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Espectáculos |EN DIÁLOGO CON EL DIA
Carolina Ramírez: se sacó las pilchas de bomba sexy y llevó su amor por los perros al escenario

La estrella colombiana, que animó las cuarentenas desde Netflix como “La reina del flow”, cumple el sueño de actuar en calle Corrientes como protagonista de “Lo que queda de nosotros”, sobre el amor incondicional de los animales

Carolina Ramírez: se sacó las pilchas de bomba sexy y llevó su amor por los perros al escenario

Ramírez y Ajaka en una escena de "Lo que queda de nosotros" / Renata Caporale

María Virginia Bruno

Por: María Virginia Bruno
vbruno@eldia.com

3 de Julio de 2022 | 06:46
Edición impresa

Despojada de los brillos, el glamour y la vaporosa cabellera que la hicieron ver como una bomba sexy en “La reina del flow” (Netflix), ahora, la actriz colombiana Carolina Ramírez, se entrega a la magia elemental del teatro sin artilugios como una de las protagonistas de “Lo que queda de nosotros”, una pieza con la que espera poder atravesar almas con una historia sobre lo incondicional del amor animal, con la que está cumpliendo su sueño de actuar por primera vez en calle Corrientes.

“Me pareció una obra muy necesaria porque yo creo que todas las personas que estuvimos ahí salimos cambiadas o, por lo menos, con una percepción distinta de una realidad que vive el mundo: los humanos y nuestra prepotente forma de creer que somos los únicos que habitamos el planeta”, manifestó la intérprete nacida en Cali, en diálogo con EL DIA.

Ramírez, que recorrió el mundo a través de las pantallas como la empoderada Yeimy Montoya, pero que antes de ese proyecto ya gozaba de reconocimiento popular por otras producciones como “La hija del mariachi” o “La Pola”, soñaba desde hace 14 años con debutar en la plaza teatral porteña, a la que había conocido gracias a su marido, el productor argentino Mariano Bacaleinik.

Amante de los perros y los gatos, y siempre dispuesta a ayudar la causa animal bajo el slogan #adoptaynocompres, Ramírez se asoció sobre el escenario con el actor Alberto Ajaka para ponerle el cuerpo a un relato minimalista y conmovedor que, con algunas dosis de humor, se acaba de estrenar en el Multitabarís Comafi en donde ofrece funciones hasta el 17 de julio, de miércoles a domingo. Las entradas se pueden reservar por Plateanet.

Caro Ramírez como su personaje en “La Reina del Flow”

Dialogamos con ella a través de una videollamada.

-¿Cómo vivís el furor que está generando tu presencia en Argentina? Todos queremos charlar con vos...

-Pues, muy emocionada, la verdad. Ha sido muy bonito porque a mí me gusta el periodismo de acá. Me parece que, obviamente debe haber excepciones, pero hasta ahora todos los que me han tocado, han sido súper profesionales. Ha sido súper interesante ver eso, cómo llegan con la tarea hecha, cómo saben de mí. Obviamente, las comparaciones son odiosas pero, sí, uno en la vida y sobre todo en este rubro del entretenimiento, se encuentra con mucha mediocridad, ¿no?, que por el hecho de que no somos políticos o científicos nucleares, como que las notas no son lo suficientemente serias. Pero acá ha sido hermoso: todos los medios, incluso todas las edades, géneros, hay un amor muy grande por la profesión. Eso me gusta mucho. Como he tenido mil entrevistas, entonces sí he podido contrarrestar eso y ha sido muy lindo.

-Dijiste que era un sueño para vos poder hacer teatro en calle Corrientes. ¿Cómo conociste esta plaza teatral y cuándo nació ese deseo?

-Pues, en 2008 es la primera vez que yo piso Buenos Aires. Vengo porque vengo a acompañar a mi hermano que se queda estudiando un par de años acá. Yo tenía “un amigo” por ahí que había conocido en Cartagena, en realidad había bailado un vallenato con él, es mi marido, entonces yo sabía que tenía alguien que por lo menos me iba a sacar a pasear ¡y me terminó sacando a vivir! (risas). Pues, obviamente, el mejor anfitrión del mundo fue Mariano desde el comienzo y él siempre ha sido un amante del teatro y, sobre todo, de su teatro. A él le gusta mucho su ciudad, la defiende mucho y, obviamente, me llevó a la calle Corrientes. Encontrarme en ese lugar fue mágico. Yo había estado en Broadway pero no es lo mismo porque no es latinoamericano, me entendés, porque de todas maneras goza de unos privilegios de la industria que son muy raros de ver en Latinoamérica. En eso, pues, Buenos Aires, tiene una plaza que se compara incluso con Londres. Entonces, eso me pareció demasiado bello y como que dije ¿y para estar acá cómo que cuánto tiempo tiene que pasar?

-¿Ya habías hecho teatro para ese entonces en Colombia?

-Sí. Yo, en ese momento, había terminado una telenovela que se llamó “La hija del mariachi”, que fue muy popular en Colombia, y ya había hecho teatro, con el Teatro Nacional, con la argentina Fanny Mikey. Con ella había hecho varias obras de gran formato en Colombia pero no tenemos allá este aparato tan maravilloso que es la calle Corrientes. Creo que desde el primer momento en que me paré ahí y miré a Mariano le dije “¿qué hay que hacer para estar aquí?”.

-Y ahora está acá con una obra que es muy especial para vos, que ya la hiciste en Colombia. ¿Cómo llegaste a esa historia?

-Yo empiezo a enamorarme de la dramaturgia de Alejandro Ricaño con el que trabajé en una obra que se llamó “El amor de las luciérnagas”. A él lo traen de México para dirigir esa obra y, entre ensayo y ensayo, esa camaradería que se va armando, porque Alejandro es un tipo muy joven también, y había una cercanía generacional con el resto de las actrices y actores que estábamos en la obra. Y él es muy perrero, muy sensible a los animales y en eso nos encontramos. Nosotros (con su marido) ya teníamos a Goyeneche que era nuestro bulldog que ya no está (gira la computadora y señala un cuadro de un perrito que tiene colgado en una pared), y ahí hubo un clic. Un día me habló, me dijo “yo tengo una obra, de una historia de un perro” y más o menos me la contó. Y yo le dije que la quería ver. Al año nos llama, nos dice “mirá, vamos a estar en temporada en tal lugar” y le dije a Mariano “tenemos que ir a México”. Y entonces nos fuimos a México a ver específicamente esa obra.

“Esta obra me permitía despojarme de todo lo que uno cree que puede hacerte ver más bello o virtuoso”

 

-Y te enamoraste…

-A uno las cosas lo afectan de esta manera (hace un gesto con sus manos señalando en posición vertical, de arriba a abajo) o de esta manera (gesticula como mostrando ser atravesada horizontalmente). Y entró así (la obra), atravesadísima. Me pareció una obra muy necesaria porque yo creo que todas las personas que estuvimos ahí salimos cambiadas o, por lo menos, con una percepción distinta de una realidad que vive el mundo: los humanos y nuestra prepotente forma de creer que somos los únicos que habitamos el planeta. Entonces, esa posibilidad estaba abierta. Alejandro siempre ha sido muy abierto a compartir su dramaturgia y nos vendió los derechos. La llevamos a Colombia sin tener teatro, temporada, ni nada: simplemente la pusimos a rodar, la montamos con el protagonista de “La reina del flow” (Carlos Torres), que era su primera vez en teatro. Entonces, es una obra que para nosotros significa muchas cosas y, sobre todo, esa responsabilidad que asumimos desde el momento que nos enamoramos de Goyeneche y de todos los perros del mundo mundial.

Es una obra sobre una adolescente y su perro. Pero, realmente, lo que le atraviesa a esa adolescente, su humanidad, es lo que vale la pena rescatar y lo que valía la pena traer acá, a Argentina. Era la obra redondita que llevamos buscando mucho tiempo porque Mariano me decía “¿qué obra querés hacer?”. Buscamos muchos textos y había obras donde actoralmente me podía lucir o podía vender esta imagen de la bomba sexy. Pero esta obra me permitía despojarme de todo lo que uno cree que puede hacerte ver más bello o incluso más virtuoso. Es una obra muy minimalista, una obra donde hago de una chica de 16 años. Está bueno como reto actoral también ponerse en el lugar de Nata.

“De mi parte, hay una posibilidad, podría decir sí a otra temporada de ‘La reina del flow’”

 

-¿Tenés algo de Nata? ¿Nata tiene algo tuyo?

-No, Nata no tiene mucho que ver conmigo. Creo que a mi yo adolescente le hubiera encantado ser así: tener esa fuerza y esa inteligencia. Pero ella también es lo que es por su circunstancia. Durante la obra uno se va a dar cuenta que es una chica muy especial, pero es muy especial por todo lo que le ha pasado en la vida, pero yo no era así. Yo era bastante más nerd… ¡Awww era insoportable! (risas).

-¿Cómo llegaste a Alberto?

-Alberto lo conozco desde “Guapas”, que se pasó en Colombia. Nosotros por la noche no teníamos qué ver y nos enganchamos con esa serie y ahí conocí su trabajo, que me pareció siempre muy admirable. Después lo vi en “El Presidente”, lo vi en otras cosas y siempre me pareció que tenía una fuerza y una terrenalidad que me parecía muy interesante, como muy común, muy normal. Nada estrafalario. Cuando soñábamos despiertos con la posibilidad de hacer esta obra, pues, obviamente hubo una lista pero cuando nos chocamos con Ajaka le dije a Mariano “llamalo, a ver si de pronto se anima” porque, obviamente, es una obra particular. Entonces, se enganchó de una. Se subió al bus desde un lugar que se nos hacía cercano y, bueno, aquí estamos. Ha sido un trabajo muy interesante para mí. He aprendido mucho de él. Compartir el set con alguien que tiene tanta experiencia no sólo como actor sino también como director, dramaturgo, es un honor.

-¿Qué esperás que la gente se lleve después de haber visto esta obra?

-Yo sí espero que se lleven muchas cosas. Yo creo que la razón principal por la cual insistimos tanto en esta obra es porque yo creo que todos salen diferentes de ahí. Es una obra que atraviesa un montón por su drama pero también contado desde la comedia pues también el drama vale la pena ponerlo desde otro lugar. Yo creo en el teatro o en el arte que despierta conciencias y esta obra es eso: va a despertar la conciencia de más de uno, ojalá de todos, con respecto pues al lugar que ocupamos como seres humanos. Los humanos somos muy prepotentes y creemos que después de nosotros no hay nada o antes o arriba, y al final compartimos el planeta con un montón de seres que tienen mucho más para enseñarnos que nosotros mismos. Entonces, eso.

“Compartimos el planeta con un montón de seres que tienen mucho más para enseñarnos que nosotros mismos”

 

-No puedo no preguntarte por “La reina del flow”. ¿Hay un antes y un después de Yeimy Montoya? ¿Qué te dejó ese personaje?

-Pues, popularidad, o sea. Antes, sí, obviamente, en Colombia, yo había hecho proyectos muy importantes, como “La hija del mariachi” que rodó por YouTube, por Facebook, por estas viejas redes pero no es lo mismo que cuando se monta en Netflix. Obviamente, hay un antes y un después de “La reina del flow”, sí, definitivamente.

-¿Hay posibilidad de una tercera temporada? ¿Qué circunstancias tendrían que darse para que vuelva Yeimy?

-De mi parte ,que haya una posibilidad ya la hay: podría decir que sí. ¡Siempre que me llamen! Porque no es una producción mía, yo solo soy la actriz. Pero por lo menos no es un no rotundo, como habría dicho hace un tiempo. Esto es algo que ha cambiado en los últimos meses, sobre todo, por el contacto que he tenido también con el público y la importancia para toda la gente que la vio. Y lo que tendría pasar es que sea algo interesante para contar, algo que valga la pena: que sea una historia tan emocionante como las dos anteriores.

 

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