En un contexto donde los traslados se calculan con lupa, el costo de cada kilómetro pesa y los viajes se piensan dos veces, cada vez más personas eligen compartir auto con desconocidos para llegar a destino sin vaciar el bolsillo. La escena se repite: un mensaje en WhatsApp, un mismo origen y destino, algunos lugares disponibles y un aporte acordado. Así, del chat a la ruta, se arma un viaje que permite no solo dividir gastos, sino también compartir mates y charlas con extraños.
Los “grupos de viajes” se consolidaron en la plataforma de mensajería más utilizada del mundo como una alternativa frente a los altos valores de pasajes en micros de larga distancia. “Son personas que buscan una opción más económica y, al mismo tiempo, gente que pone a disposición su vehículo para minimizar los costos”, explicó Nicolás Mainero, creador, administrador e integrante de varios de estos espacios virtuales que conectan a conductores con pasajeros.
La dinámica es simple y directa. A través de grupos de WhatsApp - con nombres como “Viaje comp. LP – MDP” o “Viaje comp. LP – Costa Atlántica – Ruta 11 no Mar del Plata” - los conductores publican sus viajes y quienes necesitan trasladarse se contactan de manera privada para coordinar los detalles. “El grupo lo que hace es unir a estos dos tipos de personas: quienes ofrecen viajes y quienes los buscan”, resumió Mainero.
La experiencia comenzó en 2019, casi de manera espontánea. “El primer grupo lo formé a partir de un viaje compartido que se originó con gente de grupos de Facebook como Grativiajes y Carpolear. Se fue llenando hasta superar los mil integrantes y ahí tuvimos que crear un segundo y después un tercero”, contó. Hoy, la comunidad reúne cuatro grupos activos: tres con destino a Mar del Plata y uno orientado a la Costa Atlántica, con más de 1.600 personas que entran y salen según la temporada.
La mayoría de los usuarios son platenses y marplatenses, muchos estudiantes, trabajadores que viajan con frecuencia y personas que se mueven por motivos laborales. “En temporada explotan los mensajes. Para las fiestas o el verano entra mucha gente y después queda el núcleo que viaja todo el año”, detalló Nicolás.
Para que el sistema funcione, los grupos cuentan con reglas claras de convivencia y seguridad. “Los administradores somos viajantes asiduos que ayudamos a mantener el orden. El espíritu es dividir gastos, no lucrar”, aclaró. Por eso, se establecen valores mínimos y máximos, se exige publicar el precio del aporte y se eliminan perfiles sospechosos, publicidades o intentos de cobros indebidos. Además, se recomienda pedir datos del vehículo, coordinar puntos de encuentro públicos y compartir la ubicación en tiempo real durante el trayecto.
Aunque existen aplicaciones con fines similares, Nicolás considera que WhatsApp ofrece una ventaja clave: “Es más dinámico y permite una experiencia más personal. Quizás las apps no son tan específicas como estos grupos, que están pensados para trayectos concretos y habituales”.
Así, estos viajes compartidos van dejando de ser una excepción para convertirse en una costumbre. Una manera de moverse, de ahorrar y también de transformar un trayecto largo en algo más llevadero, compartiendo el camino con alguien que, hasta hace unas horas, era apenas un nombre en un chat.
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