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Relato de la pobreza extrema: chicos sin útiles en riesgo de no poder ir a la escuela

La historia proviene del noroeste de la capital de Santa Fe. Una de las zonas más olvidadas de esa ciudad, cuya realidad no difiere de la de muchos barrios de La Plata o de otras grandes ciudades del país. Allí, un grupo de madres que ofrece una copa de leche un día a la semana teme por la escolaridad de más de 90 chicos del barrio.

“Acá la pobreza pega duro. No es fácil. Está ‘fulera’, fea la mano”, cuenta una de las protagonistas citada por el diario santafesino El Litoral. Las madres se autodenominan 'Los Ángeles de Santo Domingo', por el barrio en el que viven, y así fue como bautizaron la humilde copa de leche que ellas mismas financian.

Las mujeres son conscientes de que la educación es lo único que podrá proveerle a sus hijos y a otros chicos del barrio un mejor futuro. Llevan un registro detallado en un cuaderno de cada chico, su edad y a qué escuela pertenece.

Más de 90 chicos que asisten a las tres escuelas que hay en la zona sufren el mismo problema: corren el riesgo de dejar las clases porque no tienen útiles escolares. El fin de semana pasado, con mucho esfuerzo, las madres juntaron dinero y repartieron a los chicos un anotador simple, un lápiz y una goma. Con eso "tirarán" un mes o dos. "El después será un problema. Muchos quedaron sin útiles porque no nos alcanzó para todos", dicen.

En la dura realidad que se vive allí la mochila es un lujo. Muchos chicos no tienen guardapolvos y algunos ni siquiera tienen calzado. “Van con esas sandalias tipo crocs, y ahora se viene el frío”, cuenta María de los Ángeles Cabrera, una de las madres.

La situación es preocupante. “Sin útiles, perderán la escolaridad, lo que agrava más la situación porque además de dejar de aprender, perderán la posibilidad de ir al comedor escolar, que ellos necesitan para comer”, dice. "Acá la pobreza es dura", repite.

La copa de leche comenzó a darse por necesidad. La leche la hacen en una olla afuera, en el fuego. Todos los sábados a las tres de la tarde ponen unos tablones que le piden a otra vecina sobre un costado de la calle y unos bancos de madera. "Cada vez son más chicos los que vienen", aseguran.

El barrio Santo Domingo de Santa Fe retrata una de las peores realidades del país: falta de agua potable, de iluminación, de conectividad (el transporte público no llega), y de recolección de residuos. “Ni el cartero entra. Otro drama es la inseguridad, como que estamos olvidados acá”, dicen las madres.

Que los chicos no puedan ir a la escuela por falta de útiles desnuda una realidad mucho peor: “En la escuela los chicos tienen el comedor escolar de lunes a viernes. Si no tienen útiles, van a perder la escolaridad. Es decir, nuestros chicos se van a quedar sin el comedor, que lo necesitan para comer, y sin estudiar, o sea, sin un futuro”, concluyó Cabrera.

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