El chico de 12 años que la semana pasada murió de un tiro en la nuca durante una persecución policial en Tucumán tenía pólvora en sus manos, lo que es indicativo de que disparó, aunque esto no aclara por qué fue baleado por la espalda, según explicaron la fiscal del caso y la abogada de la familia de la víctima.
En el hecho hay dos efectivos que están siendo investigados.
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