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Policiales |mosquetes y fusiles usados en guerras coloniales
El cura hizo de mediador y en la confesión recuperó el botín

Aseguran que hubo otros tantos intentos frustrados. El sector afectado comprende dos manzanas. Convocaron a una reunión hoy al mediodía para tratar el tema de los robos

El cura hizo de mediador y en la confesión recuperó el botín

mosquetes y fusiles del siglo 19 en el lote de armas robadas al ex diplomático / el dia

20 de Octubre de 2020 | 02:24
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El sacramento de la confesión no solo limpia el alma. Esta vez, también permitió comenzar a aclarar un robo en Villa Elisa con un botín muy particular: un lote de diez armas con un valor histórico y económico “incalculable”, tanto por su antigüedad, de uno y dos siglos, como su uso en conflictos coloniales en Asia y África.

En el caso, los policías de la comisaría de Villa Elisa contaron con el aporte determinante de un cura de la zona, que actuó como mediador con el presunto responsable del robo de los mosquetes y fusiles de la casa de un ex diplomático de 96 años, quien las habría acopiado en sus años en el servicio de política exterior del país.

Según contó uno de los investigadores que trabaja en el caso, la alarma se encendió el sábado, en una vivienda situada en inmediaciones de 419 entre 132 y 134.

El dueño de casa, de 96 años, ya no vive allí. Según la fuente se mudó a un geriátrico pero mantiene el control de la propiedad y sus pertenencias a través de un empleado que hace las funciones de casero.

Justamente, en cumplimiento de su tarea, ese hombre de 48 años detectó el sábado que estaban forzadas las aberturas que dan al frente de la casa.

Ante el cuadro comenzó a revisar los ambientes y rápidamente detectó el robo en la sala principal: faltaban 10 de las 21 armas que conforman una valiosa colección perteneciente a su empleador.

Se trata de mosquetes y fusiles construidos y usados en el siglo 19. Según se calcula, la colección sería parte del recuerdo del paso del ex diplomático por destinos en países de Asia y África.

“Tienen un valor incalculable y hay algunas que no se pueden determinar qué marca tienen”, indicó uno de los investigadores y luego entregó un informe sobre el armamento.

Los mosquetes de avancarga (que requieren la carga de la pólvora y el plomo a través del caño, por separado) son de la época colonial, de principios del siglo 18, contó la fuente.

En tanto, los de monocarga superior son rifles ingleses de fines del siglo XIX, utilizados en los conflictos coloniales de 1880 en adelante, tanto en Africa como en Asia, añadió el investigador.

Con interés de especialista, el Policía apuntó que los fusiles “son los que utilizaba el ejercito inglés en la última etapa de las casacas rojas”.

El robo fue inadvertido en el momento del hecho, pero el o los ladrones dejó un rastro: afuera cerca de un alambrado perimetral dañado, había un teléfono celular.

Una vez que el casero hizo la denuncia y comenzó la pesquisa de los policías de Villa Elisa, en la revisión del aparato encontraron las primeras respuestas. El dueño es un hombre que habría trabajado en el hogar “Volver a crecer” de Arturo Seguí, que dirige el cura Ariel Solé.

La pista llevó a los policías hasta allí y en el diálogo con el sacerdote se acordó una “mediación”, ante el sospechoso.

La obra del centro religioso es reconocida en la zona. Los efectos del delito se ven a diario por allí. Incluso, el cura ha denunciado que en el marco de la batalla, el centro y varios de los jóvenes alojados han sido agredidos por personas vinculadas al mundo del narco menudeo y los robos.

“Nuestro objetivo era que las armas no llegaran a un reducidor”, indicó el pesquisa. Eso es, que no salieran de la zona y pasaran a otro eslabón de la “cadena de valor” de la industria del delito.

Así las cosas, en cuestión de horas, el cura logró ubicar al hombre buscado y en adelante, la charla quedó enmarcada en el sacramento de la confesión.

El pecado a confesar, esta vez era un delito. No está claro si el presunto ladrón habría confesado, pero en términos de la ley solo dejó material para un avance: según la Policía, contó dónde estaba el botín de ese robo y el dato llegó a los pesquisas, que hallaron los mosquetes y fusiles en un sitio que no fue revelado.

Por el momento, del presunto ladrón nada se sabe. Hay una causa judicial por robo, pero no tiene detenidos.

Este diario intentó dialogar con el sacerdote, pero hizo saber que el secreto requerido a su función le impide hacer comentarios públicos sobre eso.

 

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