Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Buscar
Dólar Oficial $132,85
Dólar Ahorro/Turista $219.20
Dólar Blue $255,00
Euro $135,77
Riesgo País 2683
Información General |MENOS DE 150 PÁGINAS
Libros cada vez más cortos: las lecturas breves, una tendencia de los nuevos formatos de consumo

Para adaptarse a lectores dispersos o que rara vez tengan el tiempo de leer un texto extenso, crece la publicación de novelas y de ensayos que se leen “de un tirón”. Qué dicen autores, editores y libreros

Libros cada vez más cortos: las lecturas breves, una tendencia de los nuevos formatos de consumo

libros breves, una tendencia que confirman editores, autores y libreros de nuestra ciudad /gonzalo calvelo

23 de Junio de 2022 | 02:41
Edición impresa

Como si fuera una muestra de época, buena parte de la producción editorial del último tiempo pone en circulación escrituras breves, textos que no superan las 150 páginas y que, ya sean ficción o ensayo, buscan adaptarse a los nuevos formatos de consumo a través de libros que “se leen de un tirón”.

¿Lo bueno, si breve, dos veces bueno, como dice la célebre frase de Baltasar Gracián? ¿O qué tipo de apreciación envuelve a la presencia cada vez más creciente de libros cortos? Las formas de leer, los vaivenes de la industria editorial, el trabajo con el lenguaje y las posibilidades de circulación de un libro son algunas de las variables que identifican los diferentes actores que intervienen en el mercado del libro.

“Es una característica que estamos notando en las últimas novedades editoriales”, apunta Victoria, encargada de una librería de nuestra ciudad, y precisa que esta tendencia “se da sobre todo en editoriales medianas y pequeñas, muchas de las cuales publican literatura nacional. Hay sellos que apuestan al diseño, al formato pocket y al texto breve como marca de presentación. Hay varios ejemplos de sellos locales que van por ese lado: Godot, Odelia o Mansalva son sólo algunos”.

Los libros breves, de pocas páginas, tienen cada vez más notoriedad y, como apunta Victoria, son publicados generalmente por editoriales medianas y pequeñas -aunque no exclusivamente-, a veces por azar, otras por decisiones deliberadas. Es una búsqueda que también atañe a proyectos de escritura que se piensan así, y a las formas de leer de los lectores de hoy, de este tiempo presente de infinitos estímulos y dispersiones.

El valor de lo breve

¿Pero cuál es el valor de lo breve? Para Verónica Stedile Luna, editora del sello local Eme, “lo breve ya no es una cuestión de géneros, como la micro ficción o la nouvelle, sino una forma de pensar la relación texto-libro. También es una manera distinta de pensar la idea de ‘proyecto’ de escritura. Lo breve tiende a ser un matiz, una mirada, una lectura, y en ese sentido también renuncia a la imposición, o a la gran elocuencia como objetivo”.

La editora y también profesora de Literatura en la UNLP identifica un “desplazamiento” de lo conciso ya no hacia los géneros sino “a la forma”. “Evidentemente -dice- hay una forma de circulación de la escritura que se está dando” y eso también “tiene que ver con una manera de pensar el libro y con que hay textos que funcionan en su propia unidad”. Se refiere a obras que necesitan otros tiempos, como ocurrió con “Apuntes para las militancias”, de María Pía López, un texto urgente para debatir en un año, el 2019, donde entre otras cosas “se definía el aborto legal; entonces tiene esa impronta de lo que se escribe rápido para salir a circular, a debatir”.

Más como lector que como editor del sello Mansalva, Francisco Garamona señala: “Para mí las novelas breves tienen una cosa dinámica: se leen rápido, las podés completar en un ida y vuelta en un viaje en colectivo. En este tiempo que conspira tanto contra la concentración y el poder dedicarse a la lectura, la literatura breve ayuda mucho al corazón de la idea directamente”.

“Tal vez sea algo pasajero, pero vemos el boom de los libros cortos sobre todo en los sellos nacionales”

Victoria, encargada de una librería

“Si bien hemos sido lectores de grandes novelas extensas, novelas góticas, del siglo XIX, esta es una época que es más directa, no hay tantos desvíos”, dice el cofundador de editorial Mansalva, cuyo catálogo reúne muchos libros que tienen este formato de lo breve pero más por “azar” que por decisión de búsqueda editorial o de forma literaria deliberada.

En cambio, Vinilo sí es un sello que pensó de entrada y por una cuestión estética un catálogo de libros cortos de no ficción, como parte de un gusto y de una estrategia, según cuenta su fundadora, Joana D’Alessio: “La idea era atraer lectores, que fueran libros que quieras agarrarlos cuando los ves en la librería. En paralelo, me gustaba también la posibilidad de ofrecer un texto que puede ser leído de una sentada, de un tirón. Porque en mi experiencia lectora, los libros que he tenido oportunidad de leer así, en un único momento espacio temporal, han producido un efecto de fijación en mi memoria”.

Aunque “parece que lo breve encaja bien con el espíritu de la época” -el de un mundo adicto a las pantallas y disperso lleno de estímulos- sin embargo no fue ese el propósito que se persiguió desde la editorial, más bien el foco estuvo puesto en ofrecer “una pequeña experiencia completa y accesible; y por eso también los libros son lindos, tienen una laca sensible al tacto y además la mayoría son historias fuertes, que se leen con el cuerpo, que te pueden atravesar”, dice la editora de Vinilo y también de un sello orientado a infancias, Ralenti.

Por su parte, Marina Yuszczuk, narradora, poeta y responsable de la editorial Rosa Iceberg, señala que “lo breve no necesariamente permite una lectura rápida, son dos cosas distintas: lo breve, si es escritura cargada de sentido como decía Ezra Pound, reclama una lectura morosa, minuciosa, lenta, repetida”.

Los insumos

El fenómeno -o acaso la tendencia pasajera- también debe ser analizado a partir de la suba desproporcionada que sufrieron los insumos que intervienen en la creación de un libro. ¿Esta inclinación hacia lo breve puede pensarse también como un intento de optimización de recursos por los altos precios del mercado? Bien cierto es que menos páginas reducen los costos de impresión; sin embargo, dice la editora de Eme, el argumento económico no es suficiente porque “no es proporcional a todo lo que implica el proceso de producción de un libro”.

Un libro no es sólo una cantidad de páginas: supone un montón de otras piezas en la cadena y en ese sentido da igual si tiene 50 o 400 porque “de todas maneras -explica Stedile Luna- hay que pensar una tapa, una contratapa, diseño. Es decir, lleva su tiempo de edición y exige su propio tiempo de circulación, sobre todo en editoriales chiquitas que no sacamos muchos libros. Poner a circular son instancias que suman costos a la producción de un libro y es lo mismo si es breve o extenso. Lo que sí es cierto es que los libros más breves plantean otros espacios y tiempos de lectura”.

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE

Multimedia

libros breves, una tendencia que confirman editores, autores y libreros de nuestra ciudad /gonzalo calvelo

Libros breves, una tendencia que confirman editores, autores y libreros de nuestra ciudad / Gonzalo calvelo

+ Comentarios

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...
Básico promocional
Acceso ilimitado a www.eldia.com
$30.-

POR MES*

*Costo por 3 meses. Luego $350.-/mes
Mustang Cloud - CMS para portales de noticias

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla