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Fuertes cuestionamientos al proyecto para el etiquetado de alimentos

La Sociedad Argentina de Nutrición dijo que puede ser motivo de interpretaciones incorrectas para muchos consumidores

Fuertes cuestionamientos al proyecto para el etiquetado de alimentos

Cuestionan el etiquetado de alimentos porque puede resultar engañoso / Web

3 de Octubre de 2021 | 06:50
Edición impresa

La Sociedad Argentina de Nutrición cuestionó el proyecto del sistema de etiquetado frontal de alimentos actualmente en tratamiento en el Congreso de la Nación, al afirmar que “puede ser motivo de interpretaciones incorrectas para muchos alimentos” y enfatizó que “muchos consumidores se verían desalentados para consumir alimentos de buena calidad nutricional como vegetales congelados, legumbres envasadas, lácteos o alimentos reducidos en calorías, azúcar o grasas ya que sus características especiales no podrían ser exhibidas en forma diferencial en el etiquetado frontal”

En un extenso documento público de 19 páginas (http://www.sanutricion.org.ar/files/upload/files/Posicion_EFA_SAN.pdf) la entidad que reúne a prestigiosos especialistas en materia de nutrición se establece que “los alimentos envasados, foco principal de estrategias de etiquetado frontal, no representan más del 35 por ciento del volumen físico (algo más en energía) de la dieta promedio de la población. Más aún, dentro de ese universo, los alimentos con mayores contenidos de nutrientes críticos —el segmento que algunos identifican con el nombre de ultra-procesados.

Los profesionales de la nutrición remarcan que la principal limitante que se encuentra en la adopción del sistema de perfil de nutrientes de OPS (Organización Panamericana de la Salud) “es su criterio de umbrales móviles basados en la relación entre nutrientes críticos a energía, en contraposición con otros sistemas basados en umbrales fijos (Chile, Brasil, Uruguay, Perú, Canadá, Israel) o bien aquellos que combinan nutrientes críticos con otros esenciales (en uso en varios países de Europa)”.

Por el contrario, señalan, “la propia lógica del perfil de nutrientes de OPS, combinado con una representación gráfica (octógonos negros) que si bien es fácil en su comprensión y lectura tiene un sentido restrictivo, conduce a maximizar el desaliento a consumir alimentos envasados, aun algunos de buen perfil nutricional e incluso recomendados por las Guías Alimentaria” establecidas por el Ministerio de Salud.

“Los alimentos no son todos iguales en sus proporciones de nutriente a energía y no por ello los que tienen valores superiores son todos desequilibrados por igual”, enfatizan. Una consecuencia no deseada del etiquetado propuesto es que “para muchos alimentos la información frontal puede dar lugar a interpretaciones incorrectas o contradictorias en relación el contenido del nutriente tal como se expresa en el rotulado nutricional obligatorio en la cara posterior del envase”.

Según la entidad, cuando los parámetros se establecen basándose en una relación nutriente a limitar energía, “se genera un efecto paradojal ya que al bajar la concentración por ej. de azúcar en un alimento y/o reemplazarlo por un sustituto de menor contenido calórico (polidextrosa, fibras, polialcoholes, etc.), se reducen al mismo tiempo las calorías totales del producto y por ende la relación permanece cuasi constante generando el efecto paradojal que un alimento reducido en azúcar o bajo en azúcar podría tener la misma representación gráfica de advertencia que el producto de composición regular”.

“Este efecto equívoco -afirma SAN- hace que pierda sentido práctico la reformulación de un producto para evitar los mensajes de advertencia ya que la mejora no podría comunicarse al consumidor”.

Otro ejemplo de interpretación incorrecta de la etiqueta frontal que surge del modelo OPS, según los expertos, ocurre con los alimentos de alta densidad de energía. “Un denominador alto (muchas calorías), hace que se “diluya” la presencia de altos contenidos de azúcar y, por ejemplo, una pasta de maní con 15 g de azúcar por 100 g de producto quedaría exenta del mensaje de advertencia según OPS por un artificio del cálculo provocado por el enfoque indicado. Otras categorías potenciales en las que esto podría tener lugar podrían incluir pastas untables de nueces, sésamo y comidas preparadas envasadas”.

Otro efecto similar es el caso de alimentos o bebidas con baja cantidad de azúcar, y bajas calorías, “dándose el caso que alimentos con cantidades de 2 g de azúcar estarán expuestos a mensajes de advertencia”. Cabe aclarar que alimentos de ese tenor de contenido hoy en día son calificados como “bajos” en el Código Alimentario Argentino, “generando una contradicción entre la norma actual y la propuesta en discusión legislativa”.

En los productos bajos en calorías también podría darse el caso de que el alimento se vea impactado por mensajes de advertencia a causa de una relación relativamente alta de sodio a calorías. “Por ejemplo -afirma SAN- los productos como purés de tomates (de bajas calorías) podrían exceder los umbrales de sodio a causa de la proporcionalidad calórica, aun cuando su contenido sea muy bajo. La propia OPS (2020) ha reconocido la debilidad de su propio umbral de sodio, sugiriendo la posibilidad de adicionar umbrales fijos”.

Otro aspecto por considerar es la unidad de medida sobre la cual se aplican: “si la misma se establece en 100 g, es cierto que facilitan una unidad homogénea a efectos de comparación, pero como contrapartida no representan fielmente la realidad de las ingestas habituales. Hay alimentos cuyo consumo es mucho menor a 100 g, y otros como las bebidas azucaradas cuya ingesta es por lo menos el doble, lo cual determina clasificaciones que pueden inducir errores en la interpretación del etiquetado frontal de alimentos”.

Para la SAN, “establecer umbrales por porciones puede corregir esa limitación y favorecer la reformulación, aunque en este caso sería necesario adoptar medidas complementarias que limiten la posibilidad de un manejo arbitrario del tamaño de porción por parte del fabricante”.

 

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