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ANÁLISIS

Macri frenó las negociaciones y el triunvirato tuvo que endurecerse

Macri frenó las negociaciones y el triunvirato tuvo que endurecerse

El gabinete nacional, presidido por macri, analizó ayer los reclamos gremiales/presidencia

Por MARIANO SPEZZAPRIA
@mnspezzapria

Al menos tres de los cinco puntos incluidos por la CGT en su lista de reclamos al Gobierno nacional para no avanzar con una medida de fuerza, hubieran pasado por el tamiz del presidente Mauricio Macri en sus primeros meses de gestión, cuando Cambiemos intentaba hacer pie en el poder y encaraba un programa económico gradualista que, ahora se sabe, no funcionó como esperaba.

Pero ayer el propio Macri fue el que instruyó a sus ministros para que no hicieran “concesiones” a los sindicatos y entonces se cayeron las negociaciones que habían encarado Nicolás Dujovne (Hacienda), Jorge Triaca (Trabajo) y el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana con el triunvirato de la central obrera, cuyos integrantes replicaron con la convocatoria a un paro para el 25 de junio.

¿Qué llevó al Presidente a endurecerse tanto como para no continuar la ronda de diálogo con los gremialistas? La idea de que ceder ante sus demandas -exclusión del cobro de Ganancias en el medio aguinaldo, que no haya despidos hasta fin de año, que las paritarias no tengan un techo del 20% - no sería una buena señal para los mercados tras el acuerdo con el Fondo Monetario.

El ministro Dujovne, convertido en el coordinador económico del Gobierno, había anticipado a los triunviros Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña que no estaba en condiciones de interferir en el sector privado para que se comprometa a no despedir trabajadores por seis meses. Y por cierto que tampoco podía garantizarlo en el Estado, vistos los recortes que se vienen.

“Los empresarios ya le advirtieron al Gobierno, por los diarios, que no aceptarán ninguna interferencia en ese sentido”, afirmó ayer Daer durante la conferencia de prensa – de la que participó EL DIA- en la que la CGT anunció el paro. El jefe del sindicato de la Sanidad dejó entrever, de todos modos, que había otras demandas colocadas en la negociación para facilitar el diálogo.

Por caso, que se destraben partidas oficiales destinadas a las obras sociales sindicales –el propio Gobierno hizo circular que está a la firma un decreto que liberaría unos 4.000 millones de pesos- o que se retiren del proyecto de reforma laboral los cambios en el cálculo de las indemnizaciones por despido. Pero las conversaciones quedaron truncas a sólo una semana de haberse iniciado.

El paro de Camioneros mostrará al clan Moyano como punta de lanza del conflicto

 

Incluso, se frustraron pese a que inicialmente el Gobierno y la CGT tenían un objetivo común, no declarado por cierto: aislar a Hugo Moyano y no permitirle al sindicato de Camioneros ponerse al frente de la protesta, puesto que tiene una tendencia histórica a arrastrar al resto de los gremios en su propia puja salarial. Y el 27% de aumento que reclama ahora está lejos de la realidad.

No es que la inflación vaya a ubicarse este año muy por debajo de ese porcentaje –incluso no faltan quienes estiman que lo superará-, pero lo cierto es que la gran mayoría de los gremios firmó paritarias por el 15% y ahora a lo sumo puede aspirar a una revisión de las mismas pero no hasta llegar al 27%. Por eso el Gobierno ofreció una extensión del 5%, para llegar a un techo del 20%.

En este contexto, el paro nacional que harán los Camioneros mañana tendrá otra significación política, porque mostrará al clan Moyano como punta de lanza de un conflicto sindical que podría ir “in crescendo” y que tiene a las dos CTA –la kirchnerista y la autónoma- y a las corrientes de izquierda como ruedas de auxilio de cualquier protesta contra la administración de Cambiemos.

En el plano político, justamente, se registraron ayer dos gestos del peronismo moderado que también lo comprometen con las demandas de los trabajadores sindicalizados: el bloque del PJ en el Senado, a cargo de Miguel Pichetto, presentó un proyecto para excluir Ganancias del aguinaldo; y un intendente massista anticipó el pago de ese ítem por los aumentos de tarifas y de precios.

No se trata de una movida coordinada –la de Pichetto y la del intendente de San Fernando, Luis Andreotti- pero en los hechos anticipa que el peronismo no kirchnerista no estará del lado del Gobierno si este avanza en un enfrentamiento con los sindicatos. A tal punto, que si avanza la iniciativa que presentó Pichetto, el presidente Macri se enfrentaría al dilema de otro veto.

Por ese y otros motivos, en la Casa Rosada deberían tomar nota de que la CGT suele convocar a los paros con un par de semanas de antelación, dejando el tiempo necesario para negociar antes de concretarlo. El otro camino para el Gobierno, más incierto, sería procurar que los sindicatos del transporte no se adhieran a la protesta. Pero eso tampoco sería gratis para las arcas estatales.

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