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Corría el 2007 y “Gran Hermano” avanzaba en su quinta edición. En el reality más famoso, los jugadores fuertes eran figuras como Marianela Mirra y Nadia Epstein, pero había un “hermanito” al que, casi despersonalizadamente, llamaban “el gay de la casa”, aún a pesar de haber llegado a la semifinal. A quince años de su entrada en el juego, Sebastián Pollastro, que siguió en los medios como locutor y panelista, se refirió a aquella experiencia.
“En 2007, cuando no había Ley de Identidad de Género, no había Matrimonio Igualitario, no había nada, si chequean las notas que hablaban de mí, yo no tenía nombre, yo era ‘el gay de Gran Hermano’. Mientras los otros 17 participantes tenían nombre y apellido, yo era nada más que gay”, comentó en diálogo con “Por si las moscas” con Moskita Muerta y Nilda Sarli por La Once Diez / Radio de la Ciudad.
A la hora de analizar esta edición, el joven locutor se refirió a una de las participantes más jugosas: Coti: “El juego de Coti, así violento, de mentirle a la gente en la cara, me parece un poco psycho porque estás conviviendo con gente. Siempre dicen que ‘Gran Hermano’ es un juego, pero no es un ajedrez o un jenga, que nos sentamos y nos vamos. Estamos conviviendo. Si yo te lloro y te digo que te extraño, ¿Eso lo hacés solo en Gran Hermano o lo hacés afuera?”.
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