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PANORAMA BONAERENSE

Los temores electorales que sobrevuelan los campamentos de la Gobernadora y Kicillof

Los temores electorales que sobrevuelan los campamentos de la Gobernadora y Kicillof

Por JOSÉ PICÓN

jpicon@eldia.com

A tres semanas de las elecciones Primarias, el escenario político bonaerense parece irremediablemente hiperpolarizado entre el oficialismo y el peronista-kirchnerista Frente de Todos. Las últimas encuestas conocidas marcan que ambas fuerzas ya estarían rebasando el 80 por ciento del favor del electorado y si bien la ventaja se ha ido reduciendo, se mantiene una diferencia en favor de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Mauricio Macri ha logrado recortar algo y la brecha oscilaría entre 7 y 9 puntos, estiman diversos encuestadores. Sobre esa tendencia de crecimiento se cimenta el clima de mayor optimismo que se respira cerca de María Eugenia Vidal. La estabilidad cambiaria y la desaceleración de la inflación estarían jugando a favor de esa mejora en la figura del Presidente, pero el cuadro electoral sigue siendo de alta compejidad para la Gobernadora.

El hecho de que Macri se muestre más competitivo reduce el volumen del corte de boleta que necesitaría Vidal para derrotar a Axel Kicillof. “Estamos entre 4 y 5 puntos abajo”, repiten en la Gobernación. La admisión reconoce el temor oficial de que el repunte del Presidente no alcance, pero de todas formas al oficialismo bonaerense no le caería tal mal una derrota en las Paso por una diferencia módica. “Nos conviene venir de atrás como en 2015 y 2017”, dicen con cierta lógica burrera. Están convencidos de que un margen estrecho sería posible de revertir en las generales de octubre a caballo de la buena imagen de la mandataria. A esa estrategia contribuyó la reciente decisión judicial de vetar los candidatos bonaerenses de José Luis Espert.

Las inquietudes oficiales están centradas en el Conurbano, particularmente en la zona sur. El conglomerado de distritos que incluye a La Matanza, es el territorio donde el kirchnerismo obtiene una larga diferencia. La cuestión para Vidal es cómo compensar un posible derrape de más de 10 puntos en una zona que concentra a 4,4 millones de electores.

El esquema oficial cuenta con algunas proyecciones. Juntos por el Cambio aspira a empatar la Primera (la zona norte del Gran Buenos Aires) donde gobierna algunos distritos de peso como San Isidro, Vicente López y Morón. Y volcar la balanza con un resultado poco menos que abrumador en el Interior.

“Pese a que se muestra muy competitivo, Kicillof no estaría reteniendo la totalidad del voto de Cristina Kirchner”

 

Los intendentes propios cargarán con parte de esa mochila. Los requerimientos oficiales implican que en La Plata el oficialismo deberá pasar el 50 por ciento de los votos. En Vicente López, al intendente Jorge Macri le estarían exigiendo un 68 por ciento. Resultados parecidos al de La Plata aguarda Vidal en Mar del Plata y Bahía Blanca para quedar bien parada rumbo a octubre.

Esa demanda para los alcaldes es doble. Porque no sólo deberán cumplir esa meta por demás exigente sino también lograrla sin ignorar la boleta presidencial, que es la que menos adhesiones registra en la constelación de candidatos del oficialismo.

Dispuesta a transformar la Primaria en una primera vuelta, Vidal echará mano a todos los recursos posibles. Sumará dirigentes a su campaña como Martín Lousteau y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Elisa Carrió comenzó sus incursiones bonaerenses. Y seguirán las actividades con Macri.

Las inquietudes también rondan el búnker kirchnerista. En el Instituto Patria se comenzó a admitir un fenómeno que algunas encuestas mostraban en forma tenue: que Kicillof, pese a que se muestra muy competitivo, no está reteniendo la totalidad del voto que suma la boleta presidencial. “Son dos puntos menos”, dicen en el principal armado opositor.

Esa preocupación quedó patentizada en dos hechos que se registraron en las últimas horas. El martes, en San Telmo, el propio candidato a gobernador habría admitido no sólo que mide por debajo del binomio presidencial sino también de la mayoría de los intendentes. Por esa razón, el mensaje que surgió tras ese cónclave es que los alcaldes trabajarán en sus distritos con la boleta completa. De paso, para aventar los rumores sobre alguna trapisonda o cierto desgano que podría exteriorizarse en distritos del Conurbano que podrían perjudicar a Kicillof.

El otro sintoma de aquella incomodidad se verificó en el acto que encabezó el viernes en Mar del Plata Cristina Kirchner. El dato es que la ex presidenta no sólo cargó sus tintas sobre Vidal, sino que llevó expresamente a esa movida a Kicillof con quien se tomó varias fotos para la campaña.

Esa simbiosis se repetirá en las actividades de Cristina de acá hasta las Paso. Ligar su figura a la de su candidato a gobernador no parecía necesario hace algunas semanas.

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