Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
El viernes trae a La Plata “Entre los árboles”

Soltar todo y largarse: las aventuras de Rochi Igarzábal, de paseo por la Ciudad

En la cumbre del éxito, la ex Teen Angels se fue a México buscando libertad: de aquel viaje llegaron su pareja, su hija y su primer disco solista

Soltar todo y largarse: las aventuras de Rochi Igarzábal, de paseo por la Ciudad

Milton Cámara y Rocío Igarzábal llegan el viernes a La Plata con “Entre los árboles”, el primer disco solista de Rochi, bajo el brazo / Demian Alday

Rochi Igarzábal estaba en la cresta de la ola: saliendo de la adolescencia era parte de un fenómeno cultural que trascendía las fronteras del continente como Teen Angels, la banda surgida de “Casi ángeles” a la que ingresó en reemplazo de Eugenia “La China” Suárez, mientras trabajaba en “Dulce amor” y se preparaba para su debut cinematográfico. Pero dijo basta, armó la mochila y se fue a México: lo que primero era un viajecito para tomar aire se transformó en su lugar de residencia durante dos años, una experiencia que cambió su vida para siempre.

“En mi vida siempre intenté romper con ciertos estándares y buscar lo que a mi me resulta más auténtico”, revela Rocío, hoy de 28 años, en pareja con Milton Cámara, a quien conoció de viaje, y madre de Lupe, quien se presentará en la Ciudad, con su primer disco solista, “Entre los árboles”, bajo el brazo, el viernes a las 21 en la sala de 43 entre 7 y 8.

“Me fui por una cuestión personal: muchos me preguntan por qué deje cuando era tan exitosa, pero es esa definición de éxito la que genera el miedo. El éxito pasa por cada uno, es sentirse bien con uno mismo, hagas lo que hagas. Si vos estás haciendo una carrera, pero estás muy expuesta y no te sentís bien, ahí deja de ser exitosa tu vida”, cuenta.

Rochi agradece aquel fenómeno “increíble”, pero “me sentía muy cansada; fueron muchos años de muchos proyectos que fueron buenísimos, pero fueron muy intensos. Me sentía desbordada, no sabía como poner un límite, no pensaba que necesitaba dormir, descansar. Hay mucha demanda, es un laburo 24/7”, dice en diálogo con EL DIA: aquel mundo de presiones y exposición no coincidía con su ritmo vital, ni con su deseo de “viajar, experimentar otra cosa”. Y por eso dio ese salto al vacío liberador: “Fue un poco perder el miedo a vivir otras experiencias, decidir no quedarme siempre en el mismo camino”.

La cantante y actriz conocería durante su primer viaje a Milton, su socio creativo que entonces trabajaba en un hostel con bar donde Rochi paró. Por las noches, Cámara usaba su guitarra para acompañar a cantantes viajeros, e Igarzábal le propuso rápido cantar, armar algo. “Él fue medio indiferente”, se ríe ella hoy. “Fue una estrategia”, reconoce él ahora, ya consumada la relación. “No quería quemarme”, revela, y recuerda el trabajo fino, que incluyó una informante, que hizo mientras los dos comenzaban su historia como dupla artística, hasta que finalmente, canción va, canción viene, “me le declaré”.

“Al mes ya estábamos conviviendo y formando una banda de cumbia”, cuenta Rochi, que recuerda con risueña aquellos días de “dos hippies repartiendo tarjetitas” y tocando en barcitos por todo México, viajando de un lugar a otro a pedal.

“Cuando yo me fui a México y andaba en bicicleta repartiendo afiches, me sentía exitosa, feliz, estaba haciendo lo que yo quería, estaba todo en sintonía”, dice. Pero con Lupe, la hija de ambos, en el mapa, tocó volver a Argentina, a las raíces, a la tierra de los afectos. De aquel viaje y de ese regreso surgió “Entre los árboles”, el primer disco solista de Igarzábal.

“Los temas los compusimos juntos en casa, y resume un poco lo vivido durante el viaje a México y la vuelta a las raíces: tiene un poco de ese encuentro de dos mundos, la libertad total de estar viajando y la rutina, el día a día, la casa, el hogar, nuestra hija”, cuenta Rochi, quien en el disco canta que “cierta cordura me va desbordando”, casi un resumen de sus decisiones contra la corriente. “Esto de estar siempre en un mismo lugar de comodidad, haciendo ‘lo correcto’, te desborda, te sobrepasa el estrés, la rutina”, explica Igarzábal la letra, y agrega que “dejar un poco la cordura y pasar a la locura está bueno. Hay que jugársela por lo que uno quiere”.

El disco de diez temas “habla de vivir el momento presente, de las cosas esenciales de la vida” a través de un pop más clásico, una apuesta a la melodía a contramano (no podía ser de otra manera) de las mixturas de género, las bases rítmicas y el exceso de computadoras que pueblan hoy el panorama de la música.

“Queríamos que sea más orgánico, más real: que se escuche más madera, no tanto electrónico. Quisimos ir por un lado más íntimo”, explica Milton, que “sin desmerecer la música moderna” dice que “hay muchos artistas que hacen una música demasiado producto, apuntada a vender. Pero por como somos nosotros, por el mensaje que queremos transmitir, elegimos este camino más orgánico. Es un riesgo: es más difícil todo, más largo, pero es más auténtico. Más que romperla, queremos encontrar música que nos represente y nos haga feliz, que nos guste tocar”.

Las canciones del disco fueron compuestas entre ambos, aunque es difícil, dicen, establecer a quién pertenece cada retazo de canción. “Componemos mucho, pero no hay una regla: lo que nos gusta lo agarramos y lo laburamos”, cuenta el proceso Milton, y Rocío explica que eso se debe a que “ponerle un orden a la inspiración es muy complicado: a veces le baja a uno, a veces al otro, a veces nos conectamos, a veces estamos desencontrados y necesito componer sola... Vamos buscando lo que va sucediendo”.

Claro, acepta Rochi, con Lupe tuvieron que relativizar esa libertad. “Ahora es lo más complicado, porque con Lupe es donde entra la organización... ¡y te acabo de decir que no tiene orden esto!”, se ríe la artista, y cuenta que “tratamos de encontrar momentos donde hay que forzar un poco la creatividad, los momentos que Lupe está con los abuelos, para componer. Lo manejamos como podemos, a veces se nos agota la paciencia, pero al final todo se acomoda”.

Esa Igarzábal, la que cree en dejar fluir, llegará el viernes a La Plata, con un show “de menos a más”, del acústico al pop más explosivo, con canciones del disco, algunos covers y algún invitado que no quieren revelar aún. Y también, promete Rochi, “un regalito para los fanáticos de aquella época de ‘Casi ángeles’”.

“Estar siempre en un mismo lugar, haciendo ‘lo correcto’, te desborda, te sobrepasa el estrés”

“Dejar un poco la cordura y pasar a la locura está bueno. Hay que jugársela por lo que uno quiere”

“El disco tiene ese encuentro de dos mundos: la libertad total de estar viajando, y la rutina, la casa, el hogar, nuestra hija”

 

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...