de sus posteos.

Desde Brooklyn, Nueva York, donde está viviendo desde hace unos meses, la modelo subió fotos en las que aparece junto a jóvenes afroamericanos y escribió: “Comunica amor /Communiquer l’amour / Communicate love”.

El primero en saltar ante su aporte a esta movida fue Ángel de Brito, que trasladó la polémica a Twitter, donde “Dignity” se convirtió en “tendencia”: “Me gusta que Calu escriba en inglés porque USA estaba esperando sus comentarios”, reconoció el conductor, a cuyo mensaje se sumaron otros: “Calu Rivero: ‘Holis, miren tengo amigos afroamericanos. No soy racista’. ¿Con qué necesidad?”; “Foto y mención de Calu: vieron que no muerden los negros. Son re lindos”; “Calu Rivero colgándose del momento dramático que vive el mundo nos dice que ella está más allá de toda discriminación. No solo tiene un amigo negro, también es gay. Además lo toma de la mano y ambos parecer ser felices. ¿Ven que se puede? ¡Comuniquen amor, mierdas!”, “Calu Rivero quiere ser dignity pero cada vez que hace algo a todos nos da vergüencity”, fueron apenas algunos de los tuits.

En Instagram también se hicieron eco de sus fotografías y, cuando empezaron a aparecer palabras que no le gustaban, Calu clausuró la posibilidad de realizar comentarios en sus posteos, por eso solamente se pueden leer 109 y 115 opiniones en las dos imágenes que compartió. Algunos se atrevieron a recordar lo que ocurrió con su colega Liz Solari el día anterior, que también fue blanco de críticas cuando subió una foto de una mano de una persona estrechándose con la de un chimpancé y al acrecentarse la polémica, la rubia borró la publicación, aunque luego aclaró: “Para los que no entendieron, y se apuran en juzgar y violentar con sus palabras, hablaba de la unión más allá de racismo y de especismo. Dos formas de discriminación inaceptables. La violencia en mis redes no es bienvenida”.

DESDE EL CAMBIO DE NOMBRE

Calu Rivero había sido una de las primeras mujeres en denunciar a Juan Darthés por acoso. La actriz dejó su papel en la novela “Dulce amor” porque su compañero de tira se “propasaba” reiteradamente con ella en las escenas de besos y de sexo.

La ahora influencer se alejó de los medios hasta que en el año 2018 protagonizó “Campanas en la noche” por Telefe. En ese momento, contó que regreso para “darle batalla al machismo”.

El año pasado irrumpió con una novedad que a nadie le pasó inadvertida: “Estoy viviendo una nueva piel, un cambio de actitud que me enriquece pero no define. Valor es tomar las decisiones por uno mismo. Valor es el amor propio. Llamame Dignity”, escribió la muchacha, que acompañó el cambio de nombre con una modificación en su cabellera, autoría de la estilista Jehnna Foster.

La actriz manifestó que su “cambio de actitud” era su “nuevo tesoro”, confesando que decidió ponerse “en primer lugar y ya no estar disponible para situaciones que me hacen sentir una mierda”, considerándose también “una abanderada del respeto” que combate “el maltrato y la violencia en todas sus formas”, por eso eligió llamarse “Dignity”, porque “mi dignidad me salvó”.

Desde ese momento, cada aparición suya significaba un revuelo en las redes sociales y, como consecuencia, en los medios de comunicación, que divulgaban sus “ocurrencias”, calificadas muchas veces como “místicas” o “ridículas”, pasando por “extravagantes”, “excéntricas” y hasta “insensatas”.

SUS BAILES Y LA COPITA

“Adivina adivinador, ¿cuál es la correcta. 1. Estoy enamoradísima y el amor me pone así. 2. Me amigué con mi período, con que me venga en los momentos menos oportunos. Hace tiempo que probé la copa y me tiene fascinada cómo conecté con mi cuerpo, mi femineidad y mi sangre. 3. Estoy feliz de estar en L.A. 4. Todas las anteriores son correctas”, fue uno de sus primeros posteos que llamó la atención, porque le dedicó un baile a su “menstruación” con movimientos ondulantes.

Poco después, decidió mostrar a través de un video como regaba las plantas con los residuos de su copa menstrual, explicando que su “sangre menstrual” es “alimento para una armoniosa integración de nuestra naturaleza, proporcionando alimentos y energía de manera sostenible”, por eso la usaba como “fertilizante para la tierra de mis plantas”.

Para celebrar que estaba “experimentando una nueva forma de comunicar mis sentimientos”, Dignity también posteó un baile en malla enteriza que fue muy comentado. Por supuesto, la publicación estaba en inglés.

En uno de sus “vivos” de Instagram despertó la curiosidad de sus seguidores porque aparecía solamente su mano, también realizando una especie de baile dedicado al público.

Una de sus últimas apariciones danzarinas fue en medio de este encierro. Desde su cama, semidesnuda, abraza A un acolchado: “Registrando mi cuarentena día no sé cuánto; de la cama a gaga, de vuelta a la cama y luego a cocinar y luego leer dentro de la cama y dormir viendo documentales de pájaros bailarines”.

Otro de sus experimentos compartidos fue “Somos frecuencia”, un taller en el que ella proponía “ejercicios de contacto humano para despertar la empatía” y transformarlo en música. En la práctica, la Dj buscaba “comunicarse corporalmente con plantas” para “sentir sus ondas” y a partir de eso “hacer música”.

Por esa misma época, Calu ofició de anfitriona (en su casa sustentable de Punta del Este) de otra peculiar experiencia que despertó más preocupación que burlas. Con el objetivo de “recuperar el contacto humano”, se sometió a “vivir más en el mundo real de la naturaleza que en el mundo verbalizado de los conceptos, prejuicios, estereotipos” y difundió unas fotos de ese encuentro, donde muchas personas le tocaban su rostro. Cuando dijo que pertenecía a “la Nación de la iluminación” y deseaba “expandir la palabra iluminación en la mayor cantidad de espacios y formas posibles”, muchas personas creyeron que estaba dentro de una secta.

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