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¿Por qué se consumen drogas?

A la hora de analizar el porqué, expertos sostienen que la persona adicta es la suma del "fracaso de una familia patológica y de una sociedad enferma"  Ver las opiniones

19 de Enero de 2008 | 01:00

A la hora de analizar los porqué del consumo de estupefacientes, los expertos sostienen que la persona adicta "no debe ser comprendida en su estricta individualidad" ni recaer en él toda la culpabilidad, puesto que como todo ser humano "tiene un componente personal y uno social".

Para que una persona haga uso de las drogas tiene que tener un fragilidad interna, sea cual fuera ella, la cual devendrá en adicción si ese sujeto convive dentro de una familia enferma, pero también de una sociedad enferma, sostuvo Carlos Mari, médico, analista y asesor en temas de seguridad ciudadana.

Y sentenció: "El adicto es en suma la expresión del fracaso de una familia (generalmente patológica ) y de una sociedad enferma".

De acuerdo a Mari, además del núcleo familiar dañado, dos factores intervienen en la elaboración de la conducta adictiva: la tolerancia social hacia el consumo y la gran oferta de estupefaciente de fácil adquisición.

En el mismo sentido opinó Claudio Izaguirre, de la Asociación Antidrogas de la República Argentina al tiempo que agregó que la marihuana "no sólo mata tanto como cualquier otro droga, pero de forma más lenta" sino que además cuenta "con un marketing muy grande a su favor desde distintos sectores, entre ellos la tele, quienes reproducen ese discurso".

"Para algunos músicos fumarse un porrito está todo bien. Y no es cierto. Además, los adolescentes no suelen consumirlo solo sino que lo combinan con alcohol. Y esto es aún más grave porque el cannabis es un antivomitivo. Es decir, ante el exceso de bebidas el cuerpo tiende a rechazar los tóxicos por medio del vómito. Pero como la marihuana evita ese proceso, el cuerpo no puede entonces rechazar las enormes cantidades de alcohol y esto hace que rápidamente se llegue a un coma alcohólico, y en algunos casos en la muerte", precisó el hombre.

Según datos oficiales, diez chicos ingresan por día, en promedio, en los centros sanitarios públicos de todo el país en un estado de coma alcohólico a causa de dicho cóctel.

A modo de ejemplo, sólo en el Hospital Fernández, de esta ciudad, ingresan diariamente siete jóvenes en ese estado, es por eso que "el alcohol, la principal droga más consumida, junta con la marihuana, la segunda, deviene casi inevitablemente en la muerte, y nada se hace para contrarrestar ese hábito", subrayó Izaguirre.

En tanto, y retomando las causas sociales, Mari señaló que la globalización económica trajo consigo una alta taza de "sufrimiento social", que llenó la sociedad de desocupados, de excluidos del PBI, destruyendo la familia como unidad estructural y funcional de la sociedad.

Y cómo lo hizo: "Aumentando las disputas intrafamiliares, desnaturalizando el rol de la paternidad y de la maternidad, desvalorizando la potestad del padre de familia como inductor de las jerarquías de los valores y como propulsor de la incorporación cognoscitiva de las conductas disvaliosas".

Es decir, "provocando que aquellos individuos más débiles o "más frágiles" de la familia que no toleraban el dolor psíquico, se fugaran de la realidad recurriendo al efecto farmacológico (de las drogas) que los evadiera de "su frustrante realidad".

En suma durante décadas sembramos vientos y hoy recogemos tempestades", alertó Mari.

A lo que otros expertos consultados agregaron las exigencias del mercado laboral actual, que no sólo provoca estrés, contracturas, insomnio y demás patologías a sus empleados sino que también alientan el uso de sustancias ilegales.

"Los colectiveros, camioneros y taxistas están tomando cada vez más cocaína para poder desempeñar bien su trabajo, pero después de un tiempo empiezan a trabajar para consumir. Esto ocurre porque no cuidamos al ciudadano.

Sobreexigimos a la persona que está al volante al obligarlo a desarrollar tareas como mínimo entre 12 y 15 horas. Éste se encuentra en una situación de tener que rendir más y para ello acude a los estupefacientes, que le otorgan un mayor rendimiento, pero a la vez, los mata de a poco. En este contexto, el Ministerio de Trabajo tendría que tomar parte", opinó el titular de AARA.

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