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Un hombre que nada contra la corriente de la corrección política

Rolando Hanglin en la Ciudad: “El mundo está dominado por el feminismo”

El conductor radial, que llega esta noche a La Plata con su show de monólogos “El Veterano Divorciado”, habló con EL DIA sobre el amor en el siglo XXI, su tendencia a la polémica y la triste modernidad

Rolando Hanglin en la Ciudad: “El mundo está dominado por el feminismo”

Rolando Hanglin llega al Teatro La Nonna esta noche, a las 21.30, con “El Veterano Divorciado” / web

Hombre de radio, divertido polemista, nudista, el siempre irónico Rolando Hanglin comenzó hace algunos años a subirse a las tablas para, como le pidieron Darío Grandinetti y Pablo Pérez Iglesias cuando le propusieron hacer un show en Mar del Plata, “hablar de sexo, contar chistes. Me dijeron: ‘hacé lo mismo que hacés en la radio’”, recuerda y se ríe.

Y la idea de Grandinetti y Pérez Iglesias funcionó: “Yo no tenía idea de teatro”, dice Hanglin en diálogo con EL DIA, pero “el show agotó entradas”, comenzando así varias temporadas en las rutas con su unipersonal, al margen de su labor radial. Pero “después me cansaron las giras, son tremendas físicamente”, y Hanglin volvió a su hogar, la radio, hasta este año, cuando decidió sacar a pasear un nuevo espectáculo, “El veterano divorciado”, que llega esta noche, a las 21.30, al Teatro La Nonna de nuestra ciudad.

“Van a encontrar una cronología del divorcio”, avisa Hanglin: “El divorcio es distinto, a los 20, a los 40 y a los 80. Cada uno tiene su lado cómico y trágico”.

Y, agrega, con el cambio de tiempos también evoluciona el divorcio mismo: pienso que el divorcio del futuro será un ‘mucho gusto, hasta la próxima’, porque los matrimonios van a durar un mes. Pero para el hombre grande estar divorciado hoy día es una historia mucho más complicada: el hombre está acostumbrado a no saber dónde están los zapatos, el lustramuebles, no domina la casa, la casa es el dominio de la mujer, el hombre domina la calle”.

Observador de la vida cotidiana, como se define el mismo, Hanglin dice que es imposible determinar por qué hoy se divorcia tanta gente. “Algunos dicen que la gente tiene menos paciencia, otros que hay muchas más tentaciones e interrupciones que antes, cuando un matrimonio era un hombre y una mujer que trabajaban y se dedicaban a tener sus hijos; ahora, como los dos laburan y pasan mucho tiempo fuera de casa, viendo personas que coquetean con uno, coquetean con otro... son tentaciones, es tan fácil meterle los cuernos a tu marido o a tu mujer, que las cosas se complican”, opina, siempre dispuesto a caminar al filo de la polémica. Y dice además que hoy “se han perdido los prejuicios y las barreras. Antes se pensaba: ‘¿cómo nos vamos a separar, con los chicos?’. Y hoy dicen ‘bueno, los chicos se acostumbrarán, como se acostumbra todo el mundo’”.

Pero aunque no encuentre explicación para tanto divorcio, Hanglin sí comprende el impulso: “El hombre y la mujer buscan nuevos compañeros por ese relumbrón de alguien que te persigue, que te hace ojitos... y al final cambian de parejas, y consiguen una pareja que los hace un poco menos felices que la anterior”, se ríe, y habla quizás desde la propia experiencia.

“El divorcio es distinto, a los 20, a los 40 y a los 80. Cada uno tiene su lado cómico y trágico”

“Me casé prematuramente, a los 23 años, me fui a vivir a España con ‘aquella mujer’. Tuve hijos, me separé”, cuenta su historia, y como “un pueblo no es adecuado para tener una crisis matrimonial” volvió al país. Allí, mientras sus hijos iban y venían, se casó con Martita: “Un matrimonio difícil como todos los matrimonios con hijos de uno, hijos de otro, pero de todas maneras nos hemos querido mucho, nos queremos mucho: estuvimos separados ocho años, que fueron mis años con la famosa japonesa (su relación con Emiko Yamamoto terminó escandalosamente, con denuncia policial de por medio -él la acusó de haberle robado 23 mil dólares-), y después nos volvimos a casar”.

Las vueltas de la vida. “Desde entonces la vida es un poco más normal, pero siempre la vida te reserva una sorpresiva... así que no hay que descuidarse”, afirma, aunque, dice, no es de su experiencia personal de lo que trata su unipersonal: “No es autobiográfico, aunque naturalmente en todo discurso uno mete cosas que ha experimentado”, explica. El show tiene más que ver con las observaciones que vuelca en la radio, que parten de su vida y la de sus hijos, de sus viajes y sus charlas, dice.

EL MUNDO MODERNO Y EL FEMINISMO

Observaciones, claro, que pueden caer mal: autodefinido como machista, Hanglin suele navegar contra la marea de la corrección política del siglo XXI, cosechando aplausos y rechazos por igual. En este panorama, opina el hombre que trabaja con la ironía y el humor, “se hace difícil hacer humor... pero yo no me lo tomo muy en serio”. Explica que le gusta polemizar, y que procura tomarse todo con calma, aún en los programas donde lo invitan para, justamente, generar discusiones.

Y aunque avisa que “prefiero no extenderme” en la cuestión del machismo y el feminismo, la fuente de sus últimas polémicas televisivas, no puede con su genio y lanza que “hay expresiones hoy como ‘machismo’, ‘patriarcado’, son una cosa tan vacía, tan estúpida... prefiero no extenderme”.

“El mundo está totalmente dominado por el feminismo, y que ha bajado su nivel intelectual y cultural brutalmente, en especial Argentina. Pero son los tiempos que nos han tocado, y hay que tomárselo con calma”, se resigna el conductor radial que hoy continúa en Radio 10, tras una serie de amagues a principio de año: le propusieron cambiar de horario y hacer el turno de las 23 a la 1 de la mañana, “para la gente que busca pareja, que son millones, gente que vive sola, de todas las edades, de 20, 40 y de 80”.

Una “idea linda, que ya había hecho en Continental”, pero que no lo sedujo de inmediato (“laburar a esa hora de la noche es duro, físicamente. Estás a contramano de los horarios de todo el mundo”). Al principio se negó, y casi se va, “pero al final me terminé quedando y estoy contento, porque el programa va muy bien”.

Y desde su puesto de Cupido, Hanglin ve lo que expresa: el mundo moderno está en crisis. A pesar de las mil y una herramientas tecnológicas que existen hoy para encontrarse, “hombres y mujeres están desencontrados”.

“Nosotros les ofrecemos una opción que es escuchar una voz, que por lo menos es una parte del ser humano, no un papel escrito: la respiración, la voz de otra persona, te da la sensación de que estás con un ser vivo, no con un cartelito impreso”, cuenta, una cualidad de las radios que hace a la magia de un medio inextinguible: “La radio les ha ganado a todos: incluso creo que seguirá cuando todo el mundo que se supone moderno desaparezca, porque toda la modernidad va a desaparecer, hasta el celular, como desapareció el dirigible. Dijeron que ese era el futuro... y no fue, no hay ningún dirigible, hay aviones”, dice Hanglin, que recuerda en el tren de las anécdotas cómo, antes, los aviones eran lugares de lujo y confort. Pero ahora, en este siglo XXI que nos ha tocado transitar, “los aeropuertos son masas y masas de gente que van perdidas por esos corredores sin nombre, y si preguntás donde queda algo no te lo dicen, te dicen que mires el cartel, es un maltrato constante: la modernidad ha perdido su encanto, falla, es lenta. Es mentira que es rápida”.

 

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