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EDITORIAL

La necesidad de crear plazas y suficientes espacios verdes

La creación de tres plazas en la periferia platense -una en Arturo Seguí, otra en El Rincón y la tercera en La Hermosura- viene a paliar, no a resolver en plenitud, el grave problema que representa la ausencia de espacios verdes fuera del radio correspondiente al casco histórico de La Plata. Tal como se informó, funcionarios comunales anunciaron recientemente que se avanza con un plan para dotar de espacios verdes a varias de esas zonas.

Los antecedentes enseñan con claridad que uno de los valores más característicos del diagrama fundacional de La Plata fue el conformado por la presencia, cada seis cuadras, de una plaza, a cada una de las cuales, además, se las dotó con un rico patrimonio forestal que se extendió también a lo largo de todas las calles del casco urbano, disponiéndose desde entonces de un recurso natural que el sólo transcurso de los años encarece cada vez más.

Pero nadie ignora que aquella sabia previsión de los fundadores no se respetó, cuando el crecimiento urbanístico superó los límites del plano original, generándose y permitiéndose en la periferia una expansión que dejó de prever la existencia de espacios verdes en los barrios, perdiéndose por consiguiente no sólo esa identidad arquetípica sino privándose a los vecinos de la alternativa de contar con lugares de esparcimiento.

Resulta ciertamente inexplicable que, con el modelo ejemplar que dejó la fundación -basada en planificaciones de vanguardia que el mundo admiró y, además, muy fáciles de proyectar hacia el presente y el futuro-, La Plata haya perdido el rumbo acerca de lo que correspondía y corresponde hacer para alcanzar un armonioso crecimiento.

Tal como se ha dicho en forma reiterada, desde hace muchos años, ha sido evidente la falta de parques y plazas en la periferia de la Ciudad. Tanto como la necesidad de que en esos barrios y localidades vecinas se impulsen políticas urbanistas tendientes a la apertura de espacios verdes, imprescindibles para mejorar la calidad de vida de los habitantes.

No parecen ser onerosas las inversiones presupuestarias que hacen falta para crear una plaza o un espacio verde y, mucho menos, para mantenerlos en condiciones. Existe además, en esta época, como nunca antes, una propensión de la gente hacia la realización de caminatas y otras actividades aeróbicas, que debe ser respaldada por la Comuna.

La suficiente disponibilidad de plazas y paseos en las localidades y barrios de todo el distrito sería inmediatamente aprovechada por los vecinos, que hoy ven en el aire libre y en contar con lugares reservados para disfrutar de esa alternativa, una fórmula concreta y accesible para mejorar su calidad de vida.

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