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¿A qué edad somos más infieles?

Los estudios lo confirman: somos más propensos a caer en la tentación cuanto más cerca estamos de terminar una década

¿A qué edad somos más infieles?
27 de Octubre de 2018 | 03:15
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De la infidelidad se ha dicho mucho. Hay cientos de estudios acerca de qué provoca que una persona caiga ante la tentación o logre resistir, pero ahora se ha ahondado aún más en los detalles.

Las webs de citas Ashley Madison y Victoria Milan han realizado una serie de encuestas a sus usuarios y ambas muestras han revelado que el final de una década hace más propensas a las personas a ser infieles.

Es decir, a los 39, 49 y 59. “La aproximación a una nueva década representa una frontera entre las etapas vitales y funciona como marcador del progreso a lo largo de la vida”, sostiene el libro ¿Cuándo?: La ciencia de encontrar el momento preciso, de Daniel H. Pink.

La encuesta realizada deja también otra cifra: aproximadamente una mujer casada espera siete años antes de decidir tener una aventura.

Según el estudio en la primera década de matrimonio se producen dos grandes crisis. La Universidad Estatal de Wright, en Ohio, encuestó a 522 matrimonios una vez al año durante sus primeros 10 juntos. Así descubrió que a los cuatro años se presentaba una fuerte crisis en las parejas y que la siguiente ocurría a los siete.

Momento que coincide con la primera vez que la mayoría de las mujeres que han sido infieles se decidieron a tener una aventura.

Para expertos como el psicólogo Antoni Bolinches, autor de libros como ‘Sexo sabio’ y ‘Amor al segundo intento’, siempre hay riesgo, ya que “más allá del sexo siempre puede surgir un vínculo emocional”, advierte.

El 23% de los encuestados ha reconocido haber sido infiel, según un estudio publicado hace dos años por la empresa demoscópica británica YouGov, en el que participaron 10.000 personas. Dinamarca y Finlandia estaban a la cabeza (32%) en Europa, mientras que Francia (22%) y Holanda (15%) con fama de “abiertos”, se situaban a la cola. Un porcentaje levemente superior al que reflejó la última encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) sobre hábitos sexuales, en la que se apuntaba que solo el 20% de los españoles, hombres y mujeres, admitía haber mantenido una relación sexual con alguien que no era su pareja en ese momento.

Eso sí, el 50% de ellos y el 40% de ellas afirmaban que tendrían un affaire si supieran que nunca iban a ser descubiertos. Sin embargo, en relaciones de unos 10 años de duración, el 60% de hombres y el 40% de mujeres han engañado a su pareja. “Y en el caso de parejas jóvenes, esta es la primera causa de ruptura”, añade.

Razón y sinrazón

Lo que resulta imposible de saber es a cuántos de ellos los persiguen los remordimientos y a cuántos no les produce el menor cargo de conciencia haber quebrantado su compromiso de fidelidad.

Para Lara Castro, psicóloga y sexóloga del Instituto Gomà de Barcelona, influye mucho el momento que atraviese entonces la relación. “Por ejemplo, si hay un conflicto importante que no se está resolviendo de la forma correcta, una persona puede pensar que, a través de la infidelidad, se está vengando y reparando su honor. O si un miembro de la pareja ha sido infiel, el otro siente que al hacer lo mismo estará en igualdad de condiciones”.

“Depende en gran medida de la madurez y estabilidad emocional del individuo, que es inversamente proporcional a la tendencia a la infidelidad. Más maduros, más fieles y coherentes con el compromiso, y viceversa. A nivel psicológico, nuestra personalidad incluye un padre, un adulto y un niño. El padre encarna el deber, el niño desea hacer lo que le da la gana y el adulto trata de mediar entre ambos. Si el niño está muy desarrollado y el padre es muy permisivo seré muy infiel”, afirma.

¿La sensación de culpa es la misma cuando se trata de una infidelidad ocasional la típica que tiene lugar en viajes de trabajo o en una noche de diversión que cuando se mantienen dos relaciones paralelas? ¿Si la pareja es reciente o está consolidada? ¿Si hay papeles e hijos de por medio? ¿Si no ha ido más allá de un coqueteo virtual?

“Todo depende de cómo lo viva la persona infiel. Hay quien puede haberse enamorado y no se tortura para nada y hay quienes se sienten culpables por un simple coqueteo” argumenta Lara Castro. “Hay quien lo asume como la pérdida de un proyecto vital por el que ha luchado durante años, mientras que para otros el hecho de haber construido una familia no es tan importante”, afirma.
 

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