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Policiales |Algunos de los asaltantes entraron en su vivienda
Tomaba aire en el patio y terminó a los tiros con varios delincuentes

Es un comisario retirado. Sorprendió a los intrusos en el comedor de su casa, en 8 y 519 bis. La banda realizó unos 20 disparos. Una bala le rozó un brazo

Tomaba aire en el patio y terminó a los tiros con varios delincuentes

Eduardo Daniel Ocampo muestra la marca que le dejó el roce de una bala en su brazo derecho/roberto Acosta

11 de Diciembre de 2019 | 02:37
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Apenas habían transcurrido unos segundos de las 12 de la noche. El policía retirado estaba descansando en una reposera, en el patio de su casa de Ringuelet, cuando incrédulo vio a un encapuchado, saltar un paredón desde la calle hacia su propiedad.

Tras salir de su asombro Eduardo Ocampo (52), reaccionó gritándole al intruso para que se fuera. El hombre que había subido por la pared lo hizo de inmediato. Se trepó nuevamente al paredón perimetral de la casa situada en 8 y 519 bis, llegó hasta arriba y saltó hacia la vereda.

El incidente no iba a terminar ahí. Muy por el contrario, como lo relató a EL DIA el propio Ocampo, “a los dos ó tres minutos, antes que alcanzara a llamar al 911, volvieron en el auto en el que andaban. Se bajaron un comenzaron a patearme varias veces la puerta de entrada. Gritaban que eran policías, que estaban para hacer un allanamiento acá”, contó el ex comisario.

Ocampo no creyó en lo que le decían. Pensó en un ardid vinculado con la escena anterior, en la que había espantado a un sujeto.

Así las cosas, atinó a buscar su arma “para defenderme, pero desde el comedor vi que en el living ya había dos ó tres tipos. Y comencé a disparar para que se fueran. Gatillé tres veces. Y me parece que herí a uno de ellos”, recordó.

“DISPARARON ENTRE 18 y 20 TIROS”

El oficial retirado comentó que “salieron enseguida de casa, pero cubrieron la huida efectuando entre 18 y 20 disparos con por lo menos dos armas distintas, una pistola calibre 9 milímetros y un revólver de calibre 22, según las vainas que la Policía Científica encontró en casa”.

Algunos de los impactos de esos proyectiles se incrustaron en una pared, en la puerta y en una ventana del frente de esa vivienda. Otros, dejaron sus marcas dentro del inmueble.

Esa terrible ráfaga de disparos pudo generar consecuencias graves para el dueño de casa. Solo uno de los balazos le rozó el brazo derecho.

Además, la balacera provocó la rotura de un vidrio de su casa y otro en la de un vecino.

Ocampo contó que lleva poco tiempo vivienda en Ringuelet.

“Esta casa perteneció a mis padres, que fallecieron en julio pasado y desde entonces vivo acá. Pero no hay dinero ni nada de valor, si hasta la heladera es de la década del 50”, indicó.

De los atacantes, no hay rastros. La Policía informó que se movilizaban en un Volkswagen Bora, de color blanco.

Los peritos de la Policía Científica, que trabajaron en ese domicilio, le informaron a Ocampo que “los que se metieron en casa usaban guantes, porque no dejaron huellas dactilares”, indicó el damnificado.

“VOY A TOMAR RECAUDOS”

Durante el mano a mano que mantuvo con este diario, Ocampo remarcó, en diversas ocasiones, que el violento episodio lo convenció de la necesidad de reforzar la seguridad de la vivienda.

En tal sentido, expresó que “voy a instalar distintos dispositivos para puertas y ventanas, pero también voy a tomar otros recaudos”, que prefirió no revelar para que delincuentes no saquen provecho de esos datos.

El hombre supone que, en principio, los responsables del frustrado asalto “no son de esta zona”.

Al respecto, señaló que “la gente del barrio conoce que soy policía y que en esta casa no hay nada que justifique que vengan a robar”.

Al margen del enorme susto sufrido, a Ocampo el ataque le dejó otra secuela: la marca de la quemadura que le generó el roce de una de las balas disparadas por la banda.

Pero, como queda dicho, la infernal andanada de disparos podrían hasta haberle costado la vida.

Los investigadores le informaron que los agresores “usaron armas de diversos calibres y que dispararon simultáneamente”.

La situación provocó revuelo y miedo entre vecinos del lugar, quienes paulatinamente se fueron enterando del motivo de semejante balacera.

En la comisaría sexta se abrió una causa por “tentativa de robo y abuso de arma de fuego”.

 

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