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VENGANZA POR ATENTADOS A MEZQUITAS EN NUEVA ZELANDA

Los ataques en Sri Lanka muestran la influencia que aún mantiene el ISIS

Los ataques en Sri Lanka muestran la influencia que aún mantiene el ISIS

Por MICHEL MOUTOT (*)

PARÍS

El autodenominado califato que los yihadistas del Estado Islámico (ISIS) instauraron en Siria e Irak puede haberse hundido, pero los devastadores ataques con bombas en Sri Lanka demuestran que la influencia de la ideología extremista del grupo permanece intacta.

Derrotado en el terreno, el grupo dirigido por Abu Bakr al-Baghdadi, que sigue prófugo, logró inspirar a distancia a yihadistas de Sri Lanka que el domingo mataron en ataques suicidas coordinados en iglesias y hoteles de lujo a más de 300 personas. El ISIS reivindicó ayer la matanza a través de su agencia de propaganda Amaq, afirmando que “los autores de los ataques del domingo contra los ciudadanos de los países de la Coalición (anti ISIS) y los cristianos de Sri Lanka son combatientes del ISIS”.

Ya el lunes, una cuenta Telegram pro ISIS publicó fotos de tres de los presuntos kamikazes, cada uno con un dedo levantado hacia el cielo, y una Kalashnikov en el hombro, bajo el título “tres de nuestros hermanos comandos en Sri Lanka”, informó el Site Institute. Detrás de ellos, colgada en la pared, se podía ver la bandera negra con inscripciones blancas del grupo yihadista.

El grupo islamista local National Thowheeth Jama’ath (NTJ), señalado como el autor de los ataques, “no tiene motivaciones locales, sino que quiere ser parte de la insurrección global del Estado Islámico”, explica Zachary Abuza, profesor del National War College de Washington, especialista de los grupos yihadistas en Asia del sur.

“No conocía a ese grupo en particular, pero siempre hubo en Sri Lanka una comunidad salafista (partidaria de un yihadismo transnacional) muy motivada”, señala. “En tiempos de Al Qaeda, tuvieron un rol de apoyo a la organización, transfiriendo dinero, por ejemplo. Son muy buenos, disciplinados, con experiencia técnica y motivados ideológicamente”, añade Abuza.

NUEVO FRENTE

“Después de la caída del califato la pregunta que nos hacíamos todos es ¿Qué pasará ahora? ¿Puede existir un Estado Islámico sin un Estado? Lo que pasó en Sri Lanka muestra el nacimiento de un nuevo frente, la insurgencia yihadista mundial”, afirma este experto.

El grupo yihadista de Sri Lanka aplicó lo que Jean-Pierre Filiu, profesor en el instituto Sciences Po de París, califica de “táctica ‘glocal’”, es decir acciones locales con objetivos globales. “El aparato global de Dáesh (acrónimo en árabe del ISIS) se basa en un grupo local fuertemente arraigado y movilizado”, señala Filiu. “Dáesh intenta así compensar simbólica y mediáticamente la pérdida de su santuario sirio-iraquí con una campaña terrorista con vocación global”.

Para Rohan Gunaratna, especialista en grupos extremistas del sudeste asiático de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam de Singapur, “ISIS se ha extendido por todo el mundo. Y su rama en Sri Lanka es responsable de estos ataques”.

“Algunas personas radicalizadas del National Thowheeth Jama’ath se unieron al ISIS, pero no todos”, añade. “Ahora dirigen las operaciones del ISIS en Sri Lanka, con nexos con el grupo ISIS en Siria”. Esta táctica había sido defendida durante mucho tiempo por el ISIS, mucho antes de que una coalición internacional liderada por EE UU pusiera fin a su sueño de un Estado yihadista a caballo entre Irak y Siria.

Y si el grupo yihadista tardó más de dos días en reivindicar la matanza de Pascuas “es porque su organización mediática central está muy desorganizada”, añade este profesor. “No se recuperaron de la pérdida de Raqa” (su autoproclamada capital en el este de Siria).

El gobierno de Sri Lanka, que acusa al NTJ de los ataques, dijo que fueron en respuesta a los atentados del mes pasado contra dos mezquitas perpetrados por un supremacista blanco en Nueva Zelanda, que dejaron 50 muertos.

 

(*) Agencia AFP

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