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Calamaro se reencontró con el público porteño

Después de seis años de ausencia y el mismo día en que fue absuelto por apología del delito, Andrés Calamaro volvió a la escena porteña y la noche del lunes concretó el primero de tres shows previstos en el estadio Luna Park, donde fue secundado por la Bersuit y sumó las presencias de Andrés Ciro Martínez, Juanjo Domínguez, Juanse y Javier Calamaro.

El día que fue absuelto por la presunta apología del delito en un recital ofrecido en La Plata hace una década fue casualmente el que marcó el retorno de uno de los mayores exponentes del rock argentino al circuito porteño y particularmente al estadio en el que en mayo de 1984 tocó junto a Los Abuelos de la Nada, algo que él mismo se encargó de recordar en su show.

Un Calamaro sensible y por momentos frágil, sedujo a una cariñosa y joven audiencia desde un repertorio variado y atractivo, que incluyó un recorrido por los éxitos de los últimos discos de su carrera solista -"Alta suciedad", "Honestidad brutal", "El salmón" y "El cantante"-, algunos hits de Los Rodríguez y Los Abuelos, varios covers y un homenaje a Pappo.

Algunos con camisa y tiradores y otros con chalecos negros, los músicos de La Bersuit, que ya lo acompañaron en los festivales de Gesell y Cosquín, fueron el soporte de una sólida performance, donde por momentos más elementales y por otros más lucidos, le cedieron protagonismo al cantante y compositor y desde un perfil diferente demostraron su versatilidad.

"Te quiero", "El salmón", "Media Verónica", "Los aviones", "Siempre tuyo", "Las oportunidades", "Flaca", "Paloma" y los más recientes "La libertad" y "Estadio Azteca", fueron algunos de las 25 canciones que el artista fue intercalando en el recital y muchos de los cuales la gente coreó de punta a punta.

Promediando el show, subió al escenario el primer invitado: el guitarrista Juanjo Domínguez que lo acompañó magistralmente en sus rokeras interpretaciones de los tangos "Como dos extraños" y "Por una cabeza", este último de Gardel y Lepera, a quienes Calamaro definió como "los padres de la música argentina".

"La inteligencia y la justicia es algo que estamos festejando hoy en la Argentina", dijo a su turno su hermano Javier, quien antes de cantar el pegadizo "No me nombres", celebró el regreso de Andrés, a quien definió como "el más grande la Argentina".

El que le puso el sonido rockero a la noche fue Juanse, que junto a Calamaro recordaron al fallecido Pappo con el bello blues "Desconfío" y "El tren de las 16". Más tarde llegó Andrés Ciro Martínez, líder de Los Piojos, que aportó color desde su armónica en "Ok perdón" y calor desde su voz en una sucia versión del imponente "Alta suciedad".

"Quiero compartir este aplauso con La Bersuit y Gustavo Cordera, que se llevaron el Gardel de Oro, y que en todo este tiempo me cuidaron y me acompañaron", remarcó el cantante ante el sostenido aplauso de un público que esperaba ansioso este regreso.

Si bien algunos quedaron con ganas de escuchar temas más viejos (no tocó ninguno de sus memorables discos "Nadie sale vivo de aquí", "Por mirarte" u "Hotel Calamaro"), el artista guardó para los bises "Mi enfermedad", de su etapa con Los Rodríguez, y "Costumbres argentinas", que compuso en los inicios de su carrera con Los Abuelos de la Nada.

Con su voz cascada, sus bellas y reconocibles melodías y sus letras simples y melancólicas, Calamaro, quien logró reunir en un show a algunas de las figuras más importantes del rock local, volverá hoy al estadio Luna Park, para desquitarse después de tantos años sin tocar en vivo en su ciudad.

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