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Gran día: de últimos de la B pasamos a primeros de la C

Por: Luis Varela (*)

18 de Mayo de 2021 | 07:54

Con casi total tranquilidad cambiaria local, el mercado argentino sorprendió ayer a propios y extraños: mientras las plazas financieras mundiales tuvieron una jornada mediocre, la Bolsa de Buenos Aires saltó a un récord en pesos, los bonos lograron anotar una muy buena suba, el riesgo país cayó 47 puntos al menor nivel en noventa días y el Banco Central consiguió sumar un paquete de reservas no visto en mucho tiempo.

¿Qué pasó? ¿Se arreglaron las cosas? ¿Acaso Alberto y Guzmán lograron el perdón del FMI y el Club de París y el país tendrá más tiempo para arreglar sus cuentas? Preguntas como esas se multiplicaron ayer durante todo el día, mientras los operadores veían en sus pantallas todo en verde, con un mundo que sigue con todas las cotizaciones altamente volátiles, con los metales preciosos siendo usados otra vez como reserva y con un fuerte abandono de las criptomonedas.

Por otra parte, es altamente probable que Argentina cambie de categoría en el índice MSCI que de alguna manera rige las operaciones de los fondos de inversión internacionales. El próximo 8 de junio, es decir dentro de tres semanas, Argentina sería bajada de la categoría de mercados emergentes para ser expulsada al grupo de mercados fronterizos, es decir, los peores del barrio, donde figuran países con guerras civiles, dictaduras tremendas, cataclismos indecibles y situaciones de ese tipo.

Por eso, el cambio de categoría, de producirse, nos sacará de un sector en el que casi ningún fondo de inversión nos toca ni con un palo a ser una nación destacadisima entre los peores del barrio. O sea, saldremos de un sector en el que no tenemos ninguna demanda y entraremos a un patio en el que los fondos que comprar papeles fronterizos nos incorporarán a sus carteras de manera automática. Eso significa que en este momento hay gran demanda de acciones, que están por el piso, y de bonos que están con cotizaciones de default.

Y mañana el ministro Guzmán enfrenta la licitación más difícil de los 18 meses que lleva de mandato (tanto que ayer agregó un bono más, una Letra en pesos con tasa fija del 22% con vencimiento en mayo de 2022).

Inflación en alza

Toda esta situación llega, además, con una inflación que está ardiendo: varios estudios privados detallan que los Precios Cuidados subieron más que los “descuidados”, que los ajustes ya no son semanales sino diarios, y en vez de buscar otras soluciones, un sector duro del Gobierno quiere endurecer los controles y aplicar una nueva reforma impositiva, con más presión en el impuesto a los bienes personales, lo cual será un tiro de gracia para las inversiones que se siguen escapando.

Pero pasan los meses y el Indec acaba de dar un dato que hiela la sangre: la pobreza infantil llega al 63% y alcanza a 7 millones de chicos y la situación es peor en el conurbano bonaerense ya que llega al 72%. Los chicos viven en hogares de personas que no tienen acceso ni a ser empleados públicos ni hay nuevos empleos privados. La mayoría de los jefes de hogar de los chicos pobres son trabajadores en negro, cuentapropistas y no tienen obra social. Y el Indec dará a conocer hoy los niveles de la canasta básica y definirá los nuevos números para indicar cuáles son las familias pobres y cuáles las indigentes.

El impacto del Covid

Con ese marco complicadísimo, ayer se conoció otra dura condición. En las últimas 24 horas la Argentina sufrió 505 muertes por Covid-19 y 28.680 contagiados, lo cual nos ubica como cuarto país con más propagación actual del virus. Y ya debe computarse que en 18 meses de pandemia el coronavirus se llevó a 71.027 argentinos. Y lo peor del caso es que el gobierno de Alberto vacunó con primera dosis al 21% de la población pero con las dos dosis a menos del 3%. Y lo más sorprendente del caso es que desde Salud se repartieron 11,8 millones de dosis e, inexplicablemente, hay 1,6 millones sin aplicar. ¿Quién las tiene? ¿Quién las usó? ¿Quiénes se colaron? ¿Qué pasó?

Semejante escenario para la pandemia adelanta, si no hay cambios, que antes del próximo fin de semana se aumentarán las restricciones a la circulación, por lo que el rebote del gato muerto, que se venía calculando en el 7% del PIB para este año, tras la caída del 9,9% el año pasado, probablemente sea menor, del 6% o del 5,5%. Y que la sociedad argentina tenga que esperar probablemente hasta fines de 2023 para volver a tener los mismos niveles prepandemia (febrero de 2020), mientras una buena parte del mundo ya nos habrá sacado un tranco de evolución y desarrollo.

Y si se quiere lo más irónico del caso es que en el Congreso la preocupación casi más importante es la reforma del Ministerio Público, con Daniel Rafecas advirtiendo que si el kirchnerismo avanza con su reforma, se bajará como candidato a la Procuración. 

El rumbo de las tasas

Con toda esa situación, el mundo tuvo ayer un día en el que todos están atentos al joystick de la Fed. Las tasas largas de EE.UU. subieron: 0,83% anual a 5 años, 1,65% a 10 años y 2,36% a 30 años, pero no hay ninguna decisión sobre las cortas. Y con eso, el dólar tuvo un día global mixto: saltó 2,2% en Chile tras la mala elección de Sebastián Piñera, anotó un alza del 0,2% en Brasil y contra el franco suizo, no cambió contra el yuan, y bajó 0,1% contra el euro, cedió 0,2% contra el yen y volvió a caer otro 0,3% contra la libra, que se consolida como la moneda del año.

A nivel local, en pleno cobro de la cosecha, el BCRA tuvo un gran día en cuanto a acumulación de reservas. La autoridad monetaria logró sumar la mayor cantidad de los últimos tiempos: nada menos que US$ 276 millones   hasta  US$ 41.264 millones. Y con ese sostén el mercado estuvo bastante tranquilo, aunque los dólares financieros siguen subiendo milímetro a milímetro.

El dólar turista subió 22 centavos hasta $164,41, el oficial subió 13 centavos hasta $99,64, el blue no cambió y cerró a $153 y el mayorista subió 9 centavos hasta $94,13. El dólar MEP subió 11 centavos hasta $154,65 y el contado con liquidación subió 16 centavos hasta $159,80. Y con eso la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 53,5% y la del CCL con el mayorista se acerca otra vez al 70%. Con el peso también perdiendo terreno contra otras monedas como la libra, el euro y el real, pero con variaciones menores. Y, con una inflación que no cesa, las tasas no se mueven: por las Leliq el BCRA pagó 38% anual y por los plazos fijos los bancos siguen pagando 37%.

Todo está preparado para que mañana se realice la licitación más importante de la era Guzmán, con un ministro que ya avisó que se retira de un ala del ministerio de Economía: se dedicará únicamente a la deuda, y no hablará hasta nuevo aviso sobre las tarifas, el tema que lo divide con el kirchnerismo, que no lo deja ajustarlas, sino que va por más y pretende bajar la tarifa del gas a 2,2 millones de usuarios. 

Así y todo hay una verdad. En Chile acaba de verse que la elección en contra de Piñera, ganada ampliamente por la izquierda y partidos independientes, afectará al mercado de capitales, por lo que la Bolsa chilena se derrumbó casi 10% y el precio del dólar volvió a subir de manera consistente, de 699 a 715 pesos. Y en Argentina las últimas encuestas muestran que la gente está muy enojada con la política y que en noviembre no piensan votar ni por el Gobierno ni por Juntos por el Cambio, lo cual plantea un gran interrogante.

Pero el paso de ser los peores de un barrio con expectativa a los peores de un barrio más pobre determinó que los bonos argentinos tuvieron una suba ayer de casi 3% (la mayor en mucho tiempo). Y lo que convalidó esa buena performance fue lo que se desarrolló en el mercado bursátil local, ya que con $1.403 millones operados en acciones y $1.744 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 2,3%, a su máximo en pesos desde noviembre, con los ADR argentinos subiendo hasta 10% en Nueva York (aunque igual se anotaron algunas bajas).

Mientras Argentina emerge, de estar entre los últimos lugares de primera B a estar entre los que pueden ser los campeones de primera C, los mercados del mundo titubean, porque aún no se sabe cómo se saldrá de todo de la post pandemia. Así, hubo bajas del 0,2% promedio en la Bolsa de Nueva York, con suba del 0,9% en San Pablo y mejora del 0,3% en México.

Pero atención, debajo de este cambio de categoría, además de la licitación de mañana, hay un dato que asusta. Ayer, con mucha vacunación en algunos países desarrollados, el petróleo volvió a subir y los metales básicos siguieron ganando terreno. Pero los granos tuvieron un muy mal día: la soja, que había llegado a US$ 610 por tonelada, volvió a bajar en Chicago (1,8%) hasta US$ 583 y también hubo caídas aún mayores para el trigo y sobre todo para el maíz, con un día más repartido en la Bolsa de Rosario.

Las cosas no están tranquilas. Muchos inversores siguen buscando refugio porque ven que todo puede complicarse. Así, los metales preciosos volvieron a subir, acercándose un poco más a los picos que tocaron en agosto pasado, sobre todo la onza de plata. Y, en lo largamente peor del día, con los millennials comprando más ansiolíticos en las farmacias, el Bitcoin se derrumbó otro 12%, con caídas mayores en el resto del panel (no se salvan ni el Ehereum ni el Cardano) y los expertos hablan de cotizaciones piso que por ahora no están a la vista.

(*) Opinión publicada en eleconomista.com.ar

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