Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Avisos Clasificados
Buscar
Policiales |En barrio hipódromo
Escaparon de madrugada para evitar ser linchados: “Estamos aterrados”, dijeron

Se trata de una familia de 42 bis y 122, que denunció ser víctima de constantes ataques por parte de dos grupos de vecinos

Escaparon de madrugada para evitar ser linchados: “Estamos aterrados”, dijeron

La cuadra donde se produjeron incidentes de diverso calibre/g. calvelo

31 de Octubre de 2020 | 03:54
Edición impresa

“Estamos pasando por una situación bastante delicada. Ni en una película de terror se vio esto”, le contó Susana a este diario. Horas antes, por la madrugada, su hermana -junto a su familia- se había tenido que instalar en la casa de la mujer debido a una situación “complicada” con vecinos que, aseguró, “tomaron el barrio”.

“No logramos hacer la denuncia, ni que nos den una custodia. Ayer (por el jueves) tuvimos que llamar a la Policía por enésima vez y a las tres de la mañana los tuve que ir a buscar para traerlos conmigo, incluida mi mamá en silla de ruedas, porque estaban aterrados”, afirmó.

El conflicto tuvo su punto álgido ayer, pero la historia “viene desde hace años”, manifestó Daniel Pérez (53), cuñado de Susana y propietario de la finca situada en Barrio Hipódromo. “Yo nací ahí y me tuve que escapar para que no nos hicieran nada”, lamentó.

LA CUADRA RODEADA

El inmueble está emplazado en 42 Bis y 120 y linda con las vías del ferrocarril. Del otro lado del cerco de hierros que separa a la calle del paso del tren hay un asentamiento. “Con esa gente y otros que viven a dos casas venimos padeciendo diversas cuestiones hace años, unos cinco o seis”, sentenció Pérez. Y graficó: “Estoy en un sandwich de delincuentes, en el medio”.

El hombre aseveró que en la cuadra “hay otros vecinos a los que le pasa lo mismo”. Por esa circunstancia, prosiguió, “se armó un grupo de WhatsApp de alerta, en el que estamos la mayoría, para formalizar una reunión presencial, pero ninguno quiso hacerla por miedo a las represalias”. En el celular abundan los mensajes diferentes hechos que pocas veces son denunciados en la comisaría.

Los ataques “son constantes” e incluyen intentos de usurpación, robos, peleas en la vía pública, hasta “noches enteras en las que nos arrojan piedras al fondo de la propiedad”, señaló Daniel. “Se adueñaron del barrio, del espacio público”, reclamó.

En esa línea, detalló que “los problemas que nos causa esta gente también se ven en cuestiones cotidianas, como la música a todo volumen a cualquier hora o llegar a tu casa y tener a 20 tipos tomando en la puerta. Muchas veces a la noche, cuando llegaba de trabajar, les tuve que pedir que se corran para poder entrar el auto en el garage y callarme la boca ante los insultos que me decían porque estaba muy jugado”. Asimismo, destacó que “lo de las piedras no es exagerado, tiran los 365 días del año”. A Carmen (77), su mamá, “la insultan todo el tiempo, al igual que a mi hermana que vive con ella en la parte de adelante del terreno”. Pérez, en tanto, vive con su mujer y sus dos hijos en la sección posterior.

El último 24 de octubre sucedió algo que sería la antesala de lo que vendría después, una suerte de anuncio en la que se vieron involucrados todos los miembros del grupo familiar. Empezó unos minutos antes de la medianoche, con pedazos de escombro que llovían desde las vías. La hermana de Daniel les pidió -siempre según el relato del denunciante- que por favor dejaran de arrojar los objetos. La respuesta fue “una batahola” generada por “unas 30 o 40 personas”.

Conforme refirió Pérez, “se nos vinieron encima de la casa y quisieron tirar abajo el portón de rejas. Algunos tenían palos, otros facas, y temíamos que tuvieran armas de fuego”. Entre el griterío y los golpes, “con mi señora y mi hijo a lo único que atinamos fue a sostener la puerta para que no la derriben”, añadió. En esa secuencia los tres fueron “agredidos y lesionados” por los agresores hasta que llegó la Policía y los dispersó. “Saltaron los hierros, escaparon para las vías y en segundos nos comenzaron a arrojar piedras de todo tipo”, indicó.

Finalmente, ayer por la noche Daniel regresaba a su hogar y se topó “con uno de estos delincuentes, que merodeaba por la vereda y nos tomamos a golpes de puño”, recordó. Tras el intercambio el sujeto se fue, aunque luego “apareció la madre y nos dijo que nos iban a prender fuego todo”. La turba apareció, se equivocó de vivienda y atacó una vecina. Al darse cuenta -y apenas llegó un móvil policial- huyeron, no sin antes discurrir un nuevo ataque en el lugar indicado. “Los escuché cuando planeaban meterse y ‘cagarnos a tiros’. Por eso decidimos irnos antes de que pasara algo más grave”, culminó.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE

Multimedia

La cuadra donde se produjeron incidentes de diverso calibre/g. calvelo

“Estoy en el medio de un sandwich de delincuentes. Hay otros vecinos que viven lo mismo, pero tienen miedo de denunciar y hasta de reunirse para tratar el tema” - Daniel Pérez - Víctima

+ Comentarios

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...
Básico promocional
Acceso ilimitado a www.eldia.com
$30.-

POR MES*

*Costo por 3 meses. Luego $265.-/mes
Mustang Cloud - CMS para portales de noticias

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla