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La Ciudad |El debate sobre el acompañamiento y la despedida a enfermos terminales de coronavirus
La agonía en soledad, el duro trance que afrontan pacientes graves de COVID y sus familiares

Sin contacto con sus parientes durante la internación, muchos mueren sin poder despedirse de sus seres queridos, quienes también sufren imprevisibles secuelas

La agonía en soledad, el duro trance que afrontan pacientes graves de COVID y sus familiares

Los pacientes críticos de covid-19 permanecen días aislados e intubados en una sala de terapia intensiva

7 de Agosto de 2020 | 04:25
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Morir solo y separarse del ser querido para siempre y sin poder despedirse. La dramática situación, que golpea a los pacientes en sus horas finales y a sus familias, sea quizás la cara más dura del coronavirus, un hecho inédito hasta la irrupción de la pandemia y que desde hace meses es experiencia cotidiana en las terapias intensivas de los hospitales y clínicas de la Región.

Por la virulencia con la que se transmite el COVID-19, casos confirmados, ya sean leves, críticos o graves, quedan confinados. Y cuando el cuadro requiere internación, el paciente, alojado en el servicio de terapia o en cama de piso, no recibe ninguna visita. Si necesita algo fuera del alcance del centro de salud un familiar puede sólo acercarse hasta el establecimiento y dejar eso que se solicitó.

Es una realidad que un gran número de las personas con COVID-19 internadas en cuidados intensivos –la mayoría adultos mayores- en sus últimos momentos no están conscientes porque fueron sedadas o entraron por la misma enfermedad en un estado de estupor. Igual, sostienen los especialistas, la presencia de un vínculo cercano no deja de ser casi tan necesaria como la atención médica.

Del otro lado del escenario hospitalario se halla el entorno allegado al paciente, al cual, a la angustia que ya de por sí representa tener a un pariente enfermo de gravedad se le suma la desesperación de no poder verlo ni por detrás de un vidrio y de recibir la información sobre su estado de salud en partes médicos comunicados por teléfono.

TRAGEDIA EN SOLEDAD

Otra consecuencia causada por el grado elevado de contagiosidad del virus es que en los casos de las personas que estuvieron en contacto estrecho con el infectado la tragedia también se vive en soledad, sin siquiera poder acercarse a un familiar y dar y ofrecer un abrazo.

El duelo, también en situaciones de transición como lo es la agonía, es un proceso necesario. Cumple una función de alguna manera sanadora tanto para quien atraviesa el final de la vida como para sus familiares. En los tiempos de pandemia, ese mecanismo emocional queda como suspendido y entonces se dificulta y se demora el atravesamiento de la aceptación de la pérdida.

Coordinadora de la red “Cuidados, derechos y decisiones en el fin de la vida”, Graciela Jacob explicó que “en general, los períodos del final de la vida, son períodos en los se incrementa mucho la fragilidad de las personas y en estas situaciones, existen muchísimos más riesgos de sufrir ciertos tipos de discriminación”.

Esta red fue creada recientemente, con el impulso del Conicet, apenas un poco antes de la aparición del coronavirus en el país. Persigue como objetivo generar intercambios, proyectos y políticas públicas para mejorar la atención de enfermos terminales.

Jacob destacó que “la pandemia puso en el hoy el tema de la finitud de la vida, que las sociedades occidentales tendemos a escamotear o tratar de ponerlo de costado. Hoy todos los ciudadanos saben que pueden morir, aunque haya una posibilidad remota, pero es un tema que ya está puesto en el imaginario de todas las personas”.

CUIDADOS PALIATIVOS

El grupo de expertos, interdisciplinario, comenzó a reunirse en febrero y ahora avanza en el desarrollo de dos documentos: uno de ellos apunta a establecer una serie de recomendaciones para el tratamiento integral de estos casos en instituciones de salud en el marco de la pandemia, mientras que el otro describe el estatus de los cuidados paliativos y la necedad de avanzar en una ley específica.

“En la Argentina tenemos leyes de cuidados paliativos, pero tenemos también carencia de atención paliativa adecuada -sólo el 10 por ciento de los que necesitan estos cuidados tienen acceso a ellos- y entonces en el contexto del aislamiento social y obligatorio, nos pareció que teníamos que poder reflexionar mucho sobre todas las condiciones del fin de la vida”, señaló Jacob.

La flamante organización fue pensada, según resaltó Jacob, para “al pensar en el final de la vida poder hablar sobre los derechos a la vida, a la salud, a la dignidad, a la libertad, al poder elegir, propiciar un debate informado sobre todos estos temas y proponer o asesorar en materia legislativa y jurídica en los problemas vinculados a la terminalidad”.

A LA búsqueda de CONTENCIÓN

El Hospital Rossi de nuestra ciudad es pionero en la atención de cuidados paliativos. Cuenta el centro asistencial de la calle 37 entre 117 y 118 con ese servicio desde hace años. Habilitado para acompañar, desde distintas disciplinas, el final de la vida de la manera más natural posible, interviene en el contexto de la pandemia cada vez que alguno de los pacientes que trata se contagia de COVID y entonces lo contienen desde lo emocional durante la internación.

Silvia Gascón, especialista en gerontología, dirige el Centro de Envejecimiento Activo y Longevidad de la Universidad ISalud. Con gran preocupación por esta nueva forma de morir que se les presenta a los pacientes que no logran superar el virus, desde ese espacio se está buscando la manera de aliviar la dolorosa vivencia del enfermo y de la de su familia, siempre apelando a que se permita algún tipo de contacto.

“Es una situación sumamente difícil para las personas mayores como así también para sus parientes. Hay veces que al internarlo al familiar no tienen ni tiempo de despedirse y ya no lo ven más”, describió las tristes escenas que provoca en tanta gente el avance del COVID-19 la también presidenta de la Red Mayor La Plata.

En algunos países de Europa donde se advirtió esta nueva circunstancia que le agrega un dolor extra al último trance, se está pensando en protocolos un poco más contenedores de la situación. “Aparecieron en España, por ejemplo, modalidades para que, aumentando las medidas de seguridad y con la protección necesaria, el familiar pueda tener contacto con el enfermo y estamos pensando en proponer algo así”, precisó la experta.

Es sabido que los centros sanitarios del país, aunque no han dispuesto todavía medidas de esa naturaleza, cuentan, en líneas generales, con la buena predisposición del personal de la salud, que al advertir la necesidad del paciente de contactarse con un ser querido le acercan un celular o una tablet para que puedan comunicarse.

“La soledad del que está internado; la soledad del familiar también. Es una situación muy angustiante”

Graciela Jacob, Máster en medicina paliativa

En muchos de los casos los familiares del paciente están, a su vez, aislados en sus casas

 

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