Viernes, con el movimiento habitual del último día hábil de la semana, en pleno centro y a plena luz del día. Poco pareció importarle a los delincuentes todo eso para llevarse una moto que estaba atada en una vereda de calle 11 entre 56 y 57.
La situación fue advertida por los vecinos de un edificio de la cuadra que empezaron a los gritos para intentar alertar a los ladrones y poder evitar el robo.
Incluso, la hija de una de las vecinas que grita grabó la secuencia completa con su teléfono celular desde el balcón. "La moto era de una chica que había ido a un consultorio odontológico", le contó a este diario un vecino.
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