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Alberto Fernández y un mensaje moderado que invita a la conciliación

Alberto Fernández y un mensaje moderado que invita a la conciliación
Mariano Spezzapria

Por: Mariano Spezzapria
@mnspezzapria

11 de Diciembre de 2019 | 02:51
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La histórica jornada del traspaso presidencial dejó señales políticas que, de ahora en más habrá que seguir con atención. Alberto Fernández se mostró en su primer mensaje como Jefe de Estado en un tono moderado y conciliador, lo que le mereció el reconocimiento de todo el arco político argentino, incluida, obviamente, la oposición.

“La primera y principal liberación como país es lograr que el odio no tenga poder sobre nuestros espíritus. Que el odio no nos colonice. Que el odio no signifique un derroche de nuestras personas”, dijo Alberto F. ante la Asamblea Legislativa.

Sus palabras sonaron como se dijo, conciliadoras, cuando minutos antes Cristina Kirchner había destratado en su saludo al Presidente saliente, Mauricio Macri.

No parece ser el de la moderación, el tono que la Vicepresidenta está dispuesta a dar. Anoche, ante una Plaza de Mayo colmada de militantes habló de cuatro años “muy duros para quienes fuimos objeto de la humillación y la persecución”. Luego le dejó un consejo a Alberto F.: “No se preocupe por las tapas de un diario, sino por llegar al corazón de los argentinos, nunca lo olvide”, le dijo

Entonces, el flamante jefe de Estado hizo gala de su flexibilidad discursiva y se refirió a los “linchamientos mediáticos que todos los días soportamos”. Aunque en el mismo acto, frenó a la multitud cuando empezó a entonar insultos contra el presidente que ayer concluyó su mandato. Frente a todos los desafíos que plantea la nueva gestión que recién comienza, la disparidad de criterios entre Alberto F. y Cristina habrá de ser seguida con atención.

Tanto en el Congreso como en la Plaza de Mayo –sus dos apariciones públicas de ayer- Cristina confirmó que no será una vicepresidenta limitada a tocar la campanita del Senado. Su influencia en el armado del Gabinete nacional quedó delimitada en las juras de Wado de Pedro como ministro del Interior y de Carlos Zannini como procurador del Tesoro.

Pero así como Cristina sigue siendo la misma de siempre, Alberto F. también da alguna señal de independencia política, evidenciadas en las juras de Gustavo Beliz como secretario de Asuntos Estratégicos y de Vilma Ibarra en Legal y Técnica. Son dos dirigentes que, por distintas razones, fueron muy críticos del kirchnerismo. En el caso de Beliz, directamente se fue del país.

La diferenciación de Alberto F. también se nota en su inquietud para que la obra pública se desarrolle con transparencia bajo su administración. Apuesta al intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, para encabezar el ministerio del área. Deberá el novel funcionario demostrar si su designación representa un salto de calidad.

Por el lado de las diferencias dentro del Frente de Todos, la coalición peronista que acaba de llegar al Gobierno, se puede suponer que Sergio Massa tironeará a Alberto F. más hacia la moderación que a la impulsividad kirchnerista.

La pregunta, entonces, se hace sola: ¿El peronismo seguirá anclado en la grieta o dará un paso al frente, tal como propone Alberto? “Tenemos que suturar demasiadas heridas abiertas en nuestra Patria. (…) Lo expreso desde el alma, tanto a quienes me votaron como a quienes no lo hicieron: no cuenten conmigo para seguir transitando el camino del desencuentro”, dijo en el Congreso.

Pero así como Macri apostó su capital político a la grieta y perdió, a Alberto F. parece haber elegido otro camino. El del consenso y la moderación. O quizás, podría tratarse de un juego a dos puntas tendiente a mantener compacto del apoyo del núcleo duro del kirchnerismo y el agregado de sectores “no creyentes” sin los cuales el peronismo no habría podido volver al poder.

Alberto y Cristina, tal vez, se moverán afuera y adentro de la grieta según las necesidades políticas del momento. El juego no está exento de riesgos. Ayer, por caso, Alex Azar, el enviado de Donald Trump, se fue del Congreso antes de la finalización de la ceremonia del traspaso de mando y no participó del saludo protocolar de las delegaciones extranjeras. ¿El motivo? La presencia allí de los enviados del venzolano Nicolás Maduro.

“La primera y principal liberación como país es lograr que el odio no tenga poder sobre nuestros espíritus. Que el odio no nos colonice”

 

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